La Habana o París: cuál es la capital de los sueños argentinos

OPINIÓN Por Agencia de Noticias del Interior
El inoportuno viaje de Mauricio Macri reavivó la grieta por las salidas de Cristina Kirchner. Un país en fuga crónica.
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Entre París y La Habana, la grieta argentina se ensancha con un nuevo y absurdo debate tuitero: ¿cuál exilio es más patrótico? ¿El de Cristina Kirchner o el de Mauricio Macri?

Como siempre, la simetría entre ambos bandos asusta y da risa, todo a la vez. El año pasado, la opinión pública hervía por las constantes salidas del país de la jefa de la oposición. La mitad del país aseguraba que Cristina estaba preparando su huída a Cuba en caso de complicaciones judiciales, y la otra mitad se compadecía de su drama de madre con una hija internada lejos del Comodoro Py que la enfermó.

Ahora que el escenario del poder se dio vuelta, le toca al líder opositor hacerse la escapada urticante a Europa, en medio de una escalada judicial que lo tiene en la mira. Y ahora son los oficialistas de turno quienes sospechan que detrás de esos viajes se cocina un plan de contingencia por si los tribunales se calientan demasiado.

Opuestos por el vértice, los bandos que diariamente discuten la Argentina, sin pensarla en serio, quedaron etiquetados con los arquetipos más rancios del eterno y melancólico exilio nacional. Cuba y Francia: la meca del latinoamericanismo bolivariano por un lado, y del otro lado del océano, el sueño chic de país culto y pujante alimentado por una elite que ya no está a la altura de su pasado. 

Cristina y Macri, tan opuestos y tan parecidos, en sus tácticas y caprichos. Siguiendo el modelo de su antecesora, el expresidente transita su rol opositor tomando distancia, borrándose del mapa mientras la Argentina arde, pero siempre reapareciendo para no perder influencia y para bloquear el nacimiento de sucesores políticos. Callando y molestando, jugando al fantasma: así recuperó Cristina el poder, y así intenta reconquistarlo Macri.

Para que esa estrategia compartida funcione, hace falta la complicidad de millones de argentinos aturdidos por sus prejuicios y la inconsistencia de un presidente cuyo único plan a la vista era calzarse la banda presidencial para ver qué se siente haber llegado. Por eso irse del país siempre está de moda, incluso cuando casi no hay aviones disponibles.

Por SILVIO SANTAMARINA para Revista Noticias

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