El Gobierno pondrá en marcha una organización especial para combatir el ciberdelito

POLÍTICA Por Gustavo Alzirac
El Centro de Coordinación estará compuesto por miembros de las cuatro fuerzas federales e investigará los grandes casos de lavado de dinero a gran escala, estafas y delitos contra la integridad sexual, trata y pedofilia a nivel planetaria
CYBERDELITO

El cibercrimen es un delito que crece en la Argentina. Durante la pandemia las denuncias por este tipo de hechos se cuadruplicaron. Tanto es así que por primera vez los especialistas de las principales tarjetas de crédito se reunieron con las autoridades del Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de Sabina Frederic. Las estafas están a la orden del día. El alineamiento entre el sector privado y estatal para dar la gran batalla contra los depredadores que se ocultan detrás de un teclado y una nube de códigos llegó en momentos en que el gobierno nacional decidió darle vida al denominado C4, que no es un explosivo, sino el Centro de Coordinación de Combate al Ciberdelito integrado por los principales especialistas de la cuatro fuerzas federales de seguridad: Prefectura, Policía Federal, Gendarmería y Policía de Seguridad Aeroportuaria, enmarcado en el Plan Federal de Prevención de Delitos Tecnológicos y Ciberdelitos.

La organización fue diagramada por una resolución de la gestión anterior en noviembre de 2019. El cambio de administración impidió su puesta en práctica, pero el actual gobierno entendió que era imperativo poner en marcha. “Los delincuentes de la red oscura creen que no los estamos mirando pero se equivocan, le vamos a caer con todo el peso de la ley”, le dice a Infobae uno de las máximos responsables del futuro C4.

“Cuando llegamos observamos el plan que se había elaborado en la gestión de Patricia Bullrich, nos pareció absolutamente atinado todo lo que planteaba, con lo cual no modificamos ni una coma. Es un plan a cuatro años, que tiene varios ítems, y uno de ellos es la creación del C4, que es un centro de lucha contra el cibercrimen de excelencia”, le cuenta a este medio una de las responsables del nuevo organismo, y detalla que el Centro de Coordinación de Combate al Ciberdelito “es un modelo de trabajo de investigación y capacitación” contra ese tipo de crímenes que, según las publicaciones internacionales más serias, se está ubicando en la tercera posición de los delitos más rentables del planeta detrás del tráfico de drogas y de armas y delante de la trata de personas.

Mulas electrónicas

La lucha contra este flagelo requiere recursos humanos y tecnológicos “muy caros”. “El avance de los hackers va a mil por hora y nosotros vamos detrás de ellos”, reconocen desde el Ministerio de Seguridad y aseguran: “Por eso decidimos decir basta y combatirlos en su propio terreno con la tecnología más avanzada y con los mejores especialistas que tiene el país y que son muchos”.

Según pudo saber Infobae de fuentes oficiales, en este momento, y a pesar de la pandemia del nuevo coronavirus, la administración de Alberto Fernández está en el proceso de compra de “los mejores software para investigaciones de estafas de criptomonedas y equipamiento”.

De hecho, los especialistas del Ministerio de Seguridad ya colaboran con la justicia investigando a una organización criminal que utiliza “mulas electrónicas” para cometer delitos contra entidades financieras. Estas personas “prestan sus nombres para realizar fraudes menores a 200 mil pesos, porque quedan bajo el radar. Esto es, el banco reintegra el dinero al cliente víctima de la estafa, por ejemplo de la clonación de su tarjeta de crédito”.

-¿Qué es una mula electrónica?, le preguntó este medio a la funcionaria.

-Es alguien que presta su identidad para hacer un fraude informático. En esta causa que se investiga son importes menores a los doscientos mil pesos que no entran en los radares internacionales porque son montos que por lo general los bancos le devuelven a las víctimas. Pero en este caso, un fiscal encontró varios casos conectados y descubrió a una verdadera red de ciberestafas que llegaba a Japón, Venezuela y otros países. Para investigar este tipo de delitos hay que tener a los especialistas capacitados y el equipamiento necesario y eso es lo que vamos a hacer con el C4.

En nuestro país, explican los expertos que trabajan bajo las ordenes de Frederic,”hay miles de casos por día sobre estafas en las nubes”. El C4 trabajará en los casos más grandes y en los casos de ciberseguridad, es decir, las defensas que tiene la seguridad del Estado nacional, y la seguridad crítica, como por ejemplo ante un ataque a la red informática de energía, como ya ocurrió en el mundo y posiblemente en la Argentina.

El aumento del ciberdelito durante la pandemia no solo afectó a nuestro país. La jefa de desarme de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Izumi Nakamitsu, advirtió semanas pasadas sobre “la dependencia digital creciente” que “acentúa la vulnerabilidad a los ciberataques” que se calculan en una ataque cada 39 segundos. Nakamitsu dijo que la amenaza del mal uso de la información y la tecnología de comunicaciones “es apremiante”, pues suceden fraudes, robo de identidad, y compras hechas con datos bancarios robados que principalmente ocurren debido a correos maliciosos”. Según la funcionaria de la Naciones Unidas, hay investigaciones que sugieren que los correos electrónicos maliciosos y otro tipo de estafas en el planeta, durante la pandemia del nuevo coronavirus aumentó un 600%.

Por si todo esto fuese poco, un informe fechado el 20 de agosto pasado de la plataforma Threat Intelligence Insider Latin America de Fortinet, una herramienta que recopila y analiza incidentes de ciberseguridad en todo el mundo, asegura que “Argentina sufrió más de 270 millones de intentos de ciberataques en la primera mitad del año” y reseña que “los intentos de invasión por fuerza bruta son de los más frecuentes en el último trimestre debido al teletrabajo”, obligado por la pandemia.

“El crecimiento del trabajo remoto y la teleducación ha reavivado el interés de los hackers en los ataques de fuerza bruta. Con la transición masiva a la oficina y el aprendizaje en casa, los ciberdelincuentes encuentran una importante cantidad de servidores de protocolo de escritorio remoto (RDP) mal configurados, lo que facilita este tipo de ataque”, señaló Gustavo Maggi, director regional de Fortinet para Sudamérica Este. “Los ataques de fuerza bruta se utilizan comúnmente para descifrar algoritmos u obtener contraseñas débiles de correo electrónico, credenciales de redes sociales y acceso a Wi-Fi, entre otros. El atacante realiza varios intentos casi simultáneos a través de mecanismos automáticos repetitivos hasta lograr un resultado exitoso”, se afirma en el trabajo analizado por los especialistas del gobierno de Alberto Fernández.

Según se le explicó a Infobae la Dirección de Investigaciones de Ciberdelito, que depende de la Subsecretaría de Investigación Criminal y Cooperación Judicial, y que trabaja bajo la órbita de la Secretaría de Seguridad y Política Criminal, “busca crear el Centro de Coordinación de Combate al Ciberdelito (C4)” que estará compuesto por miembros de las cuatro fuerzas de seguridad nacionales e invitaría a adherirse y articular esfuerzos y capacidades a todos los ministerios de competencia de las distintas jurisdicciones argentinas y sus correspondientes fuerzas de seguridad.

Su misión será la de “transformarse en un centro de excelencia en la materia, desarrollando metodologías, procesos, métricas y formando nuevos investigadores y expertos en ciberdelito y delitos tecnológicos, como así también colaborar con el Poder Judicial de la Nación en la realización de investigaciones de estos delitos”.

“Lo que pasó en el marco de la pandemia, para que se dispararan este tipo de delitos es que el 90% de nuestra vida se traslado a la virtualidad. Antes teníamos el 50% de la vida en las redes y las nubes.. Por eso se multiplicó la actividad delictiva en la nube”, explican desde el Ministerio de Seguridad.

En abril pasado, solo una de las empresas de tarjetas de crédito detectó “en campañas de phishing, o sea de los correos que son engaños, que se hacen pasar por agencias de gobierno, de plataformas de streaming o de bancos, solo para obtener datos privados de los usuarios, llegó a 4.250 casos”.

Hasta la cuarentena y el aislamiento social, en la Argentina, la misma empresa habían detectado unos mil casos por mes. Es decir que el ciberdelito se multiplicó por cuatro.

Hasta ahora, los ciberdelitos eran un 60% presencial, es decir cuando se clonan las tarjetas de crédito o débito en un comercio, y un 40% virtual. Al no haber presencial, por falta de clientes en los lugares de consumo masivo, los delincuentes, a la fuerza, se especializaron en los crímenes cibernéticos.

En el mayor de los sigilos, la Justicia, con los especialistas del Ministerio de Seguridad, desarticuló en las últimas semanas, varias de estas organizaciones criminales, la más pequeña de ellas, tenía en su poder, los datos de casi 60 tarjetas de crédito, las mayores miles.

El aumento de los delito informáticos en los meses de cuarentena, aceleró los tiempos en el gobierno para la conformación del Centro de Coordinación de Combate al Ciberdelito, una organización que promete ser un ojo, una gran lupa puesta sobre los grandes ciberdelitos organizados que van desde el lavado de dinero hasta el tráfico de armas, de personas, de pedofilia, de fraude informático, cyberbullying, y hasta cyberdating violence, entre otros.

“Este tipo de delitos -advierte uno de los especialistas que trabaja con la ministra Frederic- tiene mucho de ingeniería social más que de ataque técnico, como el famoso cuento del tío a nivel digital, y después los más grandes que ya vienen con compromisos estudiados donde ves que que las bandas organizadas no dejan delito por hacer a nivel digital, pero ya comprometen otras acciones especificas donde intervendrá el C4 que estará a disposición de la justicia”, afirma uno de los expertos que estará a cargo de la flamante organización destinada a combatir el delito de los tiempos modernos.

Con información de www.infobae.com sobre una nota de Andrés Kipphan

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