Federico Pinedo: “Declarar servicio público a Internet, telefonía celular y televisión es tener a la prensa con las manos en el cogote”

POLÍTICA Por Gustavo Alzirac
“El mensaje del Gobierno es ’vos vas a depender de mí, de lo que a mí se me ocurra en cada minuto’, dijo el ex presidente provisional del Senado
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Después de trabajar dieciséis años en el Congreso, Federico Pinedo decidió regresar a la actividad privada. “Tengo un muy buen recuerdo de cuando ejercía como abogado”, afirma el ex presidente provisional del Senado.

Pinedo recibe a Infobae en sus oficinas de la calle Carlos Pellegrini, un estudio que prácticamente no pudo estrenar por la llegada de la pandemia. Habla sobre el rol de la oposición, analiza la marcha del pasado 17 de agosto y se pronuncia también sobre el DNU que declara servicios públicos a la televisión, a la internet y a la telefonía celular.

—¿Cuál es su rol hoy en Juntos por el Cambio?

—En el PRO yo estoy presidiendo una comisión que coordina propuestas para el día después de la pandemia. Se hizo un trabajo muy intenso con un equipo chico que después se expandió a Juntos por el Cambio. Participan Luciano Laspina, Hernán Lacunza, Jesús Rodríguez, Eduardo Amadeo, Esteban Bullrich y varios más.

—¿Se siente parte de la mesa chica del PRO?

—No, no, no estoy ahí.

—¿Por qué no está? ¿Porque no lo convocaron o por elección propia?

— Los que están ahí son los presidentes del partido y los presidentes de bloque fundamentalmente. Y algunos dirigentes como María Eugenia Vidal, los gobernadores.

—¿Volvería a la política activamente?

—Nunca me fui, ni me voy a ir de la política. Pero me genera mucha tristeza todo, porque yo soy un tipo constructivo.

—¿Qué sintió cuando Alberto Fernández dijo que el coronavirus hizo menos daño que Macri al país?

—Alberto Fernández dice que no quiere más grieta, pero al minuto siguiente insulta a uno de los principales dirigentes de la oposición. Entonces bueno... Y con respecto a eso del coronavirus, el coronavirus fue una tragedia, y la cuarentena fue una tragedia. Porque insisto, vamos a terminar la pandemia, espero que terminemos pronto, con probablemente un millón de personas que perdieron el trabajo. Un millón. Cincuenta por ciento de los argentinos bajo el nivel de la línea de pobreza. Y una caída del producto interior bruto que es el 13% de todo lo que producen los argentinos en un año, que se va a haber evaporado, se va a haber caído por un agujero. No resiste análisis la comparación con un gobierno democrático, con ningún gobierno, con ningún otro antes tampoco.

—¿Cuál es hoy el posicionamiento de Juntos por el Cambio?

—Creo que están cumpliendo con su deber. La oposición tiene un deber de control por un lado y un deber de propuesta por el otro. En materia de control creo que estamos actuando con severidad. Y en materia de propuestas, estamos actuando con responsabilidad. Los temas importantes para la Argentina los hemos acompañado con responsabilidad. Haciendo propuestas que por ahora no se tienen en cuenta,pero bueno.

—¿Qué propuestas el gobierno no tiene en cuenta?

—Nosotros creemos que tiene que haber un plan económico. Tiene que haber previsibilidad. Creemos que la Argentina está entrando en una etapa de catástrofe humanitaria. Es probable que perdamos un millón de puestos de trabajo después de la pandemia y es probable que entremos en una importante crisis económica que se está desarrollando, y puede empeorar sin duda.

Estamos absolutamente preocupados por eso. Creemos que la Argentina no tiene herramientas de presente para operar en la crisis. No puede aumentar los impuestos. No tiene moneda. No tiene crédito externo. No tiene ahorro interno, con lo cual tampoco puede tener crédito interno. No tiene mercado de capitales. Entonces cómo va a financiar eso. La única manera que tiene es generar una montaña de confianza a futuro.

—¿Y cómo cree que se puede generar esa confianza?

—Con un acuerdo de qué es lo que va a hacer la Argentina en los próximos siete años, en este mandato y en el que viene. Poniéndonos de acuerdo vamos a respetar tal, tal y tal regla. Pero bueno, evidentemente el gobierno no piensa de esa manera. Y nos preocupa porque si no tiene herramientas para operar en el presente y no quiere operar con las herramientas del futuro no sabemos qué va a pasar con los argentinos.

—¿Cómo ve el futuro de acá a cuatro años, incluyendo la carrera para las próximas elecciones?

—Pensar eso ahora es una locura.

—¿Para usted quién es hoy el líder de la oposición?

—No hay un líder único. La oposición es un partido democrático, con lo cual no hay un líder único. Son varios líderes importantes.

—Pero si hoy tuviera que ponerle un nombre y apellido a un candidato, ¿quién considera que es el mejor?

—Lo que sabemos todos los dirigentes importantes de Juntos por el Cambio es que hay que mantener la unidad de Juntos por el Cambio. Porque tiene un deber con la Argentina y con el pueblo que lo votó y con el que no lo votó. Que es el deber de ser una alternativa seria y responsable de poder. Y si vos le preguntás a cualquiera de los dirigentes importantes, de Macri a Cornejo, a Larreta, a gobernadores, a quien quieras, a Vidal, todos te van a decir es muy importante que Juntos por el Cambio esté en condiciones de ganar la próxima elección para generar una perspectiva para la Argentina diferente de la que estamos hoy.

Y es muy importante ayudar al gobierno actual para que esto no sea un desastre. Y los candidatos son algo menos relevante. A la hora de determinar la interna los va a determinar la gente.

—Si existiera una interna entre Macri y Larreta ¿para que interna trabajaría?

—Si vos le preguntás a Macri o a mí, o a Larreta, quién tiene que ser el presidente, el que pueda ganar la elección de acá a cuatro años, qué sé yo, de acá a tres años y pico.

—Pero entre Macri y Larreta ¿a quién elige?

—No, no, no voy a decir.

—¿Qué le pareció la jugada de Cristina de elegir a Alberto Fernández como presidente?

— Me pareció brillante. Me pareció impactante. Y me sorprendí, porque nunca se me ocurrió que lo iba a poner a Alberto Fernández. Bah, nunca se me ocurrió que iba a poner a otro.

Me impactó en ese momento y cuando ganaron la llamé por teléfono para felicitarla por lo que habían hecho.

—¿Se acuerda qué le respondió Cristina?

—Me dijo: “Eso es la política, cambiar la realidad”.

—¿Cómo se lleva hoy con la actual vicepresidenta?

—Tengo una relación de respeto. Pero bueno, ahora tenemos enfrentamientos muy duros por esto de la Justicia.

—¿Qué opina de la reforma judicial?

—Hoy el pueblo tiene una agenda, que es una agenda de angustia. En materia de salud y en materia de su propia economía. Y en lugar de ocuparnos todos con mucha energía de eso el gobierno se está ocupando de la agenda del kirchnerismo que es el ataque a la Justicia y a los medios de comunicación. A la Justicia claramente con las reformas judiciales, algunas que se ponen en el Congreso y otras que se hacen por debajo de la mesa, la reforma blue como dijo alguien. Que es esto de echar a los jueces que tienen que juzgar y echar a los fiscales que los tienen que juzgar o que llevar adelante las investigaciones.

—¿No considera que es muy obvio eso?

—Es muy obvio y es muy inaceptable. Porque rompe el pacto de convivencia de paz de los argentinos. Y en cuanto al tema de la prensa, por la cuestión de la declaración de servicio público, que es una barbaridad. Es una cosa de la que casi nadie se da cuenta la extrema gravedad que tiene.

El Gobierno dice que hay otros países en donde internet es un servicio público. Entonces menciona a Estados Unidos, Alemania, Finlandia. Eso es un disparate. En esos países no existe la idea de servicio público. Servicio público en Argentina significa que es un servicio que solo puede prestar el Estado y que lo presta si quiere él solo, el propio Estado, o si quiere, a través de un gerente privado que es un instrumento del Estado al que le dice qué es lo que tiene que hacer.

Las tecnologías de las comunicaciones y de la información son como la sangre en el cuerpo, toda la actividad del hombre depende de eso, la cultura, el trabajo, las relaciones personales, la libertad de prensa. Es atroz lo que hicieron. Por supuesto que espero que la Justicia lo frene.

—¿Cuál es el verdadero objetivo de declarar servicios públicos a la televisión, a la internet y a los celulares?

—Es tener a toda la prensa con las manos en el cogote. El mensaje del Gobierno es “vos vas a depender de mí, de lo que a mí se me ocurra en cada minuto”. Entonces vos te portás mal en algo y yo te voy a hacer una maldad, porque yo soy el dueño de tu servicio. No el servicio de prensa sino el de por donde se transmite la prensa.

—Si pudiera tomar un café con el Presidente, ¿qué le diría o qué le aconsejaría?

—Le diría que vemos que es muy grave la situación y que nos encantaría sentarnos a ver cómo podemos, en conjunto, solucionar una tragedia, dando previsibilidad a los argentinos de acá a siete años. Eso puede salvar a los argentinos. Yo le diría eso, de buena fe. Y también le diría que dejemos este tiroteo, porque la verdad... Ese es un negocio de los políticos, no es un negocio de la gente. La gente es víctima de eso.

—¿Cómo ve el tema de la inseguridad?

—Dramático también. Porque ante una destrucción económica lo que pasa es que se resienten los vínculos sociales. Se empiezan a no respetar las reglas porque empieza la desesperación, la desesperación de comer. Y cuando los vínculos sociales se rompen desaparece la ley y viene le derecho del más fuerte. Por eso además el ataque a la Justicia es muy grave, porque la señal es muy grave. Porque los jueces son los que tienen que resguardar tus derechos personales y los de tu familia. Entonces si eso es así, si vos pensás que no son más jueces de la ley sino que son jueces del poder te quedaste desnudo ¿entendés?

—¿Cuál su conclusión de la reciente marcha del 17A?

—Mi lectura de esa marcha es que es gente que no quiere que le roben el futuro. Que dice: “¿Otra vez me van a robar el futuro de la Argentina? ¿Otra vez me van a robar el futuro de mis hijos? ¿Otra vez me van a robar mi futuro?”. No podemos progresar nunca más. Quiero tener jueces que me cuiden. Quiero tener policías que persigan a los ladrones. Eso, convivir en paz.

—Algunos miembros de su partidos, como Patricia Bullrich, son personas muy confrontativas, ¿qué opina al respecto?

—Son roles que tienen que cumplir distintas personas.

—Si usted fuera Macri, ¿se hubiera ido a Francia, a Europa en medio de la pandemia?

—Mirá, si me hubiera comprometido a hacer un trabajo internacional por supuesto que hubiera ido, es mi compromiso.

—Hablando de su proyecto de la post pandemia ¿qué es lo que se viene?

—Después de la post pandemia puede venir un acuerdo político como la Moncloa, que es lo que sacó a España del desastre con una situación muy parecida a esta, alta inflación, alto gasto público, los números fuera de control. Aunque lo vea como una posibilidad muy remota.

—Para finalizar, ¿nos recuerda cómo fue ser presidente por unos minutos?

—Sí. Por minutos no, por horas. (Risas)

—¿Cómo fueron esas horas?

—Fue otro momento triste, porque es linda en la democracia la imagen de que un partido le entregue el poder al otro. Porque quiere decir que ningún partido es dueño de la Argentina. Eso es lo que significa. Entonces la Argentina es más importante que cada uno de nosotros. Entonces, que la Presidente no le haya dado los atributos del poder al elegido democráticamente fue un hecho muy triste. Bueno, me tocó hacer lo mismo, como ella se retiró, yo era presidente del Senado, me tuve que hacer cargo del Gobierno porque estaba en la línea sucesoria, sencillamente.

—¿Recuerda alguna anécdota, algo que aún no pueda creer?

—La verdad que hubo un poco de tensión ahí porque todos los ministros y secretarios de Cristina renunciaron y Cristina les aceptó la renuncia antes que terminara su mandato. Entonces a las doce de la noche de ese día no había autoridad. Había un señor que era el jefe del Poder Ejecutivo, que era yo, que estaba en calzoncillos en el balcón de mi casa comiendo un pancho o un asado, no sé qué estaba haciendo, y no tenía botones donde apretar para que pasara algo.

—¿Y si pasaba algo en ese momento?

—Bueno, hay una historia lateral que era que había hablado con Berni antes, Berni era el secretario de Seguridad, pero que renunció después. Y me dijo: “Renuncié, pero bueno”.

—¿Berni lo llamó como un gesto de apoyo?

—No, no, no, me llamaba porque renunció. “Renuncié pero no te preocupes, está todo bajo control”.

—¿Qué hizo durante esas horas?

—Llamé a la Casa de Gobierno a las 00:01 y me atendió el jefe de la Casa Militar, que es el jefe de seguridad de la Casa de Gobierno, y entonces: “Quién es”. “Soy Federico Pinedo”. “Ah, ¿cómo le va?’”, no sé si me dijo “presidente” pero… (Risas). “Le quiero decir que estamos subordinados al poder constitucional”. “Por supuesto”, le digo, “cómo no va a estar subordinado al poder constitucional”. Bueno, una cosa así fue. Pero le dije acá estoy, tome mi teléfono por cualquier cosa que pase yo hablo con usted o usted me llama. ¡Menos mal que no pasó nada!

Con información de www.infobae.com sobre una nota de Mariana Dahabar

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