Córdoba y los gobernadores radicales buscan hacer equilibrio con el Gobierno tras la quita de la coparticipación de la CABA

POLÍTICA Por Gustavo Alzirac
Los mandatarios de la UCR llamaron a Horacio Rodríguez Larreta en solidaridad, pero evitaron un apoyo enfático. El gobernador Juan Schiaretti optó por un silencio estratégico
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El presidente Alberto Fernández obtuvo el apoyo de 19 gobernadores para quitarle a la Ciudad de Buenos Aires una parte de los fondos coparticipables obtenidos durante la gestión de Mauricio Macri. Lo hicieron a través de un comunicado, con el argumento de que la medida “reduce desigualdades” en pos de una “Argentina Federal”. Además de Horacio Rodríguez Larreta, cuatro mandatarios se abstuvieron de acompañar a la Casa Rosada: el peronista Juan Schiaretti (Córdoba) y los mandatarios de la UCR Rodolfo Suárez (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes).

Las lealtades partidarias obligan a tomar posición. Los gobernadores que pertenecen a Juntos por el Cambio se solidarizaron por teléfono con Horacio Rodríguez Larreta, según confirmó el propio jefe de Gobierno durante su anuncio oficial de que recurrirá a la Corte Suprema por el “inconstitucional” e “intempestivo” retiro de fondos a los porteños. El gesto fue previsible.

Sin embargo, a 48 horas del anuncio de la medida de Alberto Fernández, tanto Súarez como Morales y Valdés mantuvieron un respaldo medido. Y si bien los tres cuestionaron la protesta de policías bonaerenses alrededor de la residencia de Olivos, la reacción ante la puja entre Nación y Ciudad fue la del silencio público.

Desde el Ministerio del Interior interpretaron que el silencio se debe a que “en el fondo saben que es justo”.

Parte de la explicación del prudente equilibrio radica en la pandemia. Los mandatarios de todos los signos políticos mantienen una colaboración estrecha con el Poder Ejecutivo para afrontar la gestión sanitaria del coronavirus. “El Presidente me llama día por medio preguntando siempre por la situación de Jujuy y de qué manera puede ayudar”, sintetizó Gerardo Morales hace meses. Pero también está presente la agenda parlamentaria del Presupuesto 2021, que suele funcionar como una oportunidad para las negociaciones con las provincias.

En el caso de Córdoba, el silencio del gobernador Juan Schiaretti aparece como un episodio más de una larga historia de recelos con el kirchnerismo. En política, es tan relevante lo que se dice como lo que no se dice. La única explicación oficial fue la de su ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano: “No me consta que el gobernador fue invitado a firmar la solicitada”. Fuentes oficiales aseguran que el pedido de adhesión llegó a todos los gobernadores.

Para Córdoba, la coparticipación federal y el vínculo con la Nación es un tema sensible. El fallecido ex gobernador José Manuel de la Sota mantuvo durante años un reclamo contra el gobierno de Cristina Kirchner por la devolución del 15% de los recursos coparticipables que, según el mandatario, habían sido retenidos ilegalmente desde 2012. A fines de ese mandato, la Corte Suprema definió que se restituyan esos fondos a Córdoba junto a San Luis y Santa Fe, los otros distritos litigantes.

El problema de la coparticipación está vigente desde la Reforma Constitucional de 1994, y dio un paso adelante con el consenso fiscal durante la gestión de Cambiemos. En 2019, el total de recursos generados por impuestos nacionales se distribuyó en un 59% entre las provincias y la Ciudad, mientras que el 41% se quedó la Nación, de los cuales el 8% fue para la Anses y 1% para el Fondo de ATN. En la actualidad no hay una solución definitiva a la compleja ecuación.

Aun así, el ministro Osvaldo Giordano evitó la discusión política sobre la controversia metropolitana. Por el contrario, esgrimió un punto de vista técnico al afirmar que el punto de partida es resolver “la distribución primaria, ampliando el financiamiento de las provincias" en servicios como salud, educación y seguridad, para luego “abordar qué porcentaje se le asigna a cada provincia” a través de los fondos coparticipables.

Desde la campaña electoral del año pasado, Alberto Fernández dio numerosas señales de acercamiento a Schiaretti. Los gestos se materializaron al punto de que el Frente de Todos no presentó listas propias para disputar la gobernación. Ya como Presidente, brindó recursos para pagar la deuda de la caja de jubilaciones local, continuar las obras públicas en la provincia y la asistencia para el COVID-19. Es decir, el apoyo a la gestión del gobernador fue la estrategia privilegiada para atraer a un electorado cordobés reticente y díscolo, que desde 2015 es la llave del éxito de las boletas que respaldan el proyecto de Mauricio Macri.

En el Gobierno nacional reconocen que la relación con Córdoba dejó de ser lo idílica que era a comienzos de año. Incluso, un dirigente provincial con llegada a la Casa Rosada describió a este medio que el vínculo entre Nación y Schiaretti “está en su peor momento”. “Alberto lo trató como un rey y fue muy generoso”, lamentó.

El gobernador cordobés rehúye todo tipo de respaldo enfático a las iniciativas de Alberto Fernández y se limita a la colaboración institucional. Ese derrotero se agravó luego de que la bancada cordobesa le diera la espalda al proyecto de reforma judicial, en sintonía con la oposición de Juntos por el Cambio. La actitud fue una bomba inesperada para el Gobierno. En el oficialismo recordaron el comportamiento que tuvo el mismo bloque durante el macrismo: “En todas las votaciones clave dieron quórum para garantizar la gobernabilidad”.

En la oposición, en cambio, vincularon la reticencia de Schiaretti con el imaginario cordobés, y recordaron la revuelta policial que hizo mella en la población hace siete años. En 2013, una protesta de uniformados puso en jaque la estabilidad de Córdoba y la gestión de Cristina Kirchner se negó a enviar el respaldo de las fuerzas federales. Más cerca en el tiempo, juegan otros factores de la coyuntura: varias de las protestas contra el Gobierno durante la cuarentena y que fueron respaldadas por Juntos por el Cambio tuvieron un importante eco estos meses.

“Me parece que el gobernador no ha perdido el sentido común. Los cordobeses tienen autoestima y esta provincia, gobierne quien gobierne, defiende su trabajo”, sostuvo en TN el diputado cordobés y jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, Mario Negri.

En el arranque de la pulseada por los fondos coparticipables, la bancada opositora tomó la iniciativa y presentó un proyecto de resolución firmado por el diputado Facundo Suárez Lastra en repudio a “la ruptura del diálogo en la lucha conjunta" contra la pandemia entre la Ciudad, la provincia de Buenos Aires y la Nación. Una jugada testimonial, que no deja de ser significativa para Horacio Rodríguez Larreta. Por el contrario, no se esperaban olas o mensajes explícitos de los gobernadores de la UCR.

Con información de www.infobae.com sobre una nota de Juan Piscetta

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