Serio: peligra producción de autos por falta de dólares para importar piezas

ECONOMÍA Por Gustavo Alzirac
Autopartistas dicen que hay demora de hasta tres meses para que les liberen divisas al precio oficial. Algunas empresas ya tienen problemas con sus proveedores del exterior.
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“Cuando pegan varios tiros en el palo, uno termina entrando”. Con esa figura futbolística, el presidente de la asociación de fábricas de autopartes (AFAC), Raúl Amil, ilustró el momento que vive el sector por la falta de dólares. Si bien las terminales automotrices aseguran que operan con normalidad en cuanto a los pagos al exterior, distinta es la situación de sus proveedores locales. Muchos advierten que tienen hasta tres meses de demora para que el Banco Central habilite divisas a precio oficial para pagar inversiones ya realizadas y la compra de insumos. Esto provoca que estén trabajando contrarreloj en cuanto al abastecimiento para las fábricas de 0km. “Hacemos malabares para poder cumplir con la provisión de piezas a las terminales pero, en cualquier momento, podemos dejar de producir por cortes de los envíos desde exterior” explicó el dueño de una autopartista.

Desde que el gobierno anunció en mayo el nuevo esquema el flujo de divisas, comenzaron las complicaciones aunque, en los últimos meses, el problema empeoró. “Es una situación delicada y, en cualquier momento, alguna planta se puede quedar sin insumos. Estamos al límite” agregó Amil.

Desde comienzo de año se viene hablando de las restricciones a las importaciones a través de la demora en la entrega de permisos para ingresar productos (trámite conocido como SIMI). Esta es una parte de las trabas para importar. Una vez lograda esta autorización, el importador debe solicitar los dólares necesarios para pagar los bienes que adquiere en el exterior. Si no tiene las divisas, de nada sirve que tenga las SIMI aprobadas.

Esto genera dos inconvenientes. Por un lado, hay empresas que realizaron inversiones hace dos o tres años (por ejemplo, la compra de maquinarias o herramental importado) que fueron adquiridas mediante financiación. Eso implica que necesiten dólares para ir cancelando las cuotas que quedan pendientes. El Central no está entregando en término los fondos por lo que el autopartista se enfrenta a caer en mora del crédito obtenido. En algunos casos, dicen empresarios locales, peligran relaciones de muchos años con compañías del exterior. “En el Gobierno no entienden que esa máquina ya ingresó al país hace dos años y creen que el pedido de dólares para pagar una cuota no tiene fundamento porque no hay una importación concreta actual. Hay que explicar la situación y esos demora semanas o meses” se quejó un fabricante. Eso obliga a tener que negociar con la compañía que vendió la maquinaria una extensión del plazo o enfrentarse a un incumplimiento. En otros casos, la situación es más delicada por las consecuencias industriales. La demanda de divisas es para importar insumos para producir piezas en el país. El proveedor del exterior exige el pago garantizado antes de hacer el envió del producto. Como el Central no libera los dólares, la operación se demora y pone en riesgo la producción de esa autoparte y, por carácter transitivo, la fabricación de vehículos. Hay que recordar que, por cuestiones de costos y eficiencia, este sector trabaja con stocks muy ajustados (el conocido sistema “just in time”), agravado ahora por las complicaciones de transporte que genera la pandemia.

Todos los presupuestos se hacen en base al dólar oficial que ronda los $79. Si el Estado no vende a las empresas divisas a ese precio, para poder cancelar esas operaciones en el exterior, deberían recurrir a otros mercados de divisas como, por ejemplo, el contado con liqui que se cotiza en el orden de $127, debiendo asumir una pérdida en la operación por la diferencia entre un valor y otro. “Si hacemos esos, vamos a la quiebra” sentenció otro empresario.

AFAC está canalizando los reclamos de las fábricas del sector y se mantienen en contacto permanente con las autoridades para ir destrabando, uno a uno, los problemas que se presentan pero la complejidad de tantas variables en juego llevan a la producción a un estado crítico. Este problema no es nuevo. En los últimos años de la gobierno anterior del kirchnerismo, durante la gestión de Axel Kicilloff en el Ministerio de Economía, se vivió una situación similar. Las empresas –tantos automotrices como autopartistas – fueron acumulando deudas con sus proveedores y casas matrices por varios cientos de millones de dólares por el cepo de entonces. Algunas debieron dejar de operar, en distintos momentos, por falta de insumos ante la cancelación de los envíos. Todas las semanas debían consultar al Banco Central cuál era la disponibilidad de divisas para hacer frente a sus compromisos pero esta era siempre menor a lo que necesitaban. Recién pudieron comenzar a cancelar sus pasivos, a partir de diciembre del 2015, cuando se eliminaron las restricciones cambiarias.

Con información de www.ambito.com sobre una nota de Horacio Alonso

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