Cavallo: por qué el súper cepo al dólar hundirá empresas y llevará a un estallido social

ECONOMÍA Por Gustavo Alzirac
El ex ministro de Economía advirtió que el "súper cepo" instrumentado por el Banco Central tendrá consecuencias muy negativas para la economía
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Domingo Cavallo lanzó una dura crítica a las nuevas restricciones para la compra de dólares por parte de particulares y empresas. Y advirtió que este súper cepo es sólo el primer paso en una serie de eventos que pueden llevar al país a un estallido social análogo al del Rodrigazo, la hiperinflación del 89 o el fin de la convertibilidad.

En un artículo titulado "No hay elementos que permitan esperar un mejor clima económico y social en 2021", el ex ministro de Economía cargo contra el gabinete económico de Alberto Fernández y afirmó que su política económica "es una sucesión interminable de torpezas".

"La última y hasta aquí, más grave torpeza, fueron los cambios producidos en el manejo cambiario luego de que se logró cerrar exitosamente la reestructuración ordenada de la deuda", afirmó el economista.

Y agregó: "Haber dispuesto que el Banco Central no venderá divisas a las empresas privadas que tienen vencimientos de obligaciones en dólares antes del 31 de marzo del año próximo y la exclusión de las grandes empresas exportadoras al acceso de pre financiamiento de sus exportaciones por parte del sistema bancario local, echó por la borda todo lo que la reestructuración de la deuda pública había significado como mejoramiento del acceso al crédito externo para el sector privado".

Cavallo también fue crítico con respecto al cepo para particulares: "El mantenimiento del acceso muy limitado y selectivo del público a la compra de dólares para atesoramiento y turismo, sólo consiguió aumentar el malhumor de la clase media sin que consiga detener significativamente la salida de reservas".

¿Qué podría haber hecho el Gobierno?

"Sólo la falta de profesionalidad del equipo económico y el temor al funcionamiento de los mercados libres puede explicar que no se haya optado por circunscribir las ventas de divisas desde el mercado controlado a las importaciones y a los pagos financieros del sector privado por obligaciones contraídas con anterioridad a la imposición del cepo", indica Cavallo.

Y añade que al mismo se debería haber habilitado "el funcionamiento de un mercado cambiario libre, sin intervención del Banco Central, para todo otro tipo de operaciones, incluidos atesoramiento, turismo, nuevas operaciones financieras y la inversión externa directa".

"Con una organización del mercado cambiario tan deficiente, el intento del Banco Central de absorber con operaciones de mercado abierto o colocación de LELIQs parte de la enorme emisión monetaria que requiere el financiamiento del déficit fiscal, obligará a pagar tasas de interés muy altas y, aun así, no conseguirá acotar significativamente la brecha entre el precio del dólar en el mercado oficial y el contado con liquidación, el dólar bolsa y el dólar blue. Como consecuencia el crédito bancario al sector privado será muy limitado y cada vez más caro", evalua el ex ministro.

"A medida que las empresas puedan reactivarse, necesitarán invertir en capital de trabajo porque habrán quedado con una situación financiera muy desmejorada como consecuencia de meses de inactividad o de actividad muy limitada. Las empresas que no consigan financiamiento o, peor aún, se hayan tornado insolventes, no reabrirán sus puertas y liquidarán sus negocios", agrega.

Devaluación y malhumor social

"La acentuación de los controles de precios y la prolongación del congelamiento tarifario, aumentará el riesgo de que, cuando el Banco Central ya no pueda sostener el tipo de cambio en el mercado controlado y deba permitir un salto devaluatorio, los efectos inflacionarios de esa devaluación se agraven, Ello ocurriría por la necesidad de permitir al mismo tiempo del aumento del tipo de  cambio el reajuste de los precios y salarios que quedaron retrasados por los controles", predice Cavallo.

Y anticipa que "el humor de la población se seguirá deteriorando y muy pronto ese deterioro se transformará en crecientes y peligrosas tensiones sociales, con manifestaciones en las calles no ya vinculadas a los desmanejos institucionales del gobierno sino al sufrimiento de las familias pobres e incluso de las de la clase media, todas ellas golpeadas por la desocupación y la inflación".

"Si no se producen cambios importantes en la conformación y funcionamiento del gobierno, la crisis se agravará y la tensión social adquirirá una dimensión incluso mayor que la que se vivió en las épocas del Rodrigazo de 1975, la hiperinflación del 89 y 90 y la crisis del abandono de la convertibilidad en 2001-2002", sostiene Cavallo.

Y concluye que: "No se visualiza en el espacio político del Gobierno que haya un sector con ideas suficientemente claras sobre el diagnóstico y las vías de superación de la crisis que, además, tenga voluntad de asumir la responsabilidad de conducir la política económica".

Con información de www.iprofesional.com

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