Líbano e Israel acuerdan negociar su frontera marítima en disputa por los yacimientos de gas

INTERNACIONALES Por Juan Carlos SANZ
Los dos países, que siguen técnicamente en guerra, pactan su primer contacto directo en 30 años
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La bonanza que promete el gas natural sepultado bajo las aguas del Mediterráneo Oriental favorece el acercamiento entre enemigos. Líbano e Israel, que siguen técnicamente en guerra desde que se enfrentaron en 2006, anunciaron el jueves un acuerdo para negociar la delimitación de su frontera marítima, área en disputa que discurre entre los principales yacimientos de las costas del Levante. El entendimiento entre ambos países, que llevaban tres décadas sin entablar conversaciones directas, se produce después de tres años de mediación de Estados Unidos.

 
La crisis política y económica de Líbano, exacerbada tras la descomunal explosión que hace dos meses devastó el puerto de Beirut y causó cerca de 200 muertos, parece haber acelerado contactos diplomáticos atascados por una antigua enemistad regional. El acuerdo marco alcanzado con Israel establece que las negociaciones de delimitación de la frontera marítima se desarrollarán bajo los auspicios de la ONU, en la sede de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL) en Naqura, situada a escasos kilómetros de la frontera israelí. Estados Unidos ejercerá como mediador y promotor del diálogo a petición de ambos países, según anunció el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, cuyo partido, Amal, ha sufrido recientemente sanciones del Departamento de Estado dirigidas contra altos responsables de la organización chií moderado.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, se felicitó de inmediato por el resultado obtenido “después de largos años de esfuerzos internacionales intensos”, a través de un comunicado oficial. El subsecretario de Estado para Oriente Próximo, David Schenker, ya había anticipado en septiembre el acercamiento registrado entre las partes y su buena disposición para iniciar las conversaciones.

Israel también se apresuró a confirmar el acuerdo para el inicio de las negociaciones de delimitación de las zonas marítimas, que por ahora excluye los agravios pendientes de Líbano sobre las fronteras terrestres. El ministro de Energía, Yuval Steinitz, puntualizó que las negociaciones serán directas y comenzarán a mediados de octubre, tras el fin de las festividades judías de otoño. El titular israelí de Exteriores, Gabi Ashkenazi, destacó a su vez el importante papel jugado por la mediación estadounidense en la consecución del entendimiento.

Mientras Israel ya ha comenzado a explotar en su zona económica marítima los grandes yacimientos de Tamar y Leviatán, operados en la actualidad por la petrolera estadounidense Chevron, Líbano lleva desde 2018 intentando que un consorcio liderado por la francesa Total y la italiana ENI ponga en marcha la exploración de la riqueza gasística que yace bajo sus aguas de explotación exclusiva. Dos de los sectores en los que todavía deben emprender las prospecciones se sitúan en la zona en disputa con Israel.

“Si la demarcación tiene éxito, hay un margen muy amplio, especialmente en lo que respecta a los bloques 8 y 9, para que podamos pensar en poder pagar nuestras deudas”, aseguró Berri en Beirut, citado por la agencia Efe. En medio de la peor crisis nacional desde la guerra civil que devastó Líbano entre 1975 y 1990, la delimitación de la frontera marítima contribuiría a desbloquear la adjudicación a compañías internacionales de la investigación y explotación de los recursos en hidrocarburos. Aliado del partido-milicia Hezbolá —enemigo declarado del Estado judío— el presidente del Parlamento actúa con independencia como responsable de las negociaciones sobre la frontera marítima.

Delegación militar libanesa

Está previsto que la delegación libanesa en las conversaciones con Israel esté encabezada por miembros del Ejército, una de las pocas instituciones estrictamente nacionales dentro del complejo reparto de poder confesional y étnico.

El Mediterráneo oriental, foco histórico de conflictos, oculta grandes reservas de gas alejadas de su principal mercado. Por ello la UE impulsa un proyecto de gasoducto para conectar —a través de Chipre, Grecia e Italia— los yacimientos marítimos del Levante, como vía alternativa de flujos de energía que rebajen la dependencia europea de Rusia.

El talón de Aquiles del proyecto es el elevado coste del transporte del gas levantino, que lo encarecería hasta en un 40% sobre el gas ruso. El presupuesto de la compleja obra de ingeniería, superior a los 6.000 millones de euros, y las dificultades técnicas de tender una conducción a profundidades de hasta 3.300 metros bajo el nivel del mar condicionan el proyecto. Líbano, por su parte, espera contar con unas reservas de gas similares a las de Israel, según estimaciones preliminares del Gobierno de Beirut aún no confirmadas por las prospecciones.

Fuente: El País

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