Ricardo López Murphy: “Organizamos una alternativa para los que están enfrentados al Gobierno y también se sienten decepcionados con Macri”

POLÍTICA Por Gustavo Alzirac
El ex ministro y ex candidato presidencial se lanzó a la carrera electoral de cara a los comicios del 2021. Sin embargo, aclaró que podría participar de un “gran frente republicano” que permita derrotar al peronismo en 2023
ZFYFJCRBAFFRTDBICH6WZ6OIRI

Ricardo López Murphy volverá a ruedo electoral. El ex ministro de Fernando De la Rúa y ex candidato a presidente en 2003 y 2007 presentó ayer el primer acuerdo político donde confluyen media docena de partidos de cara a las elecciones legislativas del año próximo.

Según reveló, su armado político todavía no ha definido las candidaturas y no descarta futuros acuerdos con los mediáticos referentes liberales José Luis Espert y Javier Milei.

En diálogo con Infobae, explicó que su objetivo es representar a los sectores antikirchneristas que también se sintieron defraudados por el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, adelantó su intención de participar de un “gran frente republicano” que sea lo suficientemente amplio como para derrotar al oficialismo en 2023.

-¿Por qué decidió armar una coalición propia y competir en las elecciones del año que viene?

-Más que competir, lo que hemos decidido es organizar una alternativa en todo el país para aquellos que se encuentran enfrentados con la narrativa y la gestión del gobierno nacional, pero que también se sienten decepcionados con la gestión de Mauricio Macri. Lo que hemos tratado de hacer es construir vehículos institucionales en todo el país para que este amplio espacio de gente joven -algunos sin experiencia política- se pueda reunir con gente más experimentada, y podamos así ofrecer una alternativa. En la provincia de Buenos Aires hemos agrupado al Frente Republicano que lo forman el Partido Demócrata, el Partido Autonomista, el Partido Renovador Federal, el Movimiento Libertario Republicano, la Agrupación Desafío Argentino Republicano y “Encuentro Republicano”, conformado por el Partido Libertario y Recrear. Es un esfuerzo de agrupamiento de distintas expresiones que deberían canalizar ese impacto que tenemos en la opinión pública y entre la gente más joven. Creo que las circunstancias del país son extraordinariamente difíciles y si puedo ayudar a organizar una fracción de la ciudadanía que se sintió poco representada sería mi última contribución a este proceso.


-¿Qué programa común lograron acordar?

-El primer programa es darle al país una alternativa en las elecciones y que además sirva como custodio del proceso electoral. En un tiempo tan conflictivo es vital que la forma de resolver esto sea pacífica y la clave para esto son los comicios. En segundo lugar, nosotros observamos una gran anomia. Nosotros no denostamos la política sino que queremos reconstruirla. En tercer lugar tenemos un fuerte planteo en materia de seguridad, en ese tema es donde se ha flaqueado más y se ha generado un gran temor. Lo que hay que hacer es deshacer las medidas que se tomaron durante este gobierno, como la liberación de presos y los protocolos para las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas. También hacemos un énfasis muy grande en que no se pueden entregar tierras tras las ocupaciones. No es aceptable que el Estado actúe de esa manera, como acaba de ocurrir en el sur del país. El cuarto tema es el empleo y las pymes. La crisis que traíamos y la cuarentena eterna han traído una gran destrucción de empleo. Para nosotros el empleo y las pymes son la prioridad en una sociedad democrática. Solamente va a haber democracia y pluralismo si la gente no vive de las limosnas estatales. Los últimos puntos tienen que ver con el fortalecimiento de la familia y la educación. En una época donde están decaídos los valores necesitamos reforzar los valores familiares. Por último, voy a tomar una frase de Joaquín V. González que dijo que el odio y el enfrentamiento fueron durante mucho tiempo la característica de Argentina. Nosotros vamos a encauzar en el sistema político nuestras demandas, protestas y frustraciones.

-¿Qué le impide ir por dentro de Juntos por el Cambio?

-Nosotros tenemos una distancia con lo que ha sido la práctica del Gobierno. Hemos sido críticos de su gestión, de sus resultados, de su gobernanza, de la forma en la que eligieron sus candidaturas. Esas diferencias nos obligan a pensar una alternativa. Pero así como dijimos que vamos a competir en el 21, también hemos dicho que vamos a converger en el 23 en una gran coalición republicana. Y lo vamos a hacer incluso en el 21 en las provincias donde se eligen senadores.

-¿Por qué no avanzó la alianza con José Luis Espert y Javier Milei?

-Ellos lo que hicieron fue lanzar candidaturas. Nosotros no lanzamos candidaturas sino que buscamos construir una red de vehículos políticos necesarios para participar en las elecciones. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires hay 1.000 centros poblacionales. Uno necesita representación en 800 para poder hacer un papel razonable. Nosotros estamos concentrados en esa construcción. En abril o mayo discutiremos cuáles son las candidaturas y cuánto se ampliarán las alianzas. Nosotros tratamos de ser muy institucionales.

-¿Cómo cree que va a llegar el gobierno nacional a las elecciones de medio término?

-La situación social, económica y sanitaria está muy delicada. A mí me parece que los desbordes que hay en la situación social y la económica lo van a afectar severamente al Gobierno. Mi impresión es que esa crisis tremenda que estamos viviendo le va a restar respaldo al oficialismo de una manera marcada.

-¿Cuál diría es que el principal problema de la economía?

-Es muy importante tener un programa económico consistente y robusto que tenga el respaldo de la coalición de gobierno. A veces uno tiene la sensación de que el programa del Gobierno es “vamos viendo”. Y eso no funciona. Pero resolver un programa que enfrente la crisis implica tomar decisiones que la coalición de gobierno no ha podido hacer. Ese es un problema central porque de ahí deriva la confianza y la credibilidad. También hay acciones del Gobierno, como los impuestos extravagantes (a las grandes fortunas), que hacen mucho daño al futuro de la inversión y del empleo. Pero todo eso se resuelve con el programa.

-¿Las últimas medidas que anunció el ministro Martín Guzmán son parte de este “vamos viendo”?

-Me parece que no forman parte de ese programa integral que creo que es imprescindible. Pero no es solo en economía. En seguridad, por ejemplo. En la Legislatura bonaerense en el mismo oficialismo están los que le quieren prohibir a Sergio Berni el uso de las pistolas Taser y quienes están a favor de las Taser. En relaciones exteriores: un embajador se pronuncia de una manera, el Canciller (Felipe Solá) se pronuncia de otra, hay un tironeo permanente en cualquier definición.

-¿Qué cree que va a pasar con el dólar, que también contribuye a generar mayor tensión política?

-Está muy vinculado a la falta de horizonte, a las bajas reservas, a la falta de un plan claro. Como las proyecciones que se hacen son muy negativas, eso lleva a comportamientos de cobertura. Una vez que se desatan los temores no es tan fácil encauzarlo. Por eso mi sugerencia es que hagan un plan, que busquen el apoyo de los organismos multilaterales, que pongan a la coalición de gobierno detrás de él y que el plan sea robusto y no con propuestas de superimpuestos, porque eso no funciona.

-¿Es viable el desdoblamiento cambiario como plantean algunos sectores?

-Para ser sincero yo no hubiera vendido todo este tiempo los dólares ahorro, lo mismo que el turismo, los servicios de consultoría. Hay un problema con el tipo de cambio. Si con el tipo de cambio oficial uno pierde reservas sistemáticamente, eso no es sostenible, hay que corregir. Hay que ir liberándolo. Ninguno de los países que nos rodea tiene cepo. ¿Dónde empieza? En el turismo, en posiciones financieras, en los servicios de consultoría o informáticos.

-¿Habría que dejar que la cotización suba?

-Yo hubiera hecho hace muchos meses un sistema que tienda hacia la mayor transparencia y evitar esta presión de hubo sobre el dólar comercial. Eso requiere corregir el tipo de cambio, que haya tasas de interés razonables y no haber vendido esa cantidad enorme de reservas a un precio por debajo del precio de mercado. Si el precio se va muy arriba es porque está la macroeconomía mal organizada, y también la política. Porque el problema central acá es la política. Primero tienen que organizar la política dentro de la coalición gubernamental y eso les va a ordenar la economía.

-¿Liberar el dólar no generaría un golpe inflacionario?

-Ese proceso va a ser inexorable, en algún momento va a haber que hacerlo. No se puede pensar en un cepo eterno, hay que ir flexibilizando.

-¿Cómo ve el desempeño de la oposición? ¿Cree que tiene un rol constructivo?

-Yo no creo que el problema sea la oposición, en todo caso nosotros hemos tenido incluso una actitud más firme. Nosotros no hubiéramos votado a favor de la Ley de Alquileres, ni la Ley de Economía del Conocimiento, ni la Ley de Góndolas ni la de Teletrabajo. Hubiéramos tenido una actitud más pro empleo y flexibilidad. Pero yo no le echaría la culpa del desempeño del Gobierno.

-¿Qué hubiera hecho diferente en cuanto al manejo de la pandemia?

-En todo el mundo se hizo testeo intensivo, trazabilidad y confinamiento de los contagiados. A nadie se le ocurrió confinar a todo el mundo todo el tiempo. Eso es muy costoso y estamos viendo que no es efectivo. Deberíamos haber subido enormemente, como han hecho otros países, el número de test y eso hubiera permitido actuar preventivamente. Desde el comienzo nosotros pensamos que la cuarentena debía ser muy breve, para preparar los hospitales, hacer una gran campaña de concientización, proteger a los geriátricos y al resto dejarles normalizar su vida después de dos o tres semanas. Así no hubiéramos destruido la economía y hubiéramos tenido resultados parecidos.

-¿Cuánto va a tardar en llegar la reactivación o no va a llegar?

-Probablemente la economía tenga un rebote el año que viene. Mi impresión es que va a tardar hasta fines del 2023 para volver a los niveles del 2019, y hasta el 2028 para volver al primer trimestre de 2018, que fue cuando comenzó el proceso recesivo. Nos va a tomar tiempo porque invertimos muy poco, porque hemos expulsado empresas y porque tenemos un ecosistema que no genera predisposición a invertir. Cuanto antes se libere toda la actividad con reglas de protocolo va a ser mejor para la sociedad.

-¿Hay un resurgimiento del liberalismo o es un fenómeno mediático?

-En una economía tan intervenida, tan regulada, donde está tan desincentivado el trabajo, donde son tan altos los impuestos, es natural que las ideas de la libertad tengan un florecimiento, como una rebelión ante el exceso de impuestos, de regulaciones, de intervencionismo. Acá prácticamente todo lo dirige el Estado con el dedo de Alberto Fernández, eso naturalmente genera una rebelión. Las expresiones liberales han tenido en el debate público desde hace mucho tiempo una gran incidencia, lo que vamos a ver es si la tienen en el campo electoral. Hay un vuelco hacia las ideas de la libertad por el fracaso ostensible del régimen fuertemente estatista, hay una rebelión que nace de los 170 impuestos, controles de cambio, de importación, de precios. Eso genera una natural expectativa de modificar esas cuestiones.

Con información de www.infobae.com sobre una nota de Federico Millenaar

Te puede interesar