El real es la moneda con peor desempeño en 2020 (incluso por sobre el peso)

ECONOMÍA Por David FRENKEL
El dólar acumuló en nueve meses una suba del 39% en Brasil. Además del efecto pandemia, hay factores locales que explican la devaluación
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Mientras el dólar se debilita a nivel mundial debido a los efectos del actual inédito programa de estímulo de la Reserva Federal, en Brasil la divisa de EE.UU. va por el carril contrario y no ha dejado de fortalecerse frente al real que, en los primeros 9 meses del año, se ha convertido en la moneda de peor performance a nivel mundial, incluso por sobre el peso argentino (tomando como referencia la cotización oficial y no el “Contado con Liquidación”).

Hasta los primeros días de octubre, la moneda norteamericana acumulaba durante 2020 en el país vecino un incremento de casi 39% ante el real. El dólar también se hizo fuerte en Turquía (+32,5% frente a la lira); en la Argentina (+28,7% frente al peso); en Sudáfrica (+26,1% frente al el rand); y en Rusia (+19,1% frente al rublo).
Este mini-ranking refleja el mal desempeño para las monedas emergentes, que fueron atravesadas por los efectos muy negativos que ha dejado la pandemia del coronavirus sobre la economía.

Claro que como en Argentina, donde 2020 estuvo marcado por la incertidumbre ante el canje de deuda, la profundización de los desequilibrios fiscales y monetarios, en un marco de pérdida de reservas junto con la marcada recesión que ya lleva 3 años, en Brasil hay varios factores estrictamente locales que explican la fuerte devaluación del real.

Entre ellos se pueden destacar, el importante déficit fiscal, la fuerte baja de la tasa de interés de corto plazo, la marcada salida de capitales, o las dudas sobre el plan de ajuste del gasto del ministro Paulo Guedes.

“Son varios los factores que explican la caída del real, en un año muy particular. Dentro de los emergentes, Brasil es uno de los países que más impulsó los estímulos monetarios, y lo financió con su moneda. No hizo como Perú, por ejemplo, que emitió deuda en dólares”, explica a Ámbito Leonardo Chialva, socio director de Delphos Investment.

Al emitir varios miles de millones de reales, para paliar los efectos de la pandemia sobre la economía, el banco central debió bajar muy fuerte la tasa de interés: del 4,5% anual a principios de 2019, pasó al 2% actual. Esto provocó que todos los capitales especulativos que hacen carry trade en monedas emergentes se quedaran sin tasa, con lo cual salieron rápidamente de Brasil, explican en el mercado.

“Brasil, la economía más relevante de la región, está sufriendo una salida de capitales, influida por el contexto latinoamericano, que está muy mal. Considero que hoy es la peor región del mundo, incluso peor que África en términos de perspectiva económica con relación a la salida del impacto del covid-19”, afirma el analista económico internacional Marcelo Elizondo.

Pero, además, Elizondo remarca que “hay muchas dudas en el mercado frente a la situación financiera de Brasil”. “Su deuda pública va a llegar a 100% del PBI y el Gobierno está con dificultades para congeniar la agenda del ministro de Economía, que quiere congelar el gasto público y hacer reformas estructurales, con la agenda de las necesidades políticas”.

En ese sentido, se discute por estas horas en Brasil, al igual que en Argentina, si se mantiene la asistencia social para los sectores más vulnerables. “Ellos también tienen un IFE que demandará para todo 2020 un gasto de unos 320 mil millones de reales. Este beneficio social terminó siendo más amplio de lo que se esperaba. Generó un boom tal que hoy tenés a la economía brasileña ya en los niveles prepandemia”, describe Chialva.

Claro que a su vez esto genera incertidumbre sobre el futuro de las finanzas públicas y pone nervioso al mercado. “No está tan claro que se pueda implementar una reducción del déficit del presupuesto, que Guedes quiere llevar a cabo, y que los mercados esperan que baje”, sostiene Elizondo. Por más que proyecta que el déficit caiga abruptamente en 2021, hay temores del mercado con relación a cómo sigue esta política de estímulos. “Algunos creen que estas medidas pueden llevar a Bolsonaro hacia el populismo y eso provocaría mayor inflación y, por ende, una fuerte suba de tasas nuevamente, desordenando todo lo que se había ordenado desde 2016, cuando aprobó la ley que ponía un techo al gasto”, afirma el analista de Delphos. Por último, Elizondo no descarta que también condicione a la moneda de Brasil la decisión del Parlamento Europeo de dar de baja el acuerdo con el Mercosur, “básicamente por culpa de la política brasileña”. “Esto tiene un impacto también en términos de atracción de inversiones. Brasil es un país cuya vinculación internacional está por el lado de la recepción de Inversión Extranjera Directa (IED), no del lado del comercio, ya que es una economía cerrada en términos comerciales, como la Argentina, pero es uno de los 10 principales receptores IED todos los años, y eso en 2020 no está ocurriendo, es más hay cierta salida de capitales”, señaló.

Fuente: Ámbito

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