Cristina Kirchner condiciona la elección del jefe de los fiscales, en medio de la pulseada con la oposición

POLÍTICA Por Eduardo AULICINO
La ex presidente dio instrucciones para avanzar con el debate sobre una nueva ley del Ministerio Público. Pero a la vez espera la propuesta que haga la “Comisión Beraldi”. De ese modo, maneja los tiempos. Apunta a Rafecas. Y rechaza la movida de JxC
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La disputa por la designación del jefe de los fiscales terminó de generar un cuadro extraño, insólito: el Presidente mantiene su postulante, la vicepresidente condiciona esa designación y la oposición, aún con codazos en sus filas, le plantea al Presidente un acuerdo para superar el juego de poder que impone la vice. La situación es más compleja y en movimiento pero en la mezcla de las internas cruzadas, la foto de estas horas muestra que Cristina Fernández de Kirchner tiene la llave. Y la usa. Pone en duda la candidatura oficial y fuerza o parece forzar una modificación de la ley que regula el ascenso a un cargo de enorme peso institucional.

La movida de la ex presidente es múltiple y apunta entre otros objetivos a manejar los tiempos y a sumar otro ingrediente incómodo para Olivos: espera la propuesta que podría hacer la “Comisión Beraldi” para reformar el Ministerio Público, tal vez la primera pieza de un plan más ambicioso de reformas a la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura.

Visto así, parece más claro el cortinado de fondo. Todo ocurre mientras Alberto Fernández intenta serenar los mercados. En lugar de facilitar un entendimiento con el grueso de Juntos por el Cambio, se complica internamente el panorama con la pulseada por el jefe de los fiscales, a pocos días de la carta de CFK que repuso la discusión doméstica como eje político.


No es el único plano a la vista. El Presidente apuesta a la receta más bien ortodoxa de Martín Guzmán, que más allá del discurso asoma como parte del mensaje en el inicio de las negociaciones formales con el FMI. Algo de eso expresaría también la demora o postergación de algunos proyectos en Diputados –como el impuesto a las “grandes fortunas”- y la prioridad de otros, entre ellos la reforma del régimen de movilidad jubilatoria con ajuste de hecho.


El caso de la Procuración, se ha dicho, tiene varias aristas y hasta podría ser llevado, en extremo, a desgastar al propio Rafecas, sobre todo si el desenlace representa un nuevo pico de conflicto asimilable a la confrontación en continuado o la grieta.

La ex presidente mantiene abiertos varias líneas para dominar el paño donde se definiría esta partida. Una, tiene que ver con la carga sobre el procurador interino, Eduardo Casal. Es un objetivo en sí mismo, que supera la pulseada para coronar un nuevo titular y tiene aspecto de señal hacia toda la Justicia.

A la par, avanza con la discusión de la ley orgánica del Ministerio Público, con doble mensaje: deja desairada a la oposición, al forzar esta instancia pese a que Martín Lousteau y Lucila Crexell pidieron bajar sus proyectos, y camina con la intención cada vez más abierta de bajar la exigencia de respaldo para un nuevo procurador. Esto último es sencillo: dejar sin efecto los dos tercios de los votos en el Senado, que el Frente de Todos no alcanza en solitario, e imponer mayoría de la mitad más uno de los integrantes de la Cámara, que CFK garantiza sin esfuerzo.

Pero la movida es más elaborada. Modificar la ley actual se hace con mayoría simple y el nuevo proyecto sumaría otro tema a Diputados, donde Sergio Massa trabaja sobre los equilibrios más allá de las facturas expuestas en la carta de la ex presidente. Con todo, ese no sería el camino lineal.

En realidad, el kirchnerismo duro avanza con Oscar Parrilli como ejecutor de los planes y el aporte de Martín Doñate en el trámite de la ley del Ministerio Público, mientras siguen sin moverse los papeles de Rafecas en la comisión que preside Anabel Fernández Sagasti. Pero aquel avance está pensado para esperar qué hace la comisión consultiva designada por Alberto Fernández para proponer diversas reformas vinculadas con la Justicia.

Esa junta, bautizada “Comisión Beraldi” como sello de CFK, debería arrimar alguna iniciativa en la segunda quincena de este mes, según señala el kirchnerismo en el Senado. En el debut de ese cuerpo, trascendió que uno de los temas sería una reforma que bajara la exigencia de votos en el Senado para coronar al procurador. Esa versión generó algunos malestares, incluido el de Rafecas, que advirtió que no aceptaría el cargo si son cambiadas las reglas de juego.


Fuentes cercanas a Rafecas indicaron que mantiene su postura, mientras exhiben los apoyos a su postulación, unos setecientos contra un par de impugnaciones. Y agregan que no avalará nada que fuerce los límites institucionales. El kirchnerismo no trabaja precisamente para un acuerdo de amplio consenso. Y rechaza un entendimiento con la oposición que consagre al actual juez.

Ese panorama es el que refirió Elisa Carrió para empujar el respaldo de JxC al pliego de Rafecas en el Senado. Y a la vez, la discusión en la oposición, que busca una forma de apoyar y a la vez condicionar ese respaldo –como gesto hacia el Presidente, en la tensión del poder con CFK- parece acelerar la estrategia de la ex presidente.

Fuentes de la Casa Rosada buscan bajarle el tono a la cuestión remitiendo a “un tema de la interna opositora”, aunque admiten que los pasos dados por Parrilli –es decir, con indicaciones de CFK- potencian una pelea que muestran fisuras negativas para la gestión.

La posición de JxC se fue volcando hacia el apoyo a la postulación de Rafecas, aunque con matices y pulseadas que no son menores. La idea de optar por el “mal menor” –con el presupuesto de que la ex presidenta busca colocar un candidato de alineamiento vertical con ella misma- es cuestionada o matizado en la conducción opositora. La UCR plantearía reclamar a Alberto Fernández un acuerdo explícito, con discusión de algunos puntos sobre el funcionamiento del Ministerio Público. Y algunos, como Luis Naidenoff, reclaman desde el bloque de senadores que en primer lugar sea Alberto Fernández el que exponga y discipline al Frente de Todos para votar a su postulante.

Desde la oposición, en definitiva, se estaría poniendo sobre la mesa la construcción de poder del propio Presidente. Alguna vez, desde Olivos se sugería un armado con el PJ tradicional y puentes con los referentes “moderados” de JxC para un nuevo tablero político, sin grieta. Pero eso fue quebrado y el Presidente se cerró sobre la interna. Se verá entonces cómo termina este capítulo, con un telón de fondo potente: el cambio del sistema acusatorio, el poder del jefe de los fiscales.

Fuente: Infobae

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