Tarifas congeladas: menos presión a la inflación, pero advierten por costo fiscal

ECONOMÍA Por Andrés Randazzo*
Economistas señalan que la medida puede funcionar como "ancla" en los primeros meses del 2021, cuando se estima un piso de 4% en la suba del IPC. Aunque remarcaron que puede traer complicaciones en el frente fiscal.

En el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, los analistas consultados proyectaron un piso de 4% para la inflación durante el primer trimestre de 2021. Un dato que, sumado a una cifra similar en diciembre, significaría una aceleración en el índice de precios al consumidor. Sin embargo, la medida adoptada la semana pasada por el Gobierno de mantener sin cambios las tarifas de luz y de gas hasta el 15 de marzo del año próximo, puede quitar algo de presión a la suba del IPC. Así lo señalaron distintos economistas consultados, quienes también advirtieron sobre las complicaciones que sostener esta medida en el tiempo puede traer en el frente fiscal.

“Un poco la intención de congelar tarifas es que sigan funcionando como ancla, combinado con no afectar el poder adquisitivo vía esos aumentos. En lo que fue 2020, los bienes regulados fueron los de menor aumento y traccionaron hacia abajo la evolución de precios, en contraste por ejemplo con la inflación núcleo que viene acelerándose hace meses”, señaló a Ámbito Julia Segoviano, de la consultora LCG, quien agregó: “El problema es que están congeladas hace ya un año, y aunque quizá podrían tener un efecto inicial, se está postergando una corrección que puede traer complicaciones en el frente fiscal (vía incremento de subsidios) y que puede ser muy perjudicial en términos inflacionarios cuanto más se postergue el descongelamiento. No es una medida que pueda descomprimir por mucho tiempo, tan sólo asumiendo que los subsidios se mantienen constantes como porcentaje del PBI, las tarifas tendrán que ir acompañando el crecimiento nominal”.

“Toda postergación en la implementación del nuevo esquema, tiene una raíz de tipo inflacionaria. Se viene de un par de meses donde se estabilizó la inflación en un nivel más alto del que se estaba: a mitad de año, era en el orden del 2%, ahora es más cerca del 3% como piso. Si a eso se le sigue agregando combustible inflacionario, es complejo. Nuestra economía está altamente indexada, hay muchos precios que se mueven por la inercia de los ajustes, entonces es bueno tratar al menos de que los aumentos no caigan todos en los mismos meses. Sobre todo, en meses donde habría cierta incipiente aceleración, sino que se vayan escalonando a lo largo de los meses”, sostuvo por su parte el economista Sergio Chouza, quien de todas formas remarcó: “Pero no deja de ser una dilación temporal muy específica. La cuestión de fondo es que tenés que darle una solución, salir del congelamiento, porque mucho tiempo más no es sostenible en un entorno inflacionario todavía por encima del 30%. Inviabiliza todo tipo de actividad productiva”.

Para Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el nuevo congelamiento “puede ayudar a descomprimir la presión sobre la inflación, porque el rubro tarifas tiene peso como ponderador”. “En GBA representa 10.5% del total de la formación del IPC (incluye alquileres también), pero es significativo. Aparte tenés el efecto sobre costos, pero eso está en la inflación de ‘alimentos y bebidas’, por ejemplo, o el rubro que sea”, remarcó el analista.

“Va a morigerar un poco el aumento de precios del verano, que igualmente nosotros lo vemos acercándose al 4% en promedio, por una cuestión de que van a descongelarse otros precios. Implícitamente, lo que muestra esto es que los ajustes de tarifas de luz y gas impactarán probablemente en el segundo trimestre del año”, señaló Jorge Neyro, de la consultora ACM.

Según un informe de Ecolatina, la suba de los subsidios económicos a las tarifas de luz, gas, agua y transporte “pasaron de 1,6% del PBI en 2019 a 2,6% del PBI en 2020”.

* Para www.ambito.com

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