Alimentos: los empresarios rechazaron la continuidad de los controles de precios y esperan que el Gobierno habilite aumentos

ECONOMÍA Por Mariano Boettner*
La cámara de las compañías alimenticias se reunirá mañana para analizar el impacto de los programas de control en las góndolas. El Gobierno estudia si permitirá ajustes de esos valores congelados desde febrero
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El Gobierno oficializó que extenderá más allá del 31 de enero el esquema de control de precios que generó más rechazo entre las empresas del sector. Se trata de Precios Máximos, que implicó un congelamiento obligatorio de precios de distintos rubros al inicio de la pandemia, entre ellos básicos como limpieza o alimentación, y que tuvo dos ajustes de valores durante 2020.

Precios Máximos es un programa que corre por una vía paralela a la de Precios Cuidados. A diferencia de este último, no se trató de un acuerdo voluntario entre el Gobierno y las compañías de consumo masivo, sino que fue determinado por decreto. El vencimiento original de ese plan era el último día de este mes, pero la Secretaría de Comercio Interior decidió prolongar su funcionamiento mientras dure la emergencia por la pandemia.

El Poder Ejecutivo y los empresarios negociaron la nueva etapa de Precios Cuidados que comenzó este martes con la premisa de avanzar en un deslistamiento de Precios Máximos. Ese desarme empezó en octubre y tuvo un segundo capítulo hoy, con la salida de productos de unas 40 categorías. Según afirmaron fuentes oficiales, aún no está definido si Comercio Interior habilitará en las próximas semanas un nuevo aumento.

La continuidad de Precios Máximos más allá de su fecha de finalización prevista puso en pie de alerta a las empresas del sector alimenticio. La cúpula de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) se reunirá este miércoles para analizar cómo queda parada la industria con la extensión de Precios Máximos.

El presidente de esa entidad y directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) Daniel Funes de Rioja afirmó en diálogo con Infobae que la cámara “está de acuerdo con la política de Precios Cuidados, que es de carácter voluntario”. “No así con Precios Máximos, que fue un congelamiento retroactivo con un ajuste de 4 al 10 por ciento en un contexto de 36% de inflación, aumentos de salarios desde 32% y de logística de 35%”, apuntó.

Esa situación, aseguró Funes de Rioja, “nos da como resultado un desfasaje marcado”. “Los costos superan a los precios en una proporción que no es homogénea. Las materias primas importadas llegaron a aumentar entre 45 y 90 por ciento”, remarcó el ejecutivo.

“Nosotros queremos salir de Precios Máximos, pedimos liberar precios. Mañana vamos a analizar qué incidencia real tienen las 40 categorías que se deslistaron”, anticipó. Y por último, dijo que el congelamiento prolongado hace peligrar los números de las empresas del sector. “Precios Máximos lo que hace es descapitaliza ar las empresas y las escalas de producción. Llega un punto en que no puedo producir más o tengo que levantar líneas de producción”, concluyó Funes de Rioja.

Alimenticias y supermercados, que criticaron el esquema de control desde que comenzó, también se manifestaron en contra de su seguimiento, aunque aún en off the record. “Estamos analizando el impacto y cuáles serán lo pasos a seguir”, explicaron desde una de ellas.

En la Secretaría de Comercio Interior afirman que la extensión de la emergencia por el coronavirus le da un paraguas para continuar con ese esquema de congelamiento, que fue creado como una política específica para la pandemia. Por otra parte, explican que el deslistamiento de Precios Máximos va de la mano de una lista de Precios Cuidados más robusta. “Si una categoría sale de Precios Máximos es porque está suficientemente representada en Precios Cuidados”, explican en Desarrollo Productivo.

Fuentes oficiales explicaron que un nuevo reajuste de precios -como los que tuvieron lugar en julio y en octubre- “está en análisis según sea necesario para cada caso” y que “el descongelamiento requiere un esfuerzo de los empresarios”. Por otra parte, aseguraron que si en los próximos días detectan aumentos considerados “desmesurados” a los precios que dejan de estar congelados (y que entonces tendrían vía libre para ser remarcados) “siempre se puede volver al congelamiento”, advirtieron.

Según coincidieron fuentes oficiales y del sector privado, los nuevos catálogos con los valores de Precios Cuidados necesitarán “unos días” de transición hasta que los supermercados reciban los listados actualizados de los proveedores y que eso se refleje en las góndolas.

Los productos que dejaron de estar congelados desde este martes

El deslistamiento de categorías de productos en Precios Máximos anunciada este martes alcanza a los alimentos para mascotas; budines y magdalenas; cacao en polvo; cervezas; gaseosas; golosinas y chocolates; infusiones excepto tés y mates cocidos; mermeladas y dulces; panes industriales y congelados; pastas secas importadas, secas rellenas, secas al huevo; productos en base a carne y pollo procesado; quesos, excepto rallados y quesos crema; rebozadores y panes rallados; sal, especias y condimentos; salsas listas y snacks.

También fueron excluidos del programa los vegetales congelados; aceites aromatizantes y Desodorantes ambientales; bolsas y films; ceras, autobrillos y lustramuebles; cremas corporales y faciales, protectores labiales y afeitado; cuidado bucal; cuidado del cabello; desodorantes y antitranspirantes; escobas y escobillones; jabones y lavandinas en gel.

Por último, no estarán más dentro de este plan los artículos como lavavajillas; limpiadores cremosos; limpiadores piso; palilleros; pañales para bebés; papeles; productos para el baño del bebé; productos para el lavado de la ropa; protección femenina, excepto tampones; repelentes e insecticidas; ropa interior descartable, y talcos y apósitos.

Entre los considerandos de la Resolución publicada este martes en el Boletín Oficial, el Gobierno señaló que la medida afecta solamente a “un conjunto de bienes que por sus características y finalidad no forman parte de los productos que tienen relevancia en la satisfacción de las necesidades básicas de los consumidores y usuarios”.

Además, sostuvo que la decisión “resulta razonable y proporcionada a la coyuntura sanitaria y económica” que atraviesa la Argentina, aunque resaltó que su vigencia dependerá de “la evolución de las condiciones” que motivaron su implementación.

* Para www.infobae.com

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