No es ella, soy yo

POLÍTICA Por Gabriela Pepe*
Fernández asume como un desafío personal el rediseño judicial, más allá de las urgencias de CFK.
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Fueron casi dos horas de discurso, pero los diez minutos que el presidente Alberto Fernández le dedicó al Poder Judicial en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso alcanzaron para desatar la reacción de Tribunales y la rápida jugada del kirchnerismo que, con Oscar Parrilli a la cabeza, salió a pedir la conformación de una bicameral de control a los magistrados, una iniciativa que la Casa Rosada dice apoyar, aunque con algunos reparos.

 “Control cruzado” fue la combinación de palabras que Fernández utilizó en su discurso y que llevaron a Parrilli a proponer “la creación de una comisión bicameral” que desde el Congreso “se encargue precisamente de analizar, estudiar, discutir y poner en la muestra de la gente que la sociedad vea cómo está actuando el Poder Judicial y qué cambios hay que hacer para tener una Justicia independiente”. El senador lo planteó este martes en diálogo con El Destape radio.

En la Casa Rosada afirmaron que la idea es "lo que planteó el Presidente en la asamblea” y no una iniciativa del senador. Cerca de Fernández prefirieron no dar precisiones sobre cómo se implementaría la eventual bicameral ni qué facultades tendría. La decisión de Fernández, más allá de los pormenores de la letra chica, descolocó a algunos miembros del gabinete que, pese a su diálogo diario con el jefe de estado, se enteraron por los medios de la iniciativa del neuquino y la consideraron un movimiento fuera de registro. Ahora el tema quedó en la órbita del Congreso, pero el Presidente quiere seguirlo directamente y no delegarlo en Parrilli, ni en el kirchnerismo. 

Fernández tiene especial interés en el capítulo judicial, pese a que Cristina Fernández de Kirchner suele llevarse la marca. Por las causas que enfrentan ella y su familia, la vicepresidenta es la sospechosa de siempre cuando de impulsar reformas judiciales se trata, pero en la mesa chica del Presidente aseguran que es él, abogado, hijo de un juez y profesor de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires, el que está obsesionado por “cambiar aunque sea algo” en el funcionamiento del Poder Judicial, que considera totalmente deficitario. La mayoría de las encuestas muestran a las claras que la sociedad en su conjunto piensa algo similar.

“Hablo como lo que soy. Un hombre que se ha criado en el mundo del derecho, que enseña a respetar la institucionalidad de la República y la vigencia de los valores democráticos. Yo anuncié mi convicción de la necesidad de cambiar el funcionamiento del sistema judicial el mismo día en que asumí mi cargo”, dijo Fernández ante la Asamblea Legislativa. Fue uno más del sinfín de capítulos que el Presidente le dedicó a la Justicia desde diciembre de 2019. “Es obvio que a Cristina le interesa, pero esto es Alberto puro. Lo viene diciendo hace años. ¿Cómo puede ser que no funcione pero no se pueda tocar nada?”, se preguntó una fuente que conoce a Fernández desde hace décadas.

En el Congreso, el Presidente pidió por la aprobación de la reforma judicial -que envió en 2020 y duerme el sueño de los justos en Diputados, por falta de consenso- y de la reforma de la ley de Ministerio Público. A esos proyectos se sumarán la reforma del Consejo de la Magistratura, la reglamentación del recurso extraordinario y la creación del Tribunal Federal de Garantías, que tendrá competencia exclusivamente en cuestiones de arbitrariedad. Fernández pondrá en marcha en breve la ronda de consultas a las provincias para avanzar con el proyecto de creación de este tribunal. Los proyectos surgieron de las propuestas que hizo la comisión de juristas convocados por el Presidente para hacer propuestas para la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura y el Ministerio Público. La comisión fue integrada por once juristas, entre los que estuvo Carlos Beraldi, abogado de Cristina. En el Gobierno lamentaron que, pese al trabajo y la pluralidad de integrantes, la comisión haya sido catalogada como “comisión Beraldi”. Ahora temen que lo mismo suceda con la bicameral que propuso Parrilli.

Además del tratamiento de los proyectos enviados y los que están en confección, el Congreso tiene pendiente el nombramiento del Procurador General de la Nación. Aunque el Presidente no lo mencionó el lunes en su discurso, el juez federal Daniel Rafecas sigue siendo su candidato para ocupar el lugar, según confirmó a Letra P un funcionario de confianza del mandatario.

* Para www.letrap.com.ar

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