Sale Sain, entra Lagna; pero la clave está en Perotti

POLÍTICA 19 de marzo de 2021 Por Agencia de Noticias del Interior
Marcelo Sain no abandonará la provincia de Santa Fe. La semana que viene, se presentará a trabajar en el Órgano de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación, ya que en 2018 ganó por concurso el cargo de director.
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Era un final cantado. Desde el primer día como ministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Sain repetía que su gestión tenía fecha de vencimiento. Hablaba de dos años, que finalmente no se cumplieron. Apenas pasaron 15 meses, cuando su situación como integrante del gabinete de Omar Perotti se tornó políticamente insostenible, luego de que trascendieran audios con afirmaciones desafortunadas y agresivas que se convirtieron en el último eslabón de una larga cadena de sucesos protagonizados por el ministro y que fueron dejando sin alternativas al gobierno.
 
Frente a la posibilidad de que se iniciara un proceso de juicio político contra Sain en la Legislatura, de que aparecieran nuevos audios -que seguramente existen- del ahora exministro y de que su estilo truncara acuerdos imprescindibles para avanzar sobre distintas problemáticas en la provincia; Perotti adelantó la decisión y le pidió la renuncia. Sostenerlo en el cargo, hubiese significado un riesgo latente de nuevos escándalos y un persistente desgaste político para la actual gestión.

 De todos modos, Sain no piensa abandonar la provincia de Santa Fe: el próximo martes 23, se presentará a trabajar en el Órgano de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación, ya que en 2018 ganó por concurso el cargo para dirigir esta dependencia clave en la persecución del delito.

 Eso no es todo. Si bien Sain ya no será el ministro de Seguridad, hombres claves de su equipo continuarán en sus puestos.

 El ahora exministro afirmó desde el primer día de su gestión que sentía el apoyo total de Omar Perotti. "Yo soy Perotti", llegó a decir sin eufemismos en Aire de Santa Fe. Y pocos días antes de que se le pidiera la renuncia, remarcaba: "Yo soy empleado de Perotti y haré lo que el gobernador decida que es lo mejor".

El cambio de ministro no implica necesariamente un cambio de rumbo en materia de Seguridad. Si bien hasta el momento el actual gobierno no está en condiciones de exhibir logros en su lucha contra la inseguridad cotidiana, el apoyo brindado a Sain durante estos 15 meses refleja claramente que Perotti coincidía con la mirada de su ministro, más allá de los ruidos -a veces innecesarios- generados por su estilo.

 De hecho, el primer signo de cuál sería el perfil político del actual gobernador se dio apenas acababa de asumir: en un discurso durísimo, dijo que iría contra el delito complejo en la provincia y abofeteó al socialismo que acababa de dejar el poder: “El negocio del narcotráfico se expandió al amparo de la desidia y la ignominia estatal", planteó ante la atenta mirada de un sorprendido Miguel Lifschitz.

 Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con estos dichos que, para muchos, resultaron cuanto menos imprudentes o temerarios. Pero de lo que no cabe ninguna duda, es que fue el mismo Omar Perotti el que inauguró un estilo de inclemencias discursivas, convencido de que el delito complejo no se hubiese podido extender en Santa Fe sin la participación u omisión de sectores del poder de turno.

 Tanto fue así, que las relaciones con la oposición se tensaron desde un principio y debieron pasar tres meses para que el socialismo avalara la aprobación de las leyes de emergencia pedidas por el gobierno.

 La verdad es que Sain se había convertido en un personaje incómodo para todos: para la ciudadanía en general, por sus escasos resultados en la lucha contra la inseguridad cotidiana; para la oposición, por sus acusaciones permanentes; para un importante sector del peronismo -personificado en la figura del senador Armando Traferri- que se encuentra bajo fuertes sospechas de haber mantenido relaciones con el delito y, finalmente, para ciertos sectores económicos santafesinos sobre los que recaen fuertes presunciones relacionadas con lavado del dinero sucio generado por el narcotráfico y el juego clandestino.

El nuevo ministro y la "secta socialista"
Pocas horas después de conocerse la noticia de que el reemplazante de Sain iba a sera Jorge Lagna, algunos se adelantaron a describirlo como un hombre de bajo perfil.

 Jorge Lagna es un referente que proviene de la política pura -Sain es político y también un cuadro técnico formado en materia de Seguridad-. El nuevo ministro fue concejal e intendente de Venado Tuerto, diputado provincial y, hasta esta semana, ocupaba un área en el Ministerio vinculada con la seguridad comunitaria y la relación con intendentes y presidentes comunales.

 Sin embargo, y a diferencia de lo que algunos se apresuraron a plantear en un primer momento, no parece ser un hombre que evite ir al choque.

 En 2006, a poco de las elecciones que terminaron por convertir a Hermes Binner en gobernador de Santa Fe, Lagna publicó un libro junto a Sergio Battistoni, bajo el siguiente título: "La secta socialista".

En el prólogo de aquel libro el nuevo ministro de Seguridad de Santa Fe planteaba: "Ésta es una historia muy simple, la historia de una secta que en sus más de cien años de historia lo que ha hecho es estar en contra del pueblo y sus representantes... (y) lo único que han aportado es resentimiento y odio hacia las mayorías populares argentinas".

 Y en la página 130 remataba: "Es una tarea de los justicialistas enfrentar la infamia y demostrarles a estos personajes, mal que les pese, que la Invencible fue y será peronista".

 Estas frases no parecen abrir un escenario propicio para el diálogo y el consenso con la oposición. Sin embargo, es cierto que los tiempos cambian. Y los hombres, también. Anticipar el fracaso en los vínculos entre el nuevo ministro y sectores políticos opositores -fuera y dentro de las filas peronistas- podría representar un error. Incluso con estos antecedentes.

 Sain ya no es ministro, pero tres leyes elaboradas junto a sus equipos de colaboradores esperan ser tratadas en la Legislatura de la Provincia. Tal vez haya legisladores dispuestos a apoyarlas. Otros, a rechazarlas o a introducirles modificaciones. Pero lo que no puede suceder bajo ningún punto de vista, es que continúen durmiendo en los cajones de los despachos legislativos.

 Hay otras cuestiones que requieren respuestas inmediatas del nuevo ministro. La primera pasa por generar las condiciones necesarias para que exista mayor presencia policial en las calles de las grandes ciudades. La otra urgencia es la pronta utilización de los 3.000 millones de pesos que el Gobierno Nacional envió a Santa Fe para que sean utilizados en la lucha contra la inseguridad.

 Omar Perotti está convencido de que no será imposible generar un marco de mayor seguridad cotidiana en la provincia de Santa Fe, mientras no se desarticulen los verdaderos grupos de poder delictivo que actúan en las sombras. "Paz y orden" fue la bandera que le permitió llegar a la Casa Gris.

 El tiempo, el contexto y sus decisiones; dirán si estaba en lo cierto, si fue capaz de obtener los resultados esperados o si se suma a la extensa lista de fracasos.

 Sale Sain, entra Lagna. Sin embargo, los ministros no dejan de ser fusibles. Las decisiones políticas fundamentales, siempre dependen del gobernador.

Por JOSÉ CURIOTTO para Aire de Santa Fe

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