Rusia se mueve para estrechar lazos con la junta militar de Myanmar

INTERNACIONALES Por María R. SAHUQUILLO
Moscú, que busca más influencia en el sudeste asiático, escenifica su apoyo a los golpistas y envía a su viceministro de Defensa en viaje oficial
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Rusia ha escenificado este viernes su apoyo a la junta militar que derrocó el pasado febrero al Gobierno democrático de Myanmar (antigua Birmania). Moscú, que quiere extender su influencia en el sudeste asiático y ampliar su papel geoestratégico global, busca estrechar lazos con quien considera un “aliado fiable”. Y en un gesto que contrasta con la dura condena de Occidente a los golpistas que tumbaron al Gobierno civil dirigido de facto por Aung San Suu Kyi, acusándola de fraude en las elecciones del pasado noviembre, el Kremlin ha enviado al viceministro de Defensa, Alexander Fomin, en la visita de más alto perfil de una potencia extranjera desde la asonada y en vísperas del Día de las Fuerzas Armadas en Myanmar.


Y mientras la oposición contra el golpe y parte de la sociedad civil que lleva semanas resistiendo pese a la durísima represión prepara nuevas protestas, la junta militar ha advertido que sus fuerzas dispararán a los manifestantes en la cabeza, según informó la televisión estatal del país del sudeste asiático. “Deben aprender (...) que pueden correr peligro de recibir un disparo en la cabeza y la espalda”, ha señalado la junta militar en un comunicado emitido en el canal de noticias MRTV dirigido a los manifestantes. Al menos 320 personas han muerto por la represión desde que los militares tomaron el poder el 1 de febrero, según la Asociación de Asistencia a Prisioneros Políticos (AAPP) citada por Reuters.

Rusia, ha dicho Fomin, considera a Myanmar un aliado “fiable y un socio estratégico” en la región. El viceministro, que se ha reunido en la capital del país, Naypydó, con el jefe del Ejército, Min Aung Hlaing, quien encabezó el golpe, ha recalcado sus intenciones de “reforzar las relaciones entre los dos países”, según cita la agencia estatal Tass.

En las imágenes de la visita, que se han difundido en el canal de televisión ruso Zvezhda, del Ministerio de Defensa, se ve a Fomin y Min Aung Hlaing estrechándose la mano en una sala llena de militares uniformados antes de las reuniones de ambas delegaciones. También al viceministro ruso recibiendo una vistosa espada ceremonial y una medalla de manos de Min Aung Hlaing.

Fomin, encargado de supervisar la cooperación técnico-militar, habló de “asociación estratégica” y comentó que la visita se producía en respuesta al viaje del general birmano el año pasado a Moscú para participar en la conmemoración del 75º aniversario de la victoria del Ejército rojo sobre la Alemania nazi. Mientras, la Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido y Australia han impuesto sanciones contra el consejo militar gobernante y su amplia red de negocios. Activistas como Yadanar Maung, de la campaña Justicia para Myanmar, han acusado a Rusia de legitimar a la junta militar y de ser cómplice del “terror del Ejército contra el pueblo”. Aung San Suu Kyi y otros altos cargos de su partido están detenidos, aunque varios diputados derrocados, que viven escondidos, han formado un Gobierno interino en la clandestinidad.

Rusia, que junto con China bloqueó en febrero una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba el golpe de febrero, es desde 2008 el segundo exportador de armas y material de Defensa a Myanmar (por detrás de Pekín), que ha mandado tradicionalmente a muchos de sus militares a estudiar y entrenar en academias y universidades rusas.


Al menos el 16% del armamento adquirido por el país asiático entre 2014 y 2019 era ruso, según datos del Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (Sipri). Desde aviones MiG-29 y Yak-130 hasta sistemas antiaéreos o helicópteros Mi-24, Mi-17 y Mi-35.

La intención de Moscú es ampliar esa “cooperación técnico-militar”, ha dicho el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado. Su titular, Serguéi Shoigu, uno de los hombres más cercanos al presidente ruso, Vladímir Putin, visitó Myanmar algo más de una semana antes del golpe y firmó un acuerdo para suministrar al país asiático sistemas de defensa antiaérea, estaciones de radar y drones de reconocimiento. El viceministro Fomin ha remarcado que en los próximos años Myanmar recibirá más aviones rusos y vehículos blindados.

 

LA OPOSICIÓN PREPARA NUEVAS PROTESTAS

Activistas y opositores han llamado a salir a las calles este fin de semana para exigir democracia en Myanmar, coincidiendo con una de las jornadas de más significado para los militares, que conmemoran el aniversario del levantamiento contra las fuerzas de oposición japonesas, encabezado en 1945 por el general Aung San, padre de Aung San Suu Kyi. Los militares preparan un gran desfile en la capital, Naypydó. Ei Thinzar Maung, uno de los líderes de las protestas, escribió en Facebook: "Ha llegado el momento de luchar contra la opresión militar”, según AFP.

Fuente: El País

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