A tres años que el Domingo de Pascuas se tiñó de sangre

POLICIALES Por ANDREA VIÑUELA
El compromiso de un grupo de vecinos ante el intento de robo a una joven embarazada terminó con la vida de Ariel Castelló en barrio Roma. Hoy, el asesino cumple una condena a prisión perpetua en la cárcel
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El domingo 1ro de abril de 2018, mientras las familias santafesinas se encontraban de sobremesa tras el almuerzo de Pascuas y los chicos recorrían las casas en procura de huevos de chocolate, el arquitecto Ariel Castelló recibió un disparo en el abdomen que le puso fin a sus 42 años de vida.
 
Castelló, su hermana y su cuñado habían salido a la puerta de la casa ubicada en Juan Díaz de Solís al 2500, del barrio Roma, al escuchar los gritos de auxilio de una joven vecina, que escapaba de un intento de robo a mano armada. Nadie imaginó que ayudar a una joven embarazada iba a terminar en un cobarde homicidio.

 Ariel, su cuñado y la pareja de la joven lograron retener al agresor, un joven que se conducía a bordo de una motocicleta. Desde el piso, Martín Ezequiel Martínez logró extraer un arma de fuego. “Pará loco, ya está”, le dijo Castelló; tras estas palabras, Martínez efectuó el disparo fatal. Malherido, la víctima fue trasladada al hospital Cullen donde falleció mientras estaba siendo intervenido quirúrgicamente.

El crimen de Castelló fue perpetrado frente a familiares y vecinos que, con sus declaraciones, permitieron reconstruir lo ocurrido y llevar a Martínez a purgar una pena de prisión perpetua. El juicio se desarrolló entre los últimos días de octubre y los primeros días de noviembre de 2019, y la sentencia fue confirmada por la Cámara de Apelaciones en agosto de 2020.

 El fatal domingo, una joven embarazada de ocho meses, salió de la casa de su mamá, donde habían compartido el almuerzo, para volver a su casa a pocos metros. Para que no se vaya sola, su hermana decidió acompañarla; en un momento, vieron pasar a un joven en moto: “cuando estaba por abrir la puerta de mi casa sacó el arma, me apuntó a la panza y me pidió la cartera”, declaró la joven en el juicio.

 Las hermanas salieron corriendo a buscar ayuda: “encontramos unos vecinos a la vuelta, les pedimos que nos dejaran entrar y enseguida escuché tres disparos” precisó. Entonces su hermana salió a ver qué había pasado, ya que la joven temía por la integridad física de su hijo y su marido. La hermana de la joven también declaró en el juicio, y brindó un relato similar. Agregó que cuando llegó a la esquina vio que su cuñado tenía retenido en el piso al joven que había intentado asaltarlas, y que un vecino le manifestó: “le pegaron a Ariel”.

“No le dijo nada, sacó el arma y lo mató”
Martínez fue retenido en un primer momento por la pareja de la joven víctima del intento de robo. El hombre se encontraba en el interior de su casa cuando escuchó los gritos de la mujer; al salir, se encontró con Martínez y logró interceptarlo y retenerlo. En ese momento aparecieron Ariel Castelló y su cuñado, que ayudó a retener a Martínez. “Un vecino se puso delante de él, sacó el arma y le disparó. Pudo sacarla porque yo no le agarré las manos. Siempre me reprocho eso”, se lamentó el joven.

 La hermana de Ariel declaró a continuación y avaló lo manifestado por el vecino: “Mi hermano estaba parado delante del chico, diciéndole ‘pará loco, ya está’… no sé cómo hizo para sacar el arma y dispararle. Mi hermano se tiró para atrás y dijo ‘me la puso, me la puso’, entonces le di la llave de la camioneta a mi esposo para que lo lleve al hospital”. Por último declaró el cuñado de Castelló, quien brindó un relato coincidente al de su esposa y al del joven que retenía a Martínez: “Ariel se puso adelante, le dijo ‘loco, ya está’, y le disparó”.

 “No hay dudas de que la voluntad del condenado fue darle muerte a Castelló para lograr liberarse de la retención de los vecinos, escapar del lugar y procurar su impunidad”, sostuvieron los fiscales en el alegato de clausura. Este análisis sobre lo ocurrido fue compartido por el tribunal de juicio que condenó a Martínez como autor de homicidio criminis causa en concurso real con robo calificado en grado de tentativa. Meses después, el fallo fue revisado por la Cámara de Apelaciones que lo confirmó en todos sus extremos.

Por ANDREA VIÑUELA para Aire de Santa Fe

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