Por qué se desacelera la curva de contagios pero aumenta la cantidad de muertos por COVID-19

CORONAVIRUS 28 de abril de 2021 Por Agustín GALLARDO
Expertos consultados dan cuenta que la meseta en los contagios ocurre por las últimas restricciones, aunque sigue siendo alta. Mientras tanto, muchas de las personas ya internadas desde antes, fallecen
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La segunda ola de coronavirus avanza: según el último parte, se detectaron 516 muertes en las últimas 24 horas y 25.495 nuevos casos. Con 5.134 personas internadas en unidades de terapia intensiva, se constató el número más alto desde el 1 de noviembre de 2020. Con estos números, el total de infectados desde que comenzó la pandemia asciende a 2.905.172 y las víctimas fatales son 62.599.

Según la Unidad de Datos de Infobae, en los últimos 7 días, se desaceleró la curva de contagios pero hay un aumento acelerado en la curva de muertos. Hay una franca meseta alta en nuevos contagios: el aumento en 7 días es menor del 1 %. Pero en cuanto a muertos por COVID-19, la curva avanza acelerada: hay un aumento del 61% en 7 días.

¿Muere más gente de la que se contagia hoy en Argentina? El estrés sanitario y la circulación de cepas de mayor contagiosidad aparecen como variables a tener en cuenta. “Se considera que las nuevas variantes son más contagiosas pero no necesariamente más letales. Lo que esperábamos era más mortalidad por más contagiosidad. Las nuevas variantes que llamamos “preocupantes” parecen tener mayor incidencia en la gente más joven y en éstas ser más agresivas. Obviamente en la medida que se tense el sistema sanitario la mortalidad puede subir de manera significativa”, explicó a Infobae Jorge Levalle, médico Infectólogo del Hospital Pirovano y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología.


Después del pico de 29.472 casos registrado el viernes 16 de abril, y en medio de las medidas implementadas por el Gobierno para frenar la segunda ola, las muertes por COVID-19 en Argentina aumentaron un 72% en la última semana: pasó de una media móvil de 217 a una de 373. Es decir que, entre el lunes de 19 de abril y el lunes 26, el número de fallecidos por coronavirus promedió las 373 personas por día.

En un mes, el promedio de decesos cada 24 horas por COVID-19 aumentó un 242%. El 26 de marzo pasado, el promedio de nuevos muertos diarios era de 109 fallecidos cada 24 horas; el domingo pasado, 25 de abril, fue de 373, o sea, más del triple.

Mirna Biglione, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida UBA- CONICET y médica alergista de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) explicó a Infobae que “las personas que están falleciendo son personas que ya venían internadas y veces están dos o tres semanas, o un mes. Lo que sí refleja la mayor cantidad de muertes, es la meseta alta que tenemos y cómo venían aumentando los casos. O sea a más casos, más fallecidos”.

En cuanto a la relación contagios y muertos, Biglione expresó: “La meseta (de contagios) se mantuvo por las restricciones, aunque sigue siendo alta. Pero las personas ya internadas desde antes siguen falleciendo”.

El médico infectólogo, Lautaro De Vedia coincidió con Biglione. “Por un lado hay que conocer que el dato del infectado es de hoy, en cambio, el de la persona fallecida es un paciente que se infectó hace 15 o 20 días. La duración en terapia es larga, hasta a veces puede durar un mes. Entonces los que mueren no son reflejo de la situación de hoy, son pacientes que se infectaron hace mucho más tiempo”, expresó De Vedia.


“Hemos tenido pacientes en terapia hasta dos meses que uno le da pelea y pelea. La cantidad de muertes no refleja la situación de hoy. La mayoría se muere en terapia intensiva luego de mucha pelea, es raro que uno ingrese y se muera a las 48 o 72 horas. Por eso se taponan las camas de terapia intensiva, en parte, porque los pacientes entran pero no salen o tardan en salir”, agregó el infectólogo.

Biglione afirma: “Lo que es muy cierto, es que un sistema de salud sanitario cansado, con tanta cantidad de personas, en algunos momentos lo que está sucediendo es que se llegan a internar tarde a los pacientes, se los monitorea telefónicamente o se los trata de mantener en la casa si los síntomas no son muy severos, mismo aunque tengan una neumonía. Y muchas veces lo que se hace para recircular las camas es, he escuchado, se le da un alta administrativo pero no un alta médico, y se los envía a la casa con oxigeno luego de estar internados, para que ingresen otras personas”.

Biglione advierte que “todo ese sistema ha agotado, a veces, una internación en tiempo más tardío. Sin contar que seguimos sin tratamientos específicos, que el plasma convaleciente se tiene que aplicar para que sea efectivo entre el primer y quinto día de los síntomas, o sea que la persona tiene que estar en el inicio con los síntomas leves, y si eso no se esta haciendo es porque la persona se queda en su casa, porque no hay plasma o por distintos factores. Todas estas cuestiones juegan negativamente”.


El sistema de salud empezó a saturarse y el panorama en la Unidades de Terapia Intensiva (UTI) es de “tensión”, de acuerdo a lo que trascendió de la reunión última que mantuvo el Gobierno con especialistas.

Hoy el total disponible a nivel nacional de camas UTI es de 12.501, un 47% más respecto a la situación pre-pandemia, un número que no varió en los últimos seis meses de cara a la segunda ola, según el relevamiento realizado por la Unidad de Datos de Infobae. De acuerdo al parte de la situación sanitaria reportado por el Ministerio de Salud de la Nación, 5.034 estaban ocupadas por pacientes con coronavirus: el 40% del total, el punto máximo desde el vertiginoso ascenso de contagios en el último mes.

Fuente: Infobae

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