Se derrumbó la compra de dólar solidario, pero no se apagan las alarmas: qué anticipan bancos

ECONOMÍA 01 de junio de 2021 Por Claudio Zlotnik*
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El mes de mayo termina con la menor compra de "dólar ahorro" de la historia: de acuerdo a un relevamiento de iProfesional entre bancos (privados y estatales), este mes se habrían vendido alrededor de apenas u$s40 millones entre unas 240.000 a 250.000 personas. Se trata de un dato anecdótico: la demanda de dólares "solidarios" ya ni mueven la aguja a nivel macro.

Muy lejos quedaron las jornadas en las que, en un solo día, un millón de personas colapsaban los sistemas informáticos de los bancos en busca de los escasos dólares de las reservas.

El pico fue en agosto del año pasado, con una demanda neta de u$s768 millones comprada por cuatro millones de personas. Es decir, nueve meses más tarde, la demanda resultó 20 veces menor.

No es que la escasez de dólares en la Argentina sea cosa del pasado. En medio de la tediosa negociación con el Fondo Monetario y la incertidumbre sobre los pagos de la deuda pública, la cuestión sigue muy vigente. En todo caso, la dolarización de los argentinos se da por canales alternativos, y de una manera más solapada.

De hecho, mayo termina con subas en las cotizaciones de los denominados "dólares alternativos": tanto la cotización del "blue" como la del "contado con liqui" y el "MEP" registraron alzas, ante un crecimiento -por ahora controlable- de la demanda de billetes verdes.

Sin demasiadas alternativas de inversión, con una tasa de interés que definitivamente volvió a quedar negativa en términos reales, la dolarización vuelve a tomar dimensión en la Argentina.

El hecho de que esa dinámica se dé en plena liquidación de la cosecha gruesa, con un valor de la soja que escaló hasta los u$s550/u$s600 por tonelada, lleva tranquilidad a los funcionarios que deben velar por la estabilidad del tipo de cambio.

Mayo, en este contexto, termina con compras récord por parte del Banco Central. A falta de una jornada hàbil para que cierre el mes, las compras redondean u$s2.100 millones. Nada menos. Por lo que las reservas netas ya escalaron a unos u$s7.500 millones, de acuerdo a las estimaciones de distintas consultoras económicas.

A diferencia de los meses anteriores, durante este mayo, el Banco Central logró quedarse con la mayor parte de las divisas que adquirió. Y también ayudó la revalorización del oro y del yuan. En los hechos, de los u$s2.100 millones que lleva comprados, las reservas se ampliaron en u$s1.624 millones. Equivale al 77% del total.

En abril, por ejemplo, el Banco Central había comprado u$s1.445 millones pero las reservas subieron apenas u$s 669 millones (menos de la mitad; el 46%).

La cantidad de compradores de dólares a través de los bancos se viene pinchando con el correr de los meses. Obviamente, el súper cepo que le pone un límite de compra de u$s200 mensuales, que suelen ser menores porque deben tomarse en cuenta los gastos en dólares con tarjetas de crédito, le puso un freno a esa operatoria.

Otro dato clave es la cotización -de $164- resulta superior a lo que vale el "blue": $157.

En abril, un dato que el BCRA publicó a última horal del viernes último, apenas 307.000 personas compraron dólares "ahorro". Fueron tan sólo u$s56 millones. Tal como se mencionó más arriba, esta cantidad de venta de billetes verdes volvió a reducirse este mes.

La demanda de dólares continúa

De todas formas, a no confundirse. La demanda dolarizadora, sin ser avasallante, luce "vivita y coleando".

Lo demuestran los mercados "alternativos" del dólar. Allí, las cotizaciones del "contado con liqui" y del "MEP" dan cuenta de una demanda vivaz, por parte de argentinos con capacidad de ahorro -que se pasan a moneda dura a través del mercado de bonos- y también de parte de fondos de inversión.

En los últimos dos meses el dólar CCL pasó de un piso de $142 a los actuales $165, y por eso es que el BCRA se ve obligado a intervenir.

Un relevamiento del economista Amílcar Collante le da dimensión a esa dinámica. Según Collante, hasta el día 20, el Banco Central se vio en la obligación de intervenir con ventas por u$s350 millones en los mercados alternativos, a través de la operatoria de bonos (hasta el pasado viernes 21).

Es un monto superior a los u$s33 millones de ventas de abril. Y a los u$s116 millones de marzo. Otra vez: no son cantidades que pueden desestabilizar el mercado, pero sí dan cuenta de un proceso dolarizador cada vez más potente.

Tanto en el BCRA como en los bancos privados monitorean de cerca esta dinámica. En los despachos oficiales y en las entidades financieras siguen de cerca lo que podría ser un mercado más alterado a medida que se acerquen las elecciones de medio término.

La expectativa que recorre el mercado es que las tensiones cambiarias se harán más evidentes hacia julio y agosto, cuando seguramente se achiquen las liquidaciones de la cosecha de soja.

"Estamos preparados y esperando que venga una ola compradora de dólares", admiten en uno de los bancos privados más grandes del país.

En la práctica, eso significa que los banqueros resguardan todos los dólares que pueden. Prácticamente no ofrecen créditos en dólares a los exportadores, para no verse en la obligación de tener que salir a reclamar los pagos a los deudores de manera urgente, como sucedió el año pasado en medio de la salida de depósitos.

Esa sangría ahora se detuvo, pero nadie puede asegurar que el temor (injustificado, por cierto) de los ahorristas retorne en algún momento previo a las elecciones. Suele suceder en la Argentina que en las semanas anteriores a las elecciones haya más nervios entre los inversores.

Hasta hace algunas semanas, el escenario parecía el soñado por Guzmán & Co.: soja arriba de los u$s600 y un Banco Central comprando divisas para las reservas.

Sin embargo, este escenario económico y financiero se fue complicando. Con algunas variables que no se pueden manejar desde la Casa Rosada: por caso, con la perspectiva de una mayor inflación en los Estados Unidos que obligue a la Reserva Federal a una (hasta ahora) impensada suba de la tasa de interés.

Una reversión de los flujos de capitales sería caótico para la Argentina, en el plano cambiario.

* Para www.iprofesional.com

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