El embajador ruso viaja de regreso a EE UU tras el acuerdo de Biden y Putin

INTERNACIONALES 20 de junio de 2021 Por Simón DERONDA
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A las 9,20 de la mañana de este domingo despegó de Moscú el avión que lleva de vuelta a Washington al representante de la diplomacia rusa. Anatoli Antonov permanecía fuera de su puesto desde que fue llamado a consultas el pasado mes de marzo en medio de una creciente tensión entre ambos países. Ese vuelo representa el primer avance concreto desde que el pasado miércoles los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Estados Unidos, Joe Biden, celebraron una cumbre en Ginebra (Suiza) para, al menos, tratar de frenar el avance de esa escalada. Uno de los anuncios llevados a cabo tras esa reunión fue la de dar marcha atrás a la retirada de ambos embajadores.


El aparato en el que viaja Antonov partió del aeropuerto moscovita de Cheremitievo con destino a Nueva York, según agencias de prensa rusas citadas por France Presse. “Tras los resultados del encuentro de los dos presidentes me dispongo a retomar un trabajo constructivo junto a mis colegas americanos para construir relaciones de igualdad y pragmáticas”, señaló Antonov a la agencia local Ria Novosti al tiempo que incidía en su optimismo. Esta misma semana que arranca mañana tiene previsto retomar los contactos directos con la diplomacia estadounidense sobre el terreno.


Washington ha anunciado que su representante, John Sullivan, pronto estará de regreso en Moscú. “Tras una cumbre importante, no puedo esperar para regresar pronto a Moscú”, señaló en Twitter el portavoz de la embajada citado por France Presse. Sus ejes de trabajo serán, según añade, la estabilidad estratégica, los derechos humanos y una relación estable con Rusia.

Pese al deshielo que puede suponer el regreso de los embajadores, Washington y Moscú siguen manteniendo importantes frentes abiertos y el clima entre ambos presidentes dista mucho de la cordialidad imperante en el mandado de Donald Trump, que dejó la Casa Blanca el pasado enero. El arresto del opositor ruso Alexéi Navalni sigue siendo un símbolo que separa a ambos líderes y del que está pendiente la comunidad internacional.

Biden y Putin mantienen importantes líneas rojas como quedó patente en las comparecencias que, por separado, llevaron a cabo antes de abandonar Ginebra. El presidente ruso sigue acusando a Washington de financiar a la oposición para debilitarle como adversario. El mandatario estadounidense insistió en los ciberataques que sus servicios de inteligencia atribuyen a Moscú y en la vulneración de los derechos humanos en Rusia. Biden advirtió al Kremlin de que responderá ante las amenazas y los ataques. “Creo que lo último que quiere [Rusia] es una nueva guerra fría”, señaló el presidente estadounidense en un tono severo e institucional.

En todo caso, ambas potencias dan por bueno el acercamiento en uno de los perores momentos de sus relaciones bilaterales y después de que Biden cargara las tintas al calificar de “asesino” al hombre al que estrechó la mano esta misma semana en Suiza.

Fuente: El País

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