En un clima de máxima tensión, Juntos por el Cambio postergó el debate del “reglamento de no agresión” para evitar las peleas internas

POLÍTICA 31 de julio de 2021 Por Ricardo Carpena*
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¿Cuándo se terminará el clima de enfrentamientos en Juntos por el Cambio? En realidad, la pregunta debería ser: ¿Terminará realmente? La situación explosiva preocupa a todos los dirigentes de la coalición, que empezaron la campaña peleándose entre ellos en lugar de orientar sus críticas hacia el kirchnerismo al que tanto cuestionan, entre otros aspectos, por no tener vocación de diálogo.

Curiosamente, la cúpula nacional de Juntos por el Cambio decidió suspender el Zoom del lunes próximo porque todavía no se terminó de consensuar el reglamento interno que servirá como un pacto de no agresión entre sus candidatos para fijar reglas de juego antes de las PASO.

El encuentro virtual pasó para el lunes 9 de agosto, así la cúpula opositora tendrá tiempo de corregir el primer borrador del documento que escribió Patricia Bullrich, jefa del PRO. ¿Hasta entonces habrá diez días en que crecerá la escalada de tensiones? “Estamos hablando entre nosotros para evitarlo”, contestaron a Infobae desde uno de los tres socios mayoritarios de Juntos por el Cambio.

“Es necesario que haya amistad cívica, comportamientos éticos y que no haya golpes debajo de la cintura”, explicó Bullrich sobre el reglamento que preparan en la coalición. Y prometió, en clave futbolística: “Vamos a tener un VAR de lo que se puede y lo que no se puede hacer”.

Fue un poco antes de que el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, se metiera en el partido con los tapones de punta: dijo que “la responsabilidad del clima confrontativo en Juntos por el Cambio tiene un solo responsable, es Rodríguez Larreta” y que el jefe de Gobierno “debería revisar su lógica de construcción política porque por este camino vamos a debilitar y a poner en riesgo a Juntos por el Cambio”.

Morales no será seguramente el único radical que hablará sobre el tema: Manes le pidió expresamente a varios dirigentes de la UCR que salieran a defenderlo en público ante las críticas que recibió, sobre todo, de la fundadora de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió.

La ex legisladora aseguró que Manes “miente descaradamente” y lo acusó de “mitómano” por haber afirmado que ella le ofreció la candidatura a vicepresidente en 2015 durante una comida de la que participó el diputado Toty Flores. “Dicen que son la nueva política, pero llevan en la lista a Jesús Cariglino y a Stolbizer”, afirmó Carrió al profundizar su ataque contra el neurocientífico.

Hay un punto de difícil retorno en esta polémica que amaga con causar fisuras irreparables en la estructura opositora: en el radicalismo e incluso en el PRO están convencidos de que detrás de las acusaciones de Carrió está Rodríguez Larreta, quien, según sospechan, quiere mantener su postura de monje zen sin criticar a nadie, pero aprovecha a la fundadora de la CC para embestir contra Manes.

Por eso Morales le apuntó directamente al alcalde porteño, a quien acusó de creerse “dueño de Juntos por el Cambio” e incluso destacó que “se puso el traje de Presidente antes de serlo”.

En diálogo con Infobae, el senador nacional de la UCR Luis Naidenoff defendió a Manes porque “no sólo para el radicalismo sino para Juntos por el Cambio representa a un dirigente que se ha puesto la camiseta para darle competitividad al espacio en el principal distrito electoral de la Argentina”.

“Hay que desdramatizar -pidió-. Las primarias son para competir y no es la competencia de la cooperadora de una escuela. Estamos definiendo perfiles, proyectos y distintas miradas. Manes representa una corriente popular en el radicalismo para dar ese debate en Juntos por el Cambio. Cuando hay miradas contrapuestas, van a existir roces y una campaña potente, pero de ideas”.

Para Naidenoff, “no soluciona nada un reglamento interno, sino una charla entre los dirigentes: esto es política y hay que encontrar sensatez porque las buenas prácticas se van construyendo en el día a día”. Y pidió no temer a la competencia ni al debate. “Esto no es para pechos fríos ni para tibios”.

En el larretismo se juramentaron en no decir nada para no agrandar la polémica, pero se quejaron de que Manes sembró sospechas sobre el jefe de Gobierno sin motivo alguno y desmintieron que Carrió esté actuando como su vocera oficiosa: “Todos saben que nadie puede controlar a Lilita”

Todo comenzó cuando Manes, el primer candidato bonaerense a diputado de la UCR, afirmó que “no tiene en claro el proyecto de país que que quieren” Rodríguez Larreta, y Diego Santilli, les cuestionó el “marketing” y pidió que “no se gasten los impuestos de los porteños” en la campaña electoral.

“No me parece bien que el vicejefe porteño en ejercicio en una pandemia vaya a la provincia ni que María Eugenia (Vidal) haya venido a la Capital. Eso desprestigia a la política y hace que la gente crea menos por la especulación electoral”, afirmó también el neurólogo.

Pero el radicalismo insiste en que antes de estas declaraciones Carrió ya había hostigado injustificadamente a su principal candidato bonaerense cuando sostuvo que Manes “quiere llegar en helicóptero a la Casa Rosada con una especie de mesianismo que no es cristiano”.

Los máximos referentes de la UCR compartieron con Manes sus temores de que Rodríguez Larreta pusiera en funcionamiento el aparato del gobierno porteño para favorecer a su candidato en las PASO. “Horacio hizo un acuerdo con varios barones del conurbano para ayudar a Santilli con la fiscalización. ¿Quién lo va a financiar? Eso nos preocupa. La expresión de Manes es genuina”.

El postulante que proviene de la neurología no hizo más que verbalizar lo que está pensando la dirigencia de su partido. ¿La fundadora de la Coalición Cívica verbaliza lo que piensa su amigo Rodríguez Larreta? Carrió insiste en que si hay algo que no acepta es la mentira y que Manes faltó a la verdad cuando dijo que ella le había ofrecido la candidatura a vicepresidente hace seis años.

Toda esta controversia tan inflamable desde el punto de vista político, obviamente, podría haberse evitado si lo hubieran hablado en privado. Hacerla pública, de un lado y del otro, debilita a todo el espacio en medio de una batalla electoral decisiva en la que, según referentes de JxC, “estamos a siete diputados de ser Venezuela”. Regalarle al Gobierno esta exhibición de acusaciones no estaba en los planes de nadie (¿o sí?) y para evitarlo, antes que un reglamento hacía falta algo simple: sentido común.

* Para www.infobae.com

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