En lo que queda del año, el déficit superaría el 10% del PBI que ya dejaría herencia inflacionaria para 2022

ECONOMÍA 14 de agosto de 2021 Por Sergio SERRICHIO
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Después de un primer semestre en el que el ministerio de Economía y el BCRA lograron reducir el déficit fiscal y “desmonetizar” parcialmente la economía, el panorama fiscal, monetario, de reservas y de inflación luce complicado para el resto del año y para 2022.

El año pasado, entre déficit primario e intereses de las Letras de Liquidez (Leliq, instrumento de “absorción” del BCRA, para sacar pesos de circulación, al costo de endeudarse cada vez mas con los bancos) el déficit sumó 2,5 billones (millones de millones), de pesos, equivalente a 9,1% del PBI, precisó al respecto un estudio de Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.


En los primeros meses de este año Economía y el Central buscaron desactivar esa bomba. Parte del exceso de pesos se licuó con la inflación y disminuyó el déficit, pero el nivel de monetización sigue siendo alto: la gente no quiere tener pesos en el bolsillo o parados en cuentas corrientes o de ahorro. En ese contexto, calculó Vasconcelos, entre agosto y diciembre el déficit fiscal más los intereses que el BCRA paga a los bancos para “absorber” parte del exceso monetario, será de $ 1,9 billones, equivalente a 10,7% del PBI del período, una proporción que –si bien corresponde a solo una parte del año- no tiene precedentes anuales en lo que va del siglo.


“Una fracción de la emisión de pesos que hará el Central de aquí a fin de año quedará en la calle, congruente con una inflación del orden del 3 % mensual acumulativo. Pero faltarían $1,44 millones de millones por esterilizar para no dejar una herencia inflacionaria demasiado pesada de cara a 2022”. Y eso suponiendo que el Tesoro refinancia el 100 % de sus vencimientos de deuda local (capital e interés) de aquí a fin de año, sin hacerse de “dinero fresco”, aclara el trabajo.

Esta situación plantea a la política económica oficial (en especial, al BCRA) un dilema: dejar caer las reservas a niveles que podrían gatillar retiro de depósitos de los bancos o aumentar la deuda con estos, ya en niveles que como candidato criticaba Alberto Fernández, quien prometía reducirla pagando menos intereses y financiar así un aumento (real) del 20% a los jubilados.

 

Reservas y “bomba” cuasifiscal

Los pasivos remunerados equivalen hoy a USD 40.000 millones, más del doble que los USD 19.500 millones de diciembre de 2019 y su proporción respecto de la Base Monetaria describe el flan que se cocinó desde entonces: era 63% al asumir el actual Gobierno, 115% a fines de 2020 y 140% el mes pasado.

Según los cálculos de Vasconcelos, aun computando los USD 4.300 millones de los DEG del FMI que ingresarán pronto al BCRA, para no terminar 2021 con reservas líquidas negativas “el Central quizá tenga que fijarse un límite de no más de USD 3.500 millones aplicados a la esterilización de pesos entre agosto y diciembre, más allá de atender los compromisos con organismos multilaterales. Así, podrían esterilizarse por esa vía unos $ 470.000 millones”. El cálculo, que promedia un dólar a $ 135, surge de un mix de dólar-ahorro, dólar oficial y ventas por la ventanilla del CCL, explicó el economista a Infobae.

Pero el Central necesita esterilizar más que eso, y la opción no es menos peliaguda. “El otro mecanismo disponible para absorber pesos excedentes es la ampliación del stock de Pases y Leliq en cabeza del BCRA, pero tampoco se puede abusar de este instrumento, ya que su expansión ha sido vertiginosa”, dice Vasconcelos, que la precisa a un ritmo del 3,85% mensual, superior al ritmo inflacionario de los últimos 20 meses.

Por consiguiente, escribió el investigador, “en estos casi cinco meses hasta fin de año, las variables fiscales, monetarias y cambiarias habrán de explorar límites inéditos y, para que no se produzcan turbulencias severas, será cada vez más importante que se amplíe el horizonte de los agentes económicos”, hoy afectado por la incertidumbre electoral, la falta de un acuerdo de refinanciación con el FMI y de un rumbo económico a mediano y largo plazo.

Según Vasconcelos, lo ideal sería negociar con el FMI antes de fin de año, teniendo en cuenta que ya en el primer trimestre de 2022 los vencimientos de deuda externa, entre capital e interés, representan USD 7.500 millones entre cuotas al FMI y pagos postergados al Club de París.


El economista tiene en cuenta los USD 4.300 millones que transferirá el FMI, con los cuales las reservas “líquidas” del BCRA llegarán a los USD 6.400 millones, que descenderán velozmente después. Por eso calcula que preservar un umbral de algo más de USD 3.600 millones (el monto de las reservas de oro) le pone un límite al uso de reservas, para no caer en “reservas líquidas negativas”, perspectiva que asusta tanto a los políticos como a los ahorristas.

 

No es gratis

Pero nada es gratis. Si el Central retacea la venta de dólares en el mercado oficial, afectará el nivel de actividad, por eventuales faltantes de partes e insumos, con repercusión directa sobre los precios. Y si mantiene bien abastecido al comercio exterior, resignará poder de fuego en el mercado libre, con el riesgo de ampliación de la brecha cambiaria, fenómeno que también repercute negativamente sobre las expectativas. “Por una u otra razón, puede conjeturarse que por este mecanismo podrían esterilizarse unos $ 470 mil millones de aquí a fin de año”. estimó Vasconcelos

Completar la faena no será sencillo. Consiste en absorber los pesos excedentes ampliando aún más el stock de Pases y Leliq, esto es, el déficit “cuasi-fiscal” del BCRA, a partir de la ya riesgosa relación actual. “Computando la demanda de base monetaria y la esterilización por venta de dólares, quedarían por absorber otros $ 960.000 millones, que se agregarían al stock de Leliq y pases de julio, del orden de los $ 3,92 millones de millones. Así, la deuda remunerada del BCRA llegaría a fin de año a un nivel de $ 4,88 billones, equivalente a USD 47.000 millones al tipo de cambio oficial, o 151% de la Base Monetaria, calculó el investigador. Una proporción que más que duplica la del 67%, que en 2019 horrorizaba al actual presidente.

En última instancia, la cuestión es si a inicios de 2022 la expansión monetaria se desboca o se absorbe de algún modo. “La emisión cuasifiscal ya la tenemos, el tema es qué pasará con el déficit primario”, dijo Vasconcelos a Infobae. Las nuevas restricciones que el BCRA puso a la operatoria del dólar CCL revelan que la opción de vender reservas está descartada. “Ya se probó en 2020 que cuando bajaron muy rápido hubo retiro de argendólares; perforar ciertos límites en materia de reservas puede disparar efectos negativos sobre expectativas y depósitos bancarios”, recordó el economista.

Fuente: Infobae

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