CGT: reunión el miércoles y cuenta regresiva para elegir nueva jefatura en octubre

POLÍTICA 17 de agosto de 2021 Por Mariano Martín*
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La CGT arrancará formalmente esta semana su proceso de renovación de autoridades con vistas a un Congreso, con final abierto, pautado por ahora para el 20 de octubre. Lo hará en una reunión de su Consejo Directivo este miércoles con una agenda que incluirá, además de esa instancia clave de su vida interna, un análisis de la coyuntura política tras el cierre de listas que dejó al margen a la central obrera y la crisis en el Gobierno nacional a partir de la difusión de la foto de Olivos.

A dos meses vista del reemplazo del dúo de Héctor Daer y Carlos Acuña la definición sobre una nueva conducción aparece todavía brumosa y pendiente de un eventual acuerdo con el sector más representativo que se encuentra por fuera de la estructura y que orienta el camionero Hugo Moyano.

La excepcionalidad de la reunión de este miércoles queda más de manifiesto si se tiene en cuenta que es la primera del año. Esa inactividad casi sin precedentes del Consejo Directivo es una muestra cabal de las dificultades de funcionamiento que atraviesa la CGT con deserciones claves, una jefatura colegiada y frente a un Gobierno al que técnicamente responde en lo político pero que no le devuelve en la misma medida –al menos eso alegan los dirigentes- la atención dispensada. El encuentro está previsto como el primer paso de una secuencia que deberá incluir un Comité Central Confederal en septiembre y el planificado Congreso de octubre para elección de una nueva cúpula.

En el mar de incógnitas en el que flota la CGT una de las pocas certezas es que Daer ambiciona continuar como secretario general, y que Hugo Moyano pretende lo mismo pero para un dirigente de su entorno, acaso su hijo mayor, Pablo. Por lo demás, aunque casi todos los gremialistas consultados pontifican sobre la necesidad de retornar a un liderazgo unipersonal, ninguno de ellos puede nombrar a uno capaz de aupar a todos los sectores y tampoco parece claro si será más conveniente dotar a la central de un perfil más confrontativo o continuar con la actual línea dialoguista y paraestatal.

La única alternativa de unicato la sondeó en los últimos meses el mercantil Armando Cavalieri, el más poderoso de los “gordos” de los grandes gremios de servicios, quien propuso bendecir a Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) como prenda de unidad, tal como reveló este diario. El nombre de Martínez, sin embargo, no parecía contentar a Moyano, el de más peso específico entre los “outsiders”.

El nombre de uno o más secretarios generales no es el único inconveniente que tiene por delante la CGT. También, el compromiso asumido ante Alberto Fernández de que se pondrá al día con la legalidad para abrir su jefatura a mujeres, ya sea con un cupo acotado o bien con la duplicación de los cargos en el Consejo Directivo para colocar en cada uno de ellos a por lo menos una sindicalista a la par de los tradicionales jugadores.

Recambio

Como si ese movimiento tectónico cultural fuese poco, hay gremialistas que menean la necesidad de exhibir un recambio generacional al menos en lo estético y hasta una apertura a los movimientos sociales, a tono con los ruegos del Presidente.

Se trata, sin embargo, de ítems destinados a ser resueltos en la recta final del Congreso de renovación de autoridades, probablemente sobre la hora del mismo día de su realización. Este miércoles, entre tanto, la CGT podrá consumir su primer encuentro del año en otras cuestiones más de coyuntura. Al tope de ellas, la plañidera clásica por la nula convocatoria a dirigentes de la organización para las candidaturas de las PASO.

La catarsis, aunque casi mecánica, se presenta como necesaria para mostrarle a la política que está en deuda con “la columna vertebral” del peronismo.

Como es habitual, y por fuera de la etiqueta de la CGT, el camionero Moyano se abrió camino en la agenda presidencial para un encuentro a solas en la quinta de Olivos el fin de semana pasado, donde también se habló del cierre de listas sin dirigentes de su espacio y, sobre todo, de la renuncia de otro hijo suyo, Facundo, a la Cámara de Diputados. Esa charla, que reveló este diario y que descartó una crisis en la relación entre Alberto y el gremialista, podría darle un empujón al “Negro” en su constante trajín por hacerse del control de todas las instituciones a su alcance, sea la propia CGT o de mínima la central de transportistas, CATT.

Otro capítulo del encuentro del miércoles se reservará para la Unión Industrial Argentina (UIA), la principal entidad patronal en espejo de la CGT, que en su actual encarnación con el abogado Daniel Funes de Rioja como presidente no deja de darles dolores de cabeza a los sindicalistas. El último de ellos con la advertencia del ejecutivo de que propondrá a los dueños de las fábricas no pagar los sueldos de los operarios no vacunados.

En Azopardo 802, acostumbrados a una esgrima permanente pero sin filo con los industriales, rezongan que la prédica de Funes de Rioja amenaza con enturbiar posibles pactos sociales postelectorales como los que enarbolan Alberto y Cristina de Kirchner.

* Para www.ambito.com

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