Objetivos de vacunación y pospandemia: la apuesta del Gobierno para que la gestión sanitaria incline la balanza en las PASO

POLÍTICA 11 de septiembre de 2021 Por Joaquín Mugica Díaz*
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“Al día 99 nos estalló la pandemia y nos cambió todos los libretos”, fue la frase que utilizó el presidente Alberto Fernández, durante el cierre de campaña nacional, que se realizó el jueves en Tecnópolis, para describir en una sola oración cómo vivió el Gobierno el desastre sanitario y económico que generó el coronavirus en Argentina.

Días atrás el jefe de Estado había explicado el simbolismo del número 99 y la esperanza del día 100 en una columna que publicó en Infobae. Esa cantidad de días fue la que el Frente de Todos gobernó desde que arrancó la gestión en diciembre del 2019, hasta el 20 de marzo, cuando Fernández anunció en cadena nacional que el país se sumergía en una estricta cuarentena por un tiempo indefinido.

Desde que comenzó la pandemia hasta este momento en el que el COVID-19 empieza a extinguirse lentamente gracias al porcentaje de vacunas aplicadas, el Gobierno afrontó el desafío sanitario con algunos traspiés como las eternas extensiones de los aislamientos o la promesa de un caudal de vacunas que nunca llegaron en tiempo y forma.

También protagonizaron escándalos políticos con fuerte impacto mediático y generaron un enorme desprestigió a la gestión: el Vacunatorio Vip, que terminó con el despido de Ginés González García, y el festejo de cumpleaños de Fabiola Yáñez en la Quinta de Olivos en plena etapa de restricciones duras, conflicto en el que tardaron en apagar el fuego y del que aún desconocen el impacto real que podrá tener en las urnas.

Para las elecciones de medio término el Gobierno decidió que había dos temas centrales que debían estar en el contenido discursivo de la campaña: la gestión de la pandemia y la reactivación económica. En el primer tópico Fernández les pidió a sus ministros poner en valor lo que se hizo en el 2020 y contar cómo se fortaleció el sistema sanitario.

En el cierre de campaña el Presidente insistió con esa idea y apuntó, como lo hizo desde que se rompió la mínima paz política que había con la oposición durante la gestión de la pandemia, contra el gobierno de Juntos por el Cambio. “Tuvimos que levantar un sistema de salud que había desaparecido. El gobierno anterior había terminado con la salud pública”, sentenció.

Esa línea argumental fue la que expuso el oficialismo a lo largo de la campaña con el fin de marcar que el peronismo, obligado por las circunstancias, se encargó de mejorar el sistema de salud de todo el país y logró, en consecuencia, salvar a más personas del impacto del coronavirus. Ellos y nosotros. Siempre caminando por los límites de ese concepto de polarización.

Para el Gobierno la gestión sanitaria es uno de los pilares de las PASO. Desde hace un par de meses en la Casa Rosada tienen en claro que la gestión sanitaria, sobre todo las últimas aperturas en actividades sociales, comerciales, deportivas y culturales; y el avance del operativo de vacunación, tendrán un peso específico en la decisión de los electores el próximo domingo.

En algún momento en el Frente de Todos se reconocía la importancia de la vacuna en términos electorales. “Una vacuna es un voto”, se repetía en base a mediciones de consultoras. Lo que tienen en claro es que es que la influencia del operativo de vacunación podrá verse en los comicios de este fin de semana, pero no tendrá ningún tipo de influencia en las elecciones generales de noviembre.

Para plebiscitar la gestión sanitaria el Presidente y sus funcionarios suelen marcar los cuestionamientos que recibieron de la oposición. En ese listado aparecieron las ideas de que “la vacuna era veneno”, que instaló Elisa Carrió en referencia a la vacuna rusa Sputnik V, y que “nunca van a llegar las segundas dosis”, una crítica que se escuchó en los pasillos del Congreso por parte de los principales exponentes parlamentarios de la coalición opositora.

Según los últimos datos reportados por el ministerio de Salud, el 62,1% de toda la población tiene una dosis de vacuna y el 85,9% de la población mayor de 18 años inició su esquema de vacunación. Completaron su esquema: el 82,2% de los mayores de 70 años; el 81% de las personas con 60 años o más, y el 75,7% de las personas a partir de los 50 años. El 51,1% de la población con 18 o más años ya cuenta con las dos dosis.

En total cerca de un 40% del total de los habitantes del país ya tienen el esquema completo de vacunación. Con ese porcentaje de vacunados el Gobierno logró estabilizar la curva de contagios. Ya lleva 15 semanas consecutivas de baja de casos. En la última semana el promedio de casos fue de 3342 contagios diarios. Una cifra que tiene más que ver con lo que sucedió en el comienzo de la pandemia que con lo sucedido en el segundo semestre de este año.

La gran incógnita es cuál será el nivel de afectación que pueda generar la variante Delta una vez que empiece a correr por el país en forma comunitaria. En la cartera sanitaria esperan que la multiplicación de casos llegue a fines de septiembre o principios de octubre. Sin embargo, existe un porcentaje alto de incertidumbre sobre qué nivel de resistencia podrá ejercer la pared de anticuerpos construida por el operativo de vacunación.

En la última semana el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, aseguró que frente a la baja sostenida de casos “podría no haber una tercera ola”. Esa afirmación dibujó una nueva expectativa en la ciudadanía, más allá del costado electoralista que pueda tener, teniendo en cuenta que fue realizada a pocos días de que se lleven adelante las PASO.

De todas formas, hay hechos puntuales que benefician al Gobierno en la percepción ciudadana sobre el resultado de la vacunación. Uno de ellos es la llegada de las primeras 100.000 dosis de Pfizer a la Argentina, vacunas que serán destinadas a los adolescentes con comorbilidades y a completar el esquema de quienes no hayan recibido la segunda Sputnik V.

Otro fue la confirmación de la liberación de 760.000 dosis del segundo componente de Sputnik V producidas en el país por el laboratorio Richmond. La falta de segundas dosis de la vacuna rusa le generó un enorme dolor de cabeza al Gobierno, que se vio obligado a avanzar en los estudios para combinar vacunas de diferentes laboratorios y evitar de esa forma que aumente la cantidad de personas con el tiempo de espera, entre la primera y la segunda dosis, vencido.

La proyección sanitaria que hacen en el Gobierno es positiva. Tal es así que se empezó a instalar la salida de la pandemia como una forma de vida. Este jueves se concretó el regreso del público a las canchas de fútbol con un aforo del 30%. La gente vuelve a los estadios un año y medio después de que se suspenda el ingreso del público. Esa imagen es un símbolo concreto de la pospandemia y el Gobierno lo pudo concretar a solo dos días de las elecciones.

En el mismo acto en el que Alberto Fernández se refirió al día 99, también habló del día 100. Es decir, del día en que la pandemia se termine, la gente pueda salir a la vía pública sin barbijos y las restricciones desaparezcan. Ese día está cerca. Al menos así lo anticipó.

Un futuro mejor al de la pandemia y al de la Argentina gobernada por Mauricio Macri es el nuevo discurso del Gobierno. Lo que viene será mejor a lo que estaba. Este domingo la gente decidirá si creerle o no. Las elecciones marcarán un nuevo mapa político en el país y en este tiempo donde los argentinos aprendieron de virus y vacunas, la gestión sanitaria que implementó el gobierno nacional atravesará la decisión de millones de ciudadanos.

* Para www.infobae.com

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