Los dólares financieros aceleran y en el equipo de Guzmán temen perder la batalla contra la inflación

ECONOMÍA 30 de septiembre de 2021 Por Claudio Zlotnik*
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El malestar ya se hizo inocultable y en las últimas horas le dio paso a la preocupación. Funcionarios claves del gabinete económico creen que el recalentamiento del mercado cambiario posterior a las PASO puede tener impacto en los precios, justo cuando el Gobierno pretende mostrar una desaceleración de la inflación en la previa a las elecciones de noviembre.

El contexto es claro: en los últimos días se nota una aceleración en el proceso dolarizador, que tiene impacto en los distintos precios de los dólares "alternativos". Aun en los que -como el "contado con liqui" con el bono AL30- sufre la intervención oficial.

La inquietud en el equipo económico tiene como base la experiencia cercana. Después del récord del dólar blue del año pasado, la inflación tomó un envión que recién ahora parece sosegarse.

Si bien los funcionarios aclaran que esta tensión cambiaria resulta lógica en un proceso preelectoral, a ninguno escapa que puede tener consecuencias en la dinámica económica.

Desde que reaparecieron las turbulencias, el Gobierno tomó medidas para evitar una sangría de las reservas del Banco Central. Básicamente, se decidió el bloqueo de importaciones.

Aunque desde Desarrollo Productivo aseguran que sólo el 6% de las importaciones están sujetas a trabas (básicamente de rubros de productos terminados de ropa, perfumes, bazar y electrónicos), un rápido sobrevuelo por el mercado manifiesta otra cosa.

Que hay inconvenientes en el ingreso de productos como neumáticos y repuestos de automóviles y también de algunos insumos para la industria. La sospecha de los empresarios es que mientras Kulfas habilita esas importaciones, el Banco Central demora la entrega de los dólares para pagar.

Las trabas a las importaciones ayudan a cuidar las reservas pero pueden tener un doble impacto negativo en la macro. Por un lado, la presión sobre los precios internos ya que lo poco que entra se consigue a los precios del dólar "libre". O directamente la situación es aprovechada por empresarios para ajustar los precios de los artículos de fabricación nacional. Experiencias de este tipo sobran en la historia reciente de la economía argentina.

También juega una cuestión de expectativas: si la brecha se ensancha cada día más, el mercado empieza a descontar que, tarde o temprano, habrá una devaluación. Ya no en los canales "alternativos" sino en el "oficial".

De hecho, en los "futuros" se nota un incremento en el volumen de operaciones.

Precios en la mira

Los funcionarios consultados por iProfesional destacan que el Banco Central cuenta con las reservas suficientes para evitar mayores turbulencias cambiarias.

Sin embargo, admiten que el pico de octubre -el "blue" a $195 (equivalente a un valor de $270 de hoy en día por la inflación transcurrida) tuvo impacto en la inflación. De hecho, el Gobierno recién el mes pasado logró bajar el índice del 3%. Agosto cerró con un 2,5%, y para este mes se admite que podría escalar algunas décimas.

De cara a las elecciones, el Gobierno ya demostró esa inquietud. La secretaria de Comercio Interior, Paula Español, acaba de cerrar encuentros con fabricantes de alimentos y los dueños de las cadenas de supermercados. Les pidió mantener a raya los precios de los alimentos de la canasta básica.

Español, en ese contexto y de cara a las elecciones de noviembre, busca limitar las subas del precio de la comida.

Especialmente ahora que el Gobierno lanzará, de manera dosificada, una serie de medidas que alentarán el consumo popular. El temor de los funcionarios es que esa "platita" adicional en la calle recaliente los precios de los alimentos y termine ahogando lo que debería ser una mejora en el consumo.

Desde la semana pasada, empresas de la alimentación -los principales fabricantes y las cadenas de supermercados- empezaron a ser convocadas al despacho de Español. Por ahora, en esos encuentros los ejecutivos escucharon la inquietud oficial por la suba de los precios de los alimentos.

Los ejecutivos no lo plantearon directamente a la funcionaria, pero en las distintas compañías el escenario cambiario ya forma parte de los análisis centrales al momento de realizar los costos.

En esas empresas no descartan que la Argentina se encamine a una nueva crisis cambiaria, como las atravesadas desde abril de 2018.

Así como los funcionarios están preocupados por el impacto de esta incertidumbre en los precios, en las grandes empresas preferirían ver a un Gobierno más concentrado en la salida de la crisis que en la campaña electoral.

Todos tienen un común denominador: las medidas que refuerzan el "cepo" para cuidar las divisas son parches que tratan de impedir males mayores.

Desde las empresas líderes reclaman -por ahora en voz baja- que Martín Guzmán y el resto del equipo económico balicen la ruta de lo que se viene después del 14 de noviembre.

Ahí es donde todavía no hay novedades. Los propios funcionarios del equipo económico admiten que están a la espera de un guiño político para acercar posiciones con el FMI y cerrar el acuerdo. Dicen que serviría al menos para estabilizar el mercado cambiario.

Ese guiño recién llegaría después de las elecciones. Al menos es lo que todos esperan.

* Para www.iprofesional.com

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