Más presión sobre el dólar, cepo y cierre de importaciones: duro escenario hasta las elecciones

ECONOMÍA 10 de octubre de 2021 Por Carlos Arbía*
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Claramente no se trata de un problema de cantidad sino de precio. Los controles que implementó el Gobierno tienen dos problemas. Por un lado, alienta a importar más por una futura devaluación del peso en el mercado oficial y por otra parte, desalienta las exportaciones ya que los exportadores no liquidan a la espera de una futura devaluación del peso en el mercado oficial.

La pregunta sería a qué tipo de cambio estaría dispuesto un exportador a liquidar sus dólares y a qué precio un importador dejaría de importar los valores que importa en la actualidad. Hoy no tienen una respuesta. El desenlace político dependerá del resultado y la respuesta posterior del Gobierno.

Es muy poco probable que el oficialismo revierta el golpe de la PASO; a lo sumo achicaría la diferencia. Más allá de los cambios en el Gabinete, la coalición luce en estado de shock. Ejemplo de ello es que arrancado octubre y más allá del ruido mediático todavía no se anunció ninguna medida electoral fiscal - monetaria expansiva "en serio".

Por otra parte, en la medida que la situación se complique, debemos esperar más restricciones cambiarias, más cierre de importaciones y algunos economistas proyectan una fuerte devaluación del peso en el mercado oficial en el próximo año.

El país está a casi un mes de las elecciones legislativas y las autoridades del BCRA tienen bajo análisis tres "canillas" por donde se siguen yendo los dólares, pero no pueden frenar el goteo: en el mercado oficial de cambio donde se podría imponer un cepo más reforzado a la demanda dólares de personas y empresas o restringir más las importaciones que el actual. Los pagos al exterior donde ha utilizado los DEGS del Fondo Monetario Internacional. Los mercados financieros alternativos donde ha impuesto mas regulaciones y nuevos refuerzos al cepo de las operaciones de "contado con liqui" (CCL) y dólar SENEBI, a las que se suman las ultimas tomadas por la CNV y el BCRA pero que no provocaron el efecto deseado, que es una reducción en la demanda de dólares del sector privado.

Es probable que la fragilidad macro cambiaria esté condicionando al Gobierno. El corto plazo muestra que es probable que continúen. Una serie de medidas con impacto más micro que macro. Esto implica una inyección de plata dosificada y direccionada a lugares críticos, en particular a las clases más pobres de la provincia de Buenos Aires.

En este contexto político tan incierto, queda el gran interrogante sobre el empalme económico y quién quedará a cargo del barco en el sentido de la toma de decisiones.

La extrema fragilidad imperante podría desalentar en los hechos las excursiones populistas por una simple cuestión de supervivencia política de cara a los dos años que todavía quedan de mandato. En el mediano plazo, el FMI será actor central. Por el momento hay una negociación para llegar a un acuerdo antes de marzo próximo. Hasta ahora, la Argentina ganó tiempo al pagar los vencimientos, pero ha perdido tiempo en la negociación. En particular si en el futuro la Directora Gerente del FMI Kristalina Georgieva es desplazada del organismo por el escándalo Doing Business.

La fragilidad de la economía tiene una raíz estructural que vas más allá de la coyuntura y está para quedarse. Una sola cifra de trazo grueso la expone de cuerpo entero: el BCRA emite hoy un promedio mensual de $150.000 millones para financiar el déficit fiscal primario del Tesoro y otros $150.000 millones para pagar los intereses de su propia deuda en LELIQ con los bancos.

Estos son unos $300.000 millones de emisión monetaria bruta por mes. Por lo tanto, el BCRA tiene que hacer una tarea muy difícil para tratar de sacar parte de esos pesos emitiendo más LELIQ. Además, tiene que evitar que no queden todos esos pesos en manos de los agentes económicos para que no suban los precios y la brecha cambiaria

Un reciente informe de la consultora M&S detalla que "con estos niveles tan altos y arraigados de déficit fiscal primario del Tesoro y de déficit cuasi - fiscal del BCRA y su parcial monetización, la macro está condenada a las actuales altas tasas de inflación del 40 / 50% anual con riesgo latente de tornarse inestables". 

Según la consultora, hay por lo menos cinco condiciones necesarias para "estabilizar la inestabilidad" fiscal monetaria:

* Que el BCRA tenga éxito en esterilizar el déficit cuasi - fiscal colocando LELIQ a los bancos sin que suba el stock de LELIQ en términos de depósitos. 

* Que el Tesoro tenga éxito en rollovear los intereses y vencimientos de capital de la deuda en pesos del sector público

* Que el sector externo sea por lo menos neutro, que el BCRA compre dólares en un mercado superavitario y pueda seguir vendiendo en el dólar Contado Con Liqui / MEP para mantener una brecha alta y estable.

* Que el PBI crezca al menos moderadamente.

* Que la demanda de pesos se mantenga estable en términos del PBI.

Hay otro problema de raíz estructural externo. Es la insuficiencia de dólares para financiar la demanda privada de divisas y los pagos de deuda externa del gobierno, a lo que habrá que sumarle un elemento adicional que será el aumento de la demanda de dólares para el turismo luego que todo se normalice al levantarse las restricciones de la pandemia.

Los números alarman en particular por varios factores ya que faltan dólares en la economía debido a: 

1. El salto exportador de este año será el más grande de la historia. El país paso de exportar unos u$s55.000 millones en 2020 y llegara a unos u$s75.000 millones a fin de este año.

2. Se recibieron unos 4.300 millones de dólares en DEGS de la mayor emisión de la historia del FMI por un total de 650.000 millones de dólares.

3. La existencia de un súpercepo reforzado a la demanda de dólares de personas y empresas.

4. Una fuerte caída de la demanda de dólares para turismo al exterior por la pandemia

5. No se pagaron ni amortizaciones ni intereses de bonos en dólares por la reestructuración de la deuda.

Menos reservas y más presión sobre el dólar

Con todo eso, este año es probable que el BCRA no acumule reservas internacionales liquidas netas y tal vez pueda finalizar con menos de las que arrancó.

En el 2022 habrá que plantearse que pasará cuando el empuje exportador se acabe y ya no queden los dólares del FMI. El otro problema es que más allá de todas estas inestabilidades hay un nivel de gasto primario del sector público nacional que hace tope por debajo de 25 puntos del PBI y hace crujir el financiamiento del Gobierno y la macro en general.

Es evidente que el gran año exportador 2021 producto de la "súper soja" más que un salto exportador fue un aumento de exportaciones ligado casi 100% a la suba de los precios internacionales. Es distinto a otros saltos exportadores recientes. Aquel salto de la cosecha de 2003 a 2008 luce irrepetible en el corto plazo. Y aquel boom de precios de los granos que se extendió por cuatro años (entre 2011 y 2014) también luce hoy irrepetible.

Un reciente estudio de la consultora INVEC alerta que no hay demasiadas sorpresas en vistas de lo había anticipado que las reservas netas del BCRA son cada vez menos, que las erogaciones del Tesoro presionan al alza a partir del resultado negativo para el oficialismo en las elecciones PASO y el acuerdo con el FMI dista de estar cerca de cerrarse, pese a que el Gobierno afirme lo contrario.

La curva de futuros de ROFEX anticipa que el tipo de cambio mantendrá su ritmo de devaluación actual, cerca del 1% mensual hasta las elecciones y que a partir de ahí aumente a un ritmo mucho mayor incluso a los primeros meses del año 2020. Diciembre y enero, se posicionan como los meses de mayor aumento del ritmo de devaluación, incluso superando el 5% mensual. Escenario que compartimos, dado que la estrategia del equipo económico es sostener un esquema de crawling peg acelerado que comience a fin de año.

Hoy hay que imaginar que la salida postverano 2022 es para la Argentina el largo plazo. En el corto, hasta las elecciones de noviembre y en el mediano hasta el 22 de marzo 2022 que vencen el primer pago con el FMI de ese año habrá que atravesar la tensiones cambiarias, evaluar el desenlace político postelectoral y sopesar la negociación con el FMI.

Por un lado, habrá que lidiar permanentemente con el desequilibrio fiscal-monetario-bancario, el lío macro del exceso de pesos y las LELIQ y el riesgo latente de que la actual alta inflación no se torne inestable.

Por otro y en paralelo, estará la continua necesidad de contar con un superávit comercial de cinco dígitos anuales para abastecer la demanda privada de dólares y los pagos de deuda externa pública sin devaluar bruscamente ni caer en recesión. El exceso de pesos y la escasez de dólares son los principales problemas que el gobierno deberá resolver en el futuro cercano.

* Para www.iprofesional.com

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