Festejan derrotas mientras le buscan el rumbo a un país cada día mas pobre

POLÍTICA 15 de noviembre de 2021 Por Agencia de Noticias del Interior
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La remontada bonaerense cambió el chip de la coalición peronista. Cómo se forjó discurso destinado a retomar la iniciativa. Unidad o muerte.
Fue una derrota, pero se vivió como un triunfo. La remontada del Frente de Todos (FdT) en la provincia de Buenos Aires después de las primarias impregnó de épica el búnker de Chacarita y le dio aire al Gobierno, que dio por terminada la traumática experiencia electoral y se unió detrás de un mismo discurso, con la cabeza puesta en 2023.

El clima de alivio fue tal, que el presidente Alberto Fernández llamó a la militancia y a la dirigencia que colmó el búnker a “celebrar el triunfo como corresponde” el miércoles 17, en una marcha masiva por el Día de la Militancia. Fue un “desahogo” después de meses de tensión, dijeron cerca del Presidente.

 


Fernández había llegado al búnker cerca de las 22.15, mientras en televisión se transmitía el final del mensaje que grabó a las 21 en la Quinta de Olivos, en el que convocó a la oposición a fijar una agenda común y anunció el envío de un proyecto de ley que explicite el “programa económico plurianual para el desarrollo sustentable”, que contemplará “los mejores entendimientos” que el Gobierno haya alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 


 

El Presidente trabajaba en el discurso desde hacía días junto a su círculo de confianza y terminó de darle los últimos retoques el domingo por la tarde, en Olivos, con el aporte de dirigentes y asesores. Por la Quinta presidencial pasaron el canciller Santiago Cafiero, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; el secretario de Comunicación, Juan Ross; el subsecretario, Marcelo Martín; la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; la portavoz Gabriela Cerruti y el consultor Antoni Gutiérrez-Rubi, entre otros.

 


El contenido del discurso “no estaba atado a los resultados electorales”, dijeron en Presidencia, y conformó a todos los sectores internos. Una vez terminada la emisión del mensaje, el Presidente recibió un mensaje de felicitación de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que se ausentó el búnker por razones de salud.

El clima del búnker fue cambiando con el correr de la tarde, desde que cerraron los comicios. Pasadas las 19 reinaba un “moderado optimismo” por los resultados en la provincia de Buenos Aires, empañado por las derrotas aseguradas de La Pampa y Chubut. El humor empezó a mejorar cuando empezaron a llegar los números de las mesas testigo bonaerenses. “Empate técnico” fue el dato clave que empezó a mover los ánimos y derivó en la celebración de los números como si hubieran sido un triunfo. 

 


“Estoy tremendamente contento, es una noche que corona mucho esfuerzo. Nada se transforma sin alegría. Hoy es una noche de alegría y de amor”, celebró arriba del escenario Axel Kicillof. El gobernador de Buenos Aires festejó por partida doble, por la remontada y por el reequilibrio que logró en el Senado bonaerense, donde el FdT tendrá 23 bancas, al igual que Juntos por el Cambio. Kicillof fue el único entre los oradores que mencionó a Cristina. 
Abajo del escenario cantaban funcionarios nacionales y provinciales, se mezclaban cristinistas, albertistas y massistas, el ministro Aníbal Fernández y la ministra Carla Vizzotti, el jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde;  la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, y la titular de AySa, Malena Galmarini. La “unidad en la diversidad” del FdT, que Sergio Massa llamó a cuidar. Tal vez, la única certeza que une al oficialismo.

 

El líder del Frente Renovador levantó su propio triunfo. “Quiero contarte, Presidente, que gracias al voto de millones de argentinos y argentinas, el FdT sigue siendo la primera minoría en Diputados, con 119 diputados”, dijo. El número de 119 había sido el cálculo más optimista de los que había hecho el Gobierno el mismo domingo. El escenario más catastrófico, basado en el resultado de las PASO y una proyección negativa, había llegado hasta 112. El “desahogo” del Presidente tenía esos condimentos.

 

El clima de festejo que se vivió arriba y abajo del escenario también encontró límites en los análisis internos.  “Mesura. Solo eso. Repuntamos. Ahora hay que recuperar los ingresos”, apuntaron desde el cristinismo. En el territorio, en tanto, florecía la alegría por la “remontada épica” de algunos distritos. En el entorno presidencial destacaban la actitud que Fernández y el Gobierno tuvieron tras las PASO, de escucha en el territorio, y remarcaban la recuperación de la economía como factores determinantes en el voto.  

Ni siquiera los malos resultados del Senado opacaron la sensación de alivio. Las derrotas en seis de las ocho provincias en las que se disputaron bancas para la Cámara alta no alteraron demasiado los ánimos. Por primera vez, el peronismo perdió su mayoría en el Senado y quedará con 35 senadores. En el oficialismo relativizaron el impacto. “Será menos holgado, pero no va a ser complicado”, apuntaron. La salida estará en dos posibles aliados, la misionera Magdalena Solari Quintana y el rionegrino Alberto Weretinleck.

 

A la medianoche, nada empañaba el clima de victoria que bañó el búnker del FdT, donde hace dos meses se masticaba un cachetazo tan duro como imprevisto. El lunes, el Presidente empezará a poner en marcha la nueva agenda de Gobierno y en los próximos días formalizará su convocatoria a la oposición. El resultado le dará aire a la Casa Rosada para reacomodarse. Por el momento, el Presidente descarta nuevos cambios en el gabinete. La próxima semana será muy diferente a la posterior a la durísima derrota de las PASO.

Fuente: Letra P. Nota de Gabriela PEPE

 

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