Cómo impacta en Juntos por el Cambio el acuerdo radical entre Gerardo Morales y Martín Lousteau

POLÍTICA 19 de diciembre de 2021 Por Ricardo Carpena*
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El acuerdo que impuso una tregua en la UCR hizo suspirar de alivio a todo Juntos por el Cambio. En las últimas horas, el celular de Alfredo Cornejo, el flamante senador y saliente titular del radicalismo, estallaba de mensajes: fue el gestor de la paz entre Gerardo Morales y Martín Lousteau.

Los argumentos que utilizó fueron obvios, pero efectivos: el partido tenía que dar una señal de madurez luego del papelón que protagonizaron Morales y Lousteau cuando casi terminan a las trompadas en una violenta discusión sobre la jefatura del bloque de diputados radicales, cuyos efectos se extendieron porque el gobernador de Jujuy volvió a acusar a Horacio Rodríguez Larreta de meterse en la interna de la UCR: “A cada radical que pasa frente al Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta le ofrece un cargo”, disparó el mandatario provincial.

Cuando todo parecía presagiar que el conflicto se iba a acentuar, ambas partes cedieron y pudo armarse una lista de unidad para renovar el Comité Nacional de la UCR, con Morales como presidente y el sector de Lousteau a cargo de designar al vicepresidente y otros cargos.

“Fue un viernes de gloria porque después de haberle ganado al Gobierno la votación sobre el Presupuesto 2022, volvió la cordura al radicalismo; es para festejarlo”, afirmó a Infobae un referente de Juntos por el Cambio, que hasta este momento estaba preocupado por la posibilidad de que las esquirlas de la pelea de la UCR complicaran la estrategia de la coalición opositora.

El doble comando del bloque de diputados radicales, con Mario Negri por un lado y los disidentes de Rodrigo de Loredo por el otro, como se mostró en la sesión donde se debatió el Presupuesto 2022, amagaba con transformarse en un problema adicional para una bancada de Juntos por el Cambio que se fortaleció tras las elecciones, pero pasó de estar conformado por tres bloques a diez.

¿Cómo consensuar las posiciones entre tantos grupos, incluso entre algunos que mantenían un enfrentamiento irreductible? La pregunta aún no tiene respuesta. Que Morales y Lousteau hayan aceptado convivir en el Comité Nacional no implica una pacificación definitiva. Más bien, habla de la debilidad en la que quedaron ante la sociedad luego de discutir a los gritos y amagar con golpearse.

Para Morales, aunque busca elevar su perfil desde la presidencia de la UCR para intentar convertirse en el candidato presidencial del espacio, tampoco era una situación cómoda haber quedado señalado por sus rivales internos como una suerte de socio silencioso del Gobierno. “¿Qué me dicen ustedes, si Morales tiene una relación difícil de explicar con el gobierno de Alberto Fernández y con Sergio Massa? Hizo votar a sus legisladores varias leyes del Poder Ejecutivo”, aguijoneó Lousteau.

La acusación contra Morales puso bajo sospecha el voto de los diputados de Cambia Jujuy Jorge Rizzotti y Gustavo Bouhid, que integran el bloque de Juntos por el Cambio y están alineados con Morales. ¿Podían animarse a apoyar el Presupuesto 2022 en caso de que el gobernador jujeño consiguiera algún beneficio para la provincia por parte del gobierno nacional? Era una jugada altamente inflamable: era imposible que avanzara esa jugada cuando Morales estaba a punto de ser consagrado titular de la UCR y su alineamiento con la Casa Rosada hubiera sido letal en la interna.

Mientras, la pelea radical tuvo otras inesperadas derivaciones entre los socios de JxC. Rodríguez Larreta, por ejemplo, está demorando la designación de dirigentes del sector de Lousteau en el gabinete porteño justamente para no quedar en medio del fuego cruzado de la UCR.

El acuerdo Larreta-Lousteau implicará que se sumen al equipo de la Ciudad ex legisladores porteños del sector del ex embajador en EEUU como Inés Gorbea (será secretaria de Ambiente), Leandro Halperín (irá al área de Justicia y Seguridad), Juan Nosiglia (hijo del histórico Enrique “Coti” Nosiglia y futuro subsecretario de Deportes) y Ariel Alvarez Palma (aún sin un cargo definido).

Pero el jefe de Gobierno tuvo otro obstáculo para concretar su nuevo equipo: Elisa Carrió lo criticó y le marcó límites a sus alianzas políticas durante el acto para celebrar los 20 años de la Coalición Cívica, que se hizo el 30 de noviembre en la localidad bonaerense de Open Door. Allí, la ex diputada cuestionó a su amigo Rodríguez Larreta por no haber “cuidado” a Vidal y por haber designado como jefe de campaña a Fernando Straface. Pero también le pegó a Lousteau y su socio Emiliano Yacobitti, diputado nacional, cuando advirtió que “no se puede ser amigo del Coti Nosiglia toda la vida, muchachos”. ¿Por eso no asumió aún el hijo de Nosigilia como subsecretario de Deportes porteño?

En medio de esta tormenta de pasiones que es Juntos por el Cambio, la paz de la UCR se convirtió en un bálsamo para la interna opositora. Todo indica que el bloque de diputados de Lousteau terminará unificándose con la bancada que preside Negri. Aun así, en el PRO miran de reojo estos movimientos: algunos temen que el acuerdo Morales-Lousteau le dé más fuerza al radicalismo para la competencia presidencial de 2023. Si seguían divididos, bajaban sus chances de dar pelea al candidato del PRO. Ahora, el partido de Raúl Alfonsín vuelve a convertirse en un contendiente de peso: Morales está dispuesto a disputarle cada rincón de poder a la agrupación que lidera Patricia Bullrich.

* Para www.infobae.com

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