Máximo Kirchner se llevó el respaldo de Alberto Fernández en la asunción de un PJ bonaerense que buscará ampliar para el 2023

POLÍTICA 19 de diciembre de 2021 Por Facundo Cottet*
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“Todavía están a tiempo de arrepentirse”, advirtió entre risas Máximo Kirchner. Fue lo primero que dijo luego de escuchar la bienvenida que le dieron el intendente en uso de licencia de Merlo y vicepresidente saliente del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez y la vicegobernadora Verónica Magario. El presidente Alberto Fernández también sonrió y al momento de su discurso le quitó responsabilidad a Kirchner por la frustrada aprobación del Presupuesto 2022 que hubo este viernes. Sentado a su izquierda, Fernández también sonrió por aquellas primeras palabras de Kirchner. Magario llegó a decir “todos están a tiempo”, y corrió el micrófono que acababa de dejar apoyado sobre la mesa en el escenario montado para la asunción de Kirchner al frente del PJ bonaerense. El día, finalmente, llegó.

Hubo algunas señales particulares. Solo algunos intendentes movilizaron su estructura. No hubo una gran cantidad de asistentes ni se trató de un acto supermasivo. En una decisión tomada con algunos días de antelación, La Cámpora había decidido no convocar al grueso de su militancia a lo que fue la asunción de Kirchner, el líder de la agrupación, al frente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires. Sí dijo presente la mayor parte de la dirigencia bonaerense de la agrupación. Además de Kirchner, llegaron a San Vicente el ministro del interior Eduardo de Pedro; la titular de ANSES, Fernanda Raverta; el ministro bonaerense de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque; la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza; el intendente de Mercedes, Juan Ignacio Ustarroz, la futura ministra de Medio Ambiente bonaerense, Daniela Vilar o la titular del Instituto Cultural de la Provincia, Florencia Saintout, entre varias presencias más. Pero la presencia militante con liturgia Cámpora no estuvo como en otras oportunidades.

Entonces, los intendentes buscaron tener la presencia casi central del acto. El intendente de Berazategui, Juan José Mussi, fue uno de los que prestó su estructura para darle color al acto. Banderas naranjas con el apellido Mussi y la palabra Berazategui asomaban por los paredones de la Quinta. También hubo se vieron algunas remeras de Lomas de Zamora.

Es que el ex intendente y actual jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, fue un actor clave para llegar hasta la jornada de este jueves. Kirchner le agradeció particularmente. Berazategui, Lomas de Zamora, San Vicente, en definitiva la Tercera sección electoral aportó la cuota militante. Por la Primera sección electoral se llevó el saludo al micrófono y luego la foto posterior, Juan José Castro, titular del PJ de San Miguel quien cuando Kirchner fue presentado lanzó papelitos al aire que tenían impreso su nombre. Kirchner recogió uno, lo leyó y dijo: “Juanjo Castro. Bien Juanjo, bien lanzado”. Una jugada de pizarrón.

“Llegamos, todos juntos. La presencia de Alberto sirve para descartar las diferencias que quisieron plantear”, le dijeron a Infobae una vez finalizado el acto desde el entorno del ahora titular del PJ bonaerense.

Es que después de lo que fue el rechazo del Presupuesto, rápidamente empezaron a circular versiones de desentendimiento entre el Ejecutivo y el titular del bloque de diputados nacionales del Frente de Todos por no haber conseguido los votos necesarios para poder sancionar positivamente la ley de leyes. Las miradas se posan ahora sobre lo que puede pasar con el Presupuesto bonaerense, a tratarse en la semana del 27 de diciembre.

Pero este sábado, tanto Kirchner como Fernández mostraron su descontento con la oposición, pero fueron más allá y buscaron transmitir un mensaje ameno: en definitiva se trataba de un festejo. Hubo de varios ismos que hacen al Frente de Todos: pejotismo, kirchnerismo, camporismo, albertismo y hasta el por ahora no concretado kicillofismo. Todos los ismos que irán hacia el 2023.

Al calor de las masas

Las porciones de sombras que proyectaban los fresnos y eucaliptos del parque de la Quinta de San Vicente hicieron que la jornada no fuera tan tediosa. Solo quienes quedaron bajo el sol deben estar sintiendo las consecuencias del índice ultravioleta. Por eso había tambores con botellas de agua mineral. No había puestos de choripanes en los accesos a la Quinta, aunque sí una parrilla de paso. Tampoco tantos vendedores de liturgia peronista; apenas un puesto ambulante que ya es tradicional en cada acto del kirchnerismo. Kirchner, de jean y con sus tradicionales camisas cuadrillé tomaba agua con frecuencia. Fernández, de saco y camisa en tonos claros no parecía sentir el calor.

Kirchner fue para atrás en su discurso. Como viene haciéndolo en sus últimas intervenciones, proyecta una línea del tiempo que se inicia a principios de 2016; cuando en la era dorada de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires y en la Nación definió que había que hacer base en territorio bonaerense. Por eso, en silencio, cuando los intendentes que hoy ocuparon los primeros asientos del público trazaban acuerdos de gobernabilidad con la entonces gobernadora María Eugenia Vidal, el diputado nacional aceitaba el diálogo con esos mismos jefes comunales que hasta ese momento miraban con desdén la figura de Kirchner y aún lamían las heridas de la derrota electoral del 2015. A la par, Kirchner también hablaba con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, más seguido de lo que se suponía.

Este sábado Massa no participó del acto, pero en primera fila estaba sentada Malena Galmarini, la otra pata del Frente Renovador. Mucho más atrás estaban sentados el futuro ministro de Transporte bonaerense, Jorge D’Onofrio y el vicepresidente de III de la Cámara de Diputados bonaerense, Rubén Eslaiman.

En esa apertura política que busca dar desde la derrota del 2015, Kirchner adelantó que con el control del PJ “el interior de la provincia de Buenos Aires también tiene un desafío por delante, porque no solo se trata de la cantidad de gente que gobernar sino también de las ganas que le pones y de los sueños que tengas para poder proyectarte en el tiempo y ponerte a liderar los tiempos que viene. Para nosotros el interior de la provincia de Buenos Aires va a ser central. Vamos a ir distrito por distrito a hablar con compañeros”.

“Quiero agradecer la confianza. Para mí es importante la responsabilidad que tenemos por delante. Creo que el peronismo de la provincia de Buenos Aires es central para el Frente de Todos y que no hay que cerrarlo. Hay que abrirlo y es el significante más grande: por eso Mario Secco está acá”, remarcó en uno de sus pasajes. Hablaba del intendente de Ensenada, Mario Secco quien no integra el Partido Justicialista, sino que es el presidente del Frente Grande, otro de los partidos políticos que componen el Frente de Todos.

Fernández respaldó a Kircher. Kirchner a Fernández . A partir de ahora, ambos delinean el camino hacia 2023, con un mismo interés común. El resultado es incierto. “Va a ser nuestro, vamos a ganar. Pero para hacerlo aprendamos lo vivido, escuchemos a nuestros vecinos, escuchemos a todas las voces”, expresó el presidente. Luego citó a Antonio Cafiero y felicitó a Kirchner. El acto, claro, terminó con la marcha peronista en su versión tradicional. El flamante titular del PJ salió entre fotos y a paso rápido hacia el museo que está en la Quinta para la foto oficial con el peronismo bonaerense.

* Para www.infobae.com

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