“Imperio decadente”: dura respuesta a Boris Johnson por su chicana sobre las Islas Malvinas

POLÍTICA 26 de diciembre de 2021 Por Juan Piscetta*
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“Retórica militarista”, “Imperio decadente”, “Desesperación británica”. Fueron algunos de los calificativos usados por estos funcionarios para que la relación bilateral entre Argentina y el Reino Unido cierre el año con pirotecnia diplomática. Nuevamente, la fisura se originó por la soberanía de las Islas Malvinas, aunque esta vez el disparador del fuego cruzado tuvo como desencadenante un convidado inusual: el ping-pong.

Todo comenzó cuando el Primer Ministro británico, Boris Johnson, envió el 23 de diciembre su mensaje tradicional de fin de año por las fiestas a todos los territorios de ultratramar del Commonwealth. El énfasis de las declaraciones estuvo dirigido hacia los habitantes de las Islas Malvinas, a quienes les ratificó que el gobierno británico defenderá la voluntad de los isleños.

“Una cosa que permanece absolutamente inalterada es el compromiso del Reino Unido con las Islas Falklands (Malvinas) y su pueblo. Es un compromiso tan firme como lo fue cuando el general de división Moore aceptó la rendición del general Menéndez. Y les puedo prometer ahora que eso no va a cambiar”, señaló Boris Johnson al recordar la guerra de 1982. El dirigente también felicitó a los isleños por lograr que el 97% de la población esté vacunada contra el coronavirus.

El mensaje político no representaba novedad a ese punto, hasta que Johnson apeló a su verborragia característica y sorprendió con un comentario irónico. Destacó, como si fuera una victoria diplomática, que el gobierno isleño británico obtenga el reconocimiento de la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF) en calidad de miembros independientes para participar de las competencias.

“Después de todo, 2021 fue el año en el que incluso la Federación Internacional de Tenis de Mesa reconoció, ante las ruidosas protestas de algunos, la soberanía inviolable de los jugadores de tenis de mesa de las Falkland”, expresó Johnson su discurso difundido por las redes sociales. Por las “ruidosas protestas de algunos”, la alusión es clara: el reclamo soberano de Argentina, que recientemente revalidó el apoyo del Mercosur.

“Mientras ustedes y sus compañeros isleños deseen mantenerse bajo el paraguas de los Territorios Británicos de Ultramar, ahí es exactamente donde se quedarán”, concluyó Boris.

El gobierno de Alberto Fernández respondió a través del secretario de Malvinas, Antártida y del Atlántico Sur, Guillermo Carmona. “Cuando faltan las razones, aparecen las chicanas”, señaló el funcionario de Cancillería. “En los organismos internacionales el colonialismo británico siempre pierde por goleada (ONU, OEA, TJI)”, dijo, manteniendo la escalada en clave deportiva. Minimizó el hecho al señalar que ITTF es una organización civil sin fines de lucro, dependiente del Código Civil suizo, y que está integrada que 226 asociaciones, un número mayor “a los Estados reconocidos en el mundo”.

“¿Vale el festejo por la admisión en un ente de derecho privado?”, se preguntó Carmona en su cuenta de Twitter. Y continuó: “Cuando faltan las razonas aparece la retórica militarista: jactarse de una victoria militar que el derecho internacional no reconoce como título de soberanía (véase Res 37/9 ONU) solo reabre las heridas de la guerra y desconoce 38 años de democracia argentina”.

“Esto es prueba -en contra de lo que frecuentemente se intenta instalar- de que los discursos belicistas y la retórica hostil no proviene del Estado que padece la ocupación en Malvinas sino de la potencia ocupante”, desafió el secretario.

Con un mensaje similar, el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, repudió el mensaje de Boris Johnson y quiso introducir una cuña entre la “metrópoli”, ubicada en Londres, y los habitantes de Malvinas, quienes “fueron usados como moneda de cambio” y que fueron tratados como “ciudadanos de segunda” en las negociaciones por el Brexit. También recordó la negativa a recibir ayuda humanitaria por la pandemia desde el continente y la exposición de los malvinenses a un “riesgo nuclear”, a raíz la introducción en el Atlántico sur de tecnología militar dual.

“Esta comunicación se enmarca claramente en la desesperación británica por apuntalar su decadente imperio, irrespetuoso del derecho internacional y negacionista de decenas de Resoluciones de la ONU que bregan por poner fin al colonialismo en el mundo”, fustigó el mandatario de Tierra del Fuego, Antártida e Islas de Atlántico Sur.

Los vuelos continentales y el 40° aniversario

Las escalada verbal se produce en un contexto particular. El 2 de abril del próximo año se conmemora el cuarenta aniversario del inicio del conflicto bélico que enfrentó a argentinos y británicos, y que dejó 650 combatientes nacionales y 255 soldados ingleses muertos. Otros cientos de ambos bandos fallecieron a causa de suicidios como trauma psicológico de la guerra.

En la víspera de ese aniversario, el Gobierno argentino tiene decidido profundizar su política de carácter simbólico y de reclamo de soberanía ante los foros internacionales. En ese plano, el canciller Santiago Cafiero ofreció reanudar al gobierno británico la implementación de dos vuelos humanitarios a través de Aerolíneas Argentinas desde el territorio continental argentino para los residentes en las islas Malvinas. La oferta implicaba realizar los viajes en diciembre y enero.

La propuesta había sido oficializada el 8 de diciembre. El gobierno de Boris Johnson agradeció la iniciativa y recordaron que la administración de las rutas aéreas con las islas son de exclusiva responsabilidad del gobierno local del archipiélago. Como contrapropuesta, la diplomacia inglesa pidió a Argentina que le permita fletar un vuelo chárter desde el archipiélago a Chile. Los gastos correrían por parte del “Falkland Islands Government” (FIG), la administración británica en las islas. Desde entonces, Argentina modificó su propuesta, pero no hubo grandes avances.

¿Puede la reciente escalada verbal influir en las tratativas por los vuelos hacia las islas? “No tiene ninguna relación ni modifica el ofrecimiento hecho por la Argentina”, respondió a Infobae el secretario Carmona.

La fecha conmemorativa de 2022 incentiva a distanciar más a las partes que propiciar novedosos acercamientos. En el juego diplomático, la pólvora verbal permite revalidar la identidad nacional y cerrar filas en el frente interno. Son gestos de autonomía que no suelen dinamitar otros intereses estratégicos para la relación bilateral, como el caso de las inversiones extranjeras en litio. Esta semana, la empresa británica Rio Tinto anunció una exitosa compra del proyecto Rincón en Salta, una salmuera no explotada adquirida por 825 millones de dólares. El hito fue destacado por la embajada británica en Buenos Aires.

* Para www.infobae.com

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