Montaña rusa: por qué los ciclos de recesión y expansión de la economía son cada vez más cortos y abruptos

ECONOMÍA 15 de enero de 2022 Por Sergio SERRICHIO
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En los últimos doce meses la evolución de la recaudación asociada al mercado interno en términos reales (esto es, descontada la inflación) no ha podido anotar tres meses consecutivos de variación positiva, con un patrón de un mes de caída cada dos meses de recuperación.

“Esta dinámica refleja el agotamiento de instrumentos genuinos de política económica: cada impulso voluntarista de expansión fiscal y monetaria contiene las semillas de su propio ajuste, sea por la aceleración inflacionaria que licúa la demanda agregada, sea por la falta de capacidad de financiamiento de las importaciones necesarias para lubricar la oferta de bienes y servicios”, dice un paper del Ieral de la Fundación Mediterránea.

 
Lo que antes eran ciclos de Stop & Go (parar y arrancar) que se daban en años pares (de relativa prudencia fiscal) e impares (electorales y de impulso al gasto) “parece ahora ceder paso a una dinámica todavía más inestable, en la que el ciclo de parar y arrancar se cuenta por trimestres”, escribieron los economistas Jorge Vasconcelos y Guadalupe González.

Cada vez más volátil

El 2021, dice el estudio, mostró un comportamiento económico cada vez más volátil en su medición desestacionalizada. Por caso, luego de una fuerte caída en octubre, de 5,9 % con relación al mes anterior, la recaudación de impuestos vinculados al mercado interno medida en términos reales y desestacionalizada, se recuperó 3,8 % en noviembre y aceleró a una variación mensual de 5,7 % en diciembre pasado. Una aceleración similar se observó en el primer trimestre de 2021, pero ese despegue abortó por la dinámica inflacionaria.

La economía argentina, de por sí inestable, ingresó así en una etapa de inestabilidad acelerada, una dinámica no apta para cardíacos y cada vez más difícil de administrar, debido a la falta de herramientas.

“Con datos preliminares, la suba de la canasta de precios libres de Ieral entre fin de 2021 y comienzos de 2022 apunta a resultar análoga a la verificada entre el primer y el segundo trimestre de 2021. En aquel momento, como efecto rezagado de la fortísima emisión monetaria de origen fiscal registrada en 2020. En el presente, como derivación de transferencias del Banco Central al Tesoro que alcanzaron la friolera de 1,16 millón de millones de pesos en el cuarto trimestre de 2021, equivalente a 10 puntos del PIB de esos tres meses”, dice un pasaje del informe.

La nueva dinámica exacerba el cortoplacismo, acorta el horizonte y, por ende, desalienta la inversión incluso en escenarios positivos. Al respecto, el informe señala que con precios relativos de la tonelada de soja y el precio de las camionetas similares en el mercado interno, hay una diferencia notable en el patentamiento de “comerciales livianos” entre 2021, en que se patentaron 114.820 unidades, y 2013, en que se patentaron 192.770, lo que significa una merma de 40 % entre dos años de precios relativos comparables.

Los autores precisan, en base a datos de Acara, que el patentamiento de “comerciales livianos” (dominado por las pickups) cerró 2021 en 114.820 unidades, 25,2% respecto del deprimido nivel de 2020, pero está 28,9 % por debajo del promedio de patentamientos anuales de 2012 a 2018. ¿Por qué las ventas de pickups se ubicaron tan por debajo del promedio de 2012/18, pese a que fue un año atravesado por el boom del precio de la soja y demás commodities que produce el campo argentino?, preguntan los autores.

El interrogante, dicen los autores, debería ser suficiente para alimentar una robusta agenda de temas por resolver, tanto a nivel macro como microeconómico. Según el trabajo, lo ocurrido en 2021 sirve de advertencia sobre la importancia de salir del cortoplacismo y ampliar el horizonte de toma de decisiones. Está fuera de discusión, dice, la necesidad de lograr un acuerdo con el FMI antes de mediados de marzo, para evitar caer en incumplimientos de deuda, pero independientemente de esos compromisos, la Argentina comenzó el año “sin instrumentos genuinos de política económica”.

La coincidencia entre los vencimientos de deuda y la falta de herramientas debería convencer al Gobierno de no dilatar más decisiones y replantearse objetivos e instrumentos. “La cuenta regresiva ya ha comenzado, aunque todavía no se perciba suficiente urgencia del lado de la administración nacional”, dicen Vasconcelos y González.

Pianazo

Un análisis de la recaudación de impuestos asociados al consumo interno, en términos reales y desestacionalizada, precisa que tras una caída de 5,9% en octubre respecto de septiembre se recuperó 3,8 % en noviembre y aceleró a 5,7 % en diciembre, cerrando el cuarto trimestre de 2021 con una variación interanual de 8,9 %, levemente por encima del promedio de 2019 y dejando un “arrastre estadístico” del orden de los 2,5 puntos porcentuales para este 2022. Parece una buena noticia, pero puede no serlo en una economía de montaña rusa, en que los ascensos pueden ser seguidos por descensos terroríficos. “Lo que abre un signo de interrogación es la volatilidad de este indicador mes a mes”, señalan tersamente los autores.

De advertencia vale lo observado en el primer trimestre de 2021 en que el mismo indicador, tras caer 0,8 % en enero se recuperó un 2,1 % en febrero y trepó a 6,5 % en marzo, pero abortó el despegue por la aceleración inflacionaria. Al respecto, el trabajo precisa que la canasta de “precios libres” elaborada por el Ieral hizo un pico de 6,5 % mensual en marzo tras marcar un 3,3 % solo dos meses antes.

Inflación, reservas y ómicron

“Lo notable es que, producto de estas circunstancias, el nivel de actividad entró en terreno negativo en los dos meses subsiguientes, con una caída mensual de 1,3 % en abril y de 4,2 % en mayo. En ese período, el freno parece haberse originado exclusivamente por el desborde de los precios, ya que las restricciones a las importaciones (claves para el proceso productivo) habían comenzado a relajarse, por la mejoría temporal de las cuentas externas aportadas por la fuerte suba del precio de las commodities”.

Algo similar amaga con suceder ahora: con la fuerte contrapartida inflacionaria al envión de nivel de actividad de diciembre. Además, los problemas de abastecimiento de insumos importados serían más intensos este inicio de año de lo que fueron en 2021, dada la falta de reservas en el Central, a lo que se suma la actual ola pandémica de la variante ómicron, que disparó los índices de ausentismo en las empresas.

Fuente: Infobae

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