Dólar en caída: 5 claves para entender por qué la cotización libre quedó en su precio más bajo de 2022

ECONOMÍA 05 de abril de 2022 Por David FRENKEL
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Se dice que la economía argentina es “bimonetaria”, pues tiene su moneda transaccional, el peso emitido por el Banco Central, y otra que es reserva de valor, el dólar norteamericano. Con ironía también se puede hablar de una economía “bipolar”, donde se pasó en cuestión de horas de debatir una eventual dolarización a analizar por qué el precio del dólar alcanza nuevos mínimos de 2022.

Este lunes, el dólar libre es negociado este lunes con baja de un peso, a $199 para la venta, su precio más bajo desde el 21 de diciembre último. Hay que recordar que el precio de la divisa cayó once pesos o 5,2% en marzo. Y mantiene en 2022 un descenso de nueve pesos o 4,3 por ciento.

La debilidad del dólar negociado por fuera del “cepo” se hizo extensiva a las paridades bursátiles. Tanto el “contado con liquidación” negociado a través del Global 2030 (GD30C) como el MEP son transados en la zona de los 190 pesos, en mínimos de dos semanas.

En lo inmediato -y siempre con una visión de corto plazo ante un mercado financiero volátil- hay cinco motivos que pueden determinarse detrás de la baja reciente de los dólares alternativos:

1) Liquidación del agro. Este es un factor estacional. En el segundo trimestre del año se concentran las exportaciones de granos y derivados industriales. Una puntual abundancia de divisas produce una disminución de las expectativas de devaluación. Y esta distensión se traslada a todos los segmentos del mercado, incluso el informal.

Es de esperar que 2022 venga con un “pan bajo el brazo”, con registros máximos históricos de exportaciones para el sector agrícola, apuntalados por los elevados precios internacionales de estos productos.

La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) informaron que en marzo el sector liquidó USD 2.984 millones, el mejor registro para ese mes de los últimos 20 años. Y el ingreso de divisas acumulado de la agroexportación en el primer trimestre alcanzó los USD 7.926,08 millones, un 80% por encima del promedio histórico, según cálculos de Invecq Consultora Económica.

2) Altas tasas en pesos. Por efecto de una inflación que alcanzó el 4,7% en febrero, y se prevé por encima del 5% para marzo, el Banco Central ya aplicó en el primer trimestre tres alzas de tasa de Política Monetaria, ahora en el 44,5% nominal anual, que se transforma con la permanente renovación de los vencimientos en una tasa efectiva del 54,85% anual.

Esta tasa, que se aproxima a la inflación esperada, se traslada a todos los rendimientos del sistema financiero. Eleva las tasas de los depósitos a plazo fijo y tiende a converger con la tasa ofrecida por el Tesoro para sus colocaciones de deuda pública.

Si la expectativa de devaluación en los próximos meses es inferior a la tasa de retorno por inversiones en pesos, hay fondos que desarman posiciones en dólares para colocarlos en instrumentos en pesos, lo que se llama “carry trade”, un gran negocio de corto plazo, aún si se pierde contra la inflación, pues resulta en ganancia cuando se la mide en “moneda dura”.

3) Acuerdo con el FMI. La rúbrica de este entendimiento para postergar con cuatro años de gracia los voluminosos vencimientos de deuda con el organismo no solamente despeja los pagos y libera de estos compromisos a las reservas del Banco Central, también mejora el panorama financiero para los bonos soberanos y las acciones argentinas.

En este sentido, pesos sobrantes incorporan estos títulos bursátiles en cartera en vez de refugiarse en la tradicional cobertura del dólar. Esa merma de liquidez quita presión a la demanda de divisas e influye en la presente baja de precios.

4) Sobredolarización. No pasa desapercibido que antes del anuncio del acuerdo con el FMI, el pasado 28 de enero, tanto los dólares operados a través de activos bursátiles como el dólar “blue” anotaron sus máximos históricos. El “contado con liqui” estuvo negociado a $231 y el dólar informal, a $222,50, debido a una demanda que se recalentó por la incertidumbre financiera.

Confirmado el acuerdo, después del trámite legislativo y la firma del propio directorio del FMI, muchos de esos dólares regresaron al mercado a través de operaciones bursátiles, que decantaron en una caída en un rango de 11% a 17% para las cotizaciones alternativas al “cepo”.

5) Ayuda desde Brasil. Un indicador muy importante a tener en cuenta a la hora de prever el ritmo de devaluación del peso tiene que ver con la evolución del real brasileño. Si el real cae poco frente al dólar o se revalúa, habilita al Banco Central argentino a suavizar la suba del tipo de cambio oficial, que es el que se refleja en el precio del dólar mayorista. Esto se debe al peso relativo de Brasil en la balanza del comercio exterior argentino.

En 2022, el precio del dólar en Brasil se desplomó un 19%, desde los 5,70 reales el 30 de diciembre a 4,62 reales este lunes. Ese es el principal motivo por el cual el BCRA permitió una suba del dólar oficial del 8,6% en el transcurso de 2022, bien por debajo de la inflación doméstica (se estima por encima del 12% en el primer trimestre), pues la Argentina aún mantiene su competitividad respecto de su principal socio comercial, pese a la “apreciación real” del peso respecto del billete norteamericano.

“Poniendo el foco en los flujos comerciales, el tipo de cambio real multilateral de Argentina indica un nivel de competitividad cambiaria aceptable. La serie de Tipo de Cambio real Multilateral (TCRM) está actualmente en un nivel intermedio, entre el máximo registrado en junio de 2002 -mayor depreciación real- y el mínimo de noviembre de 2015 -mayor apreciación real-”, detallaron los expertos de Quantum Finanzas.

Fuente: Infobae

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