Rodolfo Santangelo: “La Argentina tiene que ir a un régimen bimonetario, pero no es fácil”

ECONOMÍA Por Daniel Sticco*
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La economía ingresó desde hace tiempo en un sendero de creciente incertidumbre en el que el acuerdo con el FMI sirvió para atenuar los efectos sobre las variables financieras, e intentar llegar hasta las próximas elecciones, pero no se corrigen los problemas de fondo, los cuales en algunos casos se vieron agravados por las derivaciones de la irrupción de Rusia a Ucrania, con excepción del sector exportador que está beneficiado por la escalada de los precios internacionales de las materias primas y se proyectan valores récord para el corriente año.

Frente a esta coyuntura tan particular, donde la aceleración de la inflación torna efímera la mejora que mostraron los niveles de pobreza e indigencia al cierre de 2021, Infobae entrevistó a Rodolfo Santangelo, presidente de MacroView, la consultora que creó con su “socio y hermano de la vida” Carlos Melconian, con quien sigue vinculado en la vida profesional, pero no institucional, desde que sumó a su actividad en el estudio la presidencia del Ieral de Fundación Mediterránea con el desafío de presentar al próximo gobierno un plan económico integral para sacar a la Argentina de la decadencia estructural.

— El Fondo Monetario Internacional aprobó finalmente el acuerdo de refinanciamiento y ampliación de deuda con el Gobierno nacional, pero enseguida, y en forma reiterada alertó sobre que “los riesgos son excepcionalmente altos” ¿Qué piensa?

— Es un acuerdo que responde al instinto de supervivencia, de complicidad, no había más remedio, donde el Fondo no es que no tenía puesta plata en el país y para darle hubiera puesto condiciones muy fuertes, sino que ya tenía plata prestada y sabía que se mandó una macana y tiene que ver cómo mantenerla viva, como dar plata y recuperarla, porque en realidad la plata entra y sale. El Gobierno argentino que hubiera preferido que el 10 de diciembre de 2019 que toda la deuda externa con bonista lista para reestructurarla y cambiarla, con una parte con el FMI con quien no quiere entrar en default y cuestiones de atraso, llega a este acuerdo collage, porque en realidad no merece otra definición, porque es inconsistente; es un acuerdo de corto plazo, para estabilizar, cruzar a la otra orilla y llegar a las próximas elecciones presidenciales -o cuando se pueda- para evitar males mayores. Los riesgos son excepcionalmente altos por todo esto, más la frutilla de la torta qué es el conflicto internacional entre Rusia y Ucrania, porque provocó la suba de los precios de las materias primas, porque claramente ha descolocado todos los cálculos que se hacían. De ahí que el desafío es si se logra estabilizar la inestabilidad.

— ¿Qué cabe esperar en la primera revisión del FMI sobre el cumplimiento del acuerdo, la cual se adelantó de junio a mayo?

— Jaimito le va a tener que ir a presentarle el boletín de notas a la maestra. Siguiendo con la metáfora, las dos primeras materias que le van a tomar van a ser canto y educación física, Y Jaimito va a decir: do, re, mí; Aprobado; 3 abdominales? Aprobado. En mayo y en septiembre, me imagino, no estoy seguro, debería haber una aprobación, porque además las metas no son trimestrales, son anuales. Pero creo que a medida que nos acerquemos a las elecciones presidenciales el cuadro se va a complicar, porque el Fondo se va a endurecer, se va a necesitar algún waiver. En este punto habrá que entender que una cosa es obtener algún waiver y el perdón del FMI y otra quién va a poner la plata. Porque si se llega con un desequilibrio externo y/o fiscal mayor al programado, el problema que va a surgir es quién pone la diferencia, porque no la van a poner ellos, ni autorizar que los Derechos Especiales de Giro en las reservas del Banco Central financien los agujeros. Por tanto, eso está abierto. Me imagino que el año que viene, en plena campaña electoral, el acuerdo con el FMI va a quedar suspendido, y vamos a tener seis meses en el “limbo”. Pero igual para eso falta mucho.

— Muchos economistas y analistas políticos dicen que la economía marcha sin rumbo, pero cuando salen los indicadores del Indec muestran que el desempleo y la pobreza bajaron, la actividad aumenta y la recaudación de impuestos acumula 19 meses consecutivos con crecimiento por sobre la tasa de inflación ¿Cómo se explica?

— Lo que eso refleja es una paradoja de la economía desde fines del año pasado y comienzos de este que es -entre comillas- que la economía real anda bien y la financiera muy mal. La economía real bien es lo que usted dice, que el PBI rebota, la producción industrial, el empleo, la exportación, pobreza, recaudación de impuestos; reflejan básicamente la recuperación después de la brutal caída en el primer año con la pandemia de COVID-19. Si mira cualquier indicador de esos, salvo la exportación que va en camino a registrar récord histórico de todos los tiempos, lo que hemos visto es volver a valores de precrisis sanitaria: el PBI de 2021 es equivalente al promedio de 2012-2018; PBI industrial un poquito más. Todos muestran en eso, no es el inicio de años con crecimiento económico. Las variables financieras, por el contrario, es la resultante de Miguel Pesce (Nota del Editor: presidente del Banco Central) caminando por las paredes: riesgo país, brecha cambiaria, tasa de inflación, reservas, tasas de interés negativas.

Un acuerdo con el FMI viene a emparejar estas cosas. Esto es mejorar las variables financieras, o si se quiere “desempeorarlas”: que baje el riesgo país, que se recuperen las reservas en el Banco Central, que se reduzca la brecha -un poquito! A 70% que es mejor que el 100%-, a costa de que las variables reales no van a seguir al ritmo de los últimos meses. La tasa de rebote cambia a medida que se acerca la comparación estadística. Lo bueno de todo esto es que aumenta la tasa de inflación, que tanto por razones macroeconómicas, como microeconómicas e internacionales está acelerando, porque estamos con un modelo que necesita inflación alta para licuar stock y licuar flujos -el gasto público y las Leliq, por ejemplo-, y donde la pregunta del millón es si esa aceleración inflacionaria se controla o se descontrola. No estamos pensando en el estudio si hay híper o no, sino si la tasa anual de inflación empieza con 6, 7 u 8; entre 60 y 80 por ciento al cierre del año.

— ¿Por qué cree que la inflación es funcional al Gobierno, porque si bien le permite licuar gasto y Leliq, y cumplir con las metas con el FMI, también está la experiencia de noviembre que con esa aceleración perdió las elecciones?

— Porque la inflación es al mismo tiempo Ángel y Demonio. Es un activo y un pasivo. Es un problemón porque el Gobierno quisiera comer y no engordar. Quisiera una política económica en la que suba el salario real y el consumo. Pero si no tuviéramos la inflación que tenemos y la que vamos a tener, todo el programa macroeconómico entra en coalición, en inconsistencias; se acumulan desbalances absolutamente infinanciables. Lo digo de otra forma, si no hubiésemos tenido una inflación del 50% en los últimos 4 años estaríamos a las puertas de un “rodrigazo”.

— Justamente, por el desacople que describió entre los indicadores del sector real y los financieros que se va inexorablemente a un cambio de régimen monetario. ¿Hoy que necesita la Argentina, un cambio de régimen monetario; quita de ceros a la moneda para facilitar la nominalidad…?

— Quitarle ceros a la moneda no tiene ninguna relevancia, menos en la época de las computadoras y el creciente uso del dinero electrónico. Acá con este gobierno y bajo el actual esquema macroeconómico, cambiar el régimen monetario es poner el carro delante de los caballos. Lo que se necesita es todo lo contrario, poner los caballos delante del carro, cambiar el régimen económico, no sólo el monetario. Si el próximo gobierno, por mandato de la sociedad, por coalición política y acuerdos, y con todo lo que se requiere simultáneamente al contenido económico, incluye una reforma económica, el régimen monetario estará entre las reformas que se necesitan. Es una parte importante dentro de las varias -es un jugador más de la selección-.

Sobre el régimen monetario, creo que la Argentina tiene probabilidad cero de ir a una dolarización, para mencionar el ejemplo extremo que se menciona; todavía tiene probabilidad cero de resucitar el peso como moneda integral que sea unidad de cuenta, reserva de valor y moneda transaccional. Sí podría, eventualmente, diseñar un régimen bimonetario, donde el peso coexista con la moneda que elijan los argentinos, que es el dólar, en la que el peso es clave que tenga una estabilidad acorde con la que tienen los países latinoamericanos -es decir de un dígito anual, por decir un número-, mientras el dólar se utilice como moneda de ahorro, para contratos, y moneda de mediano plazo. No es fácil diseñar un sistema de esas características, hay que hacerlo.

— ¿Es una suerte de Convertibilidad mejorada?

— Claro. Es un sistema de régimen bimonetario adaptado a las circunstancias especiales de la Argentina.

— ¿Qué diferencia tendría con la Convertibilidad de los noventam cuando coexistían las dos monedas?

— Muchas. En aquel momento el peso estaba tutoreado al dólar y no tenía política monetaria, y necesitaba tener inflación cero y hasta deflación en su momento, y una tasa de convertibilidad fija. No estoy pensando en eso. No hay reservas ni nada para hacer eso. Hay que hacer una cosa nueva, adaptada a las circunstancias.

— ¿Esas reformas se deben hacer primero cambiando el régimen monetario y luego avanzar con el resto, porque en la Argentina pareciera que siempre que se intentó fue así, con el Austral primero, y la Convertibilidad años más tarde?

— Se requieren tareas muy finas, algunas “muy sucias previas y necesarias” (Nota del Editor: Con altos costos iniciales), pero tampoco que lleve años para ir a un modelo de estabilidad. Debe haber una secuencia muy justa.

— ¿Cómo está viendo las variables para el cierre año, se frena o sigue acelerando la inflación?

— Estamos en abril, aún es muy prematuro. Si parece claro que vamos hacia una tasa de inflación superior a la del año pasado, podremos discutir si empezará con 6, 7; nada que empiece con 5… Es de esperar que el segundo trimestre en lugar de que de 14,5%, empiece con 12%; el tipo de cambio va a tener que acelerar el crawling peg porque de lo contrario no se podrá cumplir uno de los objetivos con el FMI de evitar el atraso, aunque la inflación internacional del 6% o 7% anual ayude a atenuar las diferencias; las tasas de interés seguirán siendo negativas: no se por cuánto tiempo tendremos una brecha cambiaria del 70% que es lo que arbitra con los dos impuestos (Nota del editor: el PAIS y el anticipo de Ganancias); va a ser clave que el chacarero liquide su cosecha para que el Banco Central pueda acumular algo en las reservas en divisas; está el problemón a resolver del gas a USD 40 el millón de BTU, porque si la guerra entre Rusia y Ucrania continúa complicará todo el escenario. Y el problema con este escenario es que faltan 18 meses para que la neblina política se disipe y tengamos una mejor perspectiva. Descarto de raíz, no creo que me sorprenda, que el Gobierno, en este contexto político, económico, ideológico y de funcionarios, esté capacitado para hacer un mini Plan Austral.

— ¿Qué participación tendrá usted y MacroView en el desafío que su ex socio en la consultora y “hermano del alma”, como lo definió Carlos Melconian, en la presentación formal como presidente del Ieral de Fundación Mediterránea, para liderar un equipo de trabajo para presentar un plan económico integral al próximo gobierno?

— El acuerdo no es entre MacroView y el Ieral, sino entre el Ieral y Carlos Melconian, que asumió como presidente, y amigos nuestros, como Enrique Szewach y Facundo Martínez que están involucrados con la entidad. Como soy socio y amigo de Carlos de tanto tiempo no me estoy corriendo de esto que tiene como meta armar un plan económico para tenerlo disponible para el 10 de diciembre de 2023. La tarea es inmensa. Esa es la realidad.

— ¿Y cómo imagina que serán los costos iniciales de las reformas necesarias para estabilizar la economía, y cómo se compensarán, para el amplio sector de la población que está en situación vulnerable de ingresos?

— Sin subestimar lo que me pregunta que considero que es de enorme importancia, no tengo duda de que ir a una tasa de inflación de un dígito anual ayudará a toda esa gente que hoy está en situación vulnerable, no la perjudica. Hay que diseñar los costos de la transición y cómo atenuarlos en diversos casos, eso forma parte de los grandes desafíos que planteó Carlos Melconian.

* Para www.infobae.com

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