El perottismo prepara una masiva movilización para el 1 de mayo en Santa Fe

POLÍTICA Por Agencia de Noticias del Interior
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Hacemos Santa Fe, la corriente del peronismo que se referencia en Omar Perotti, organiza una demostración de músculo político para el 1 de mayo: la plaza de la Legislatura estará llena cuando el gobernador brinde el tradicional discurso de apertura de sesiones ordinarias. Según el cálculo de los armadores de la movida callejera, darán el presente más de 5.000 militantes nucleados en agrupaciones partidarias, sindicatos y movimientos sociales, amén del peso determinante de intendentes y presidentes comunales.

La movilización, que por el tamaño previsto no tiene antecedentes cercanos en gobiernos anteriores, es una decisión que nació en reuniones de las mesas departamentales del sector, que fue macerando en el plenario provincial realizado el 1 de abril en el Sindicato de Pasteleros de Rosario y que terminó de madurar en el encuentro que tuvo la semana pasada el propio Perotti con presidentes comunales del PJ. Todo esto es posible, claro, atendiendo a la buena coyuntura sanitaria y el alto porcentaje de población vacunada, luego de dos años de cruel pandemia.

El 1 de mayo habrá también una actividad con el formato que debutó en Rosario. Es decir, se desplegará una doble modalidad: el plenario y la movilización. Para el encuentro se está evaluando la posibilidad de un estadio cubierto. El de la UTN, en la costanera santafesina, es una de las opciones.

 El perottismo, de esta manera, busca escalar el voltaje político santafesino con el objetivo de defender la gestión en 2022 y, desde luego, posar la mirada en el año próximo. Viene a cuento una sentencia de Néstor Kirchner, que algo sabía en materia de construcción y consolidación del poder: para hacer política se necesitan cash y expectativas. Siguiendo ese criterio, en Santa Fe las cuentas fiscales ya están en orden, ahora se busca iluminar el horizonte de 2023.

 Esta hoja de ruta del perottismo se pergeña en un contexto en que las diferentes fuerzas, ya sean internas o externas, vienen dando pasos fuertes en la construcción de la oferta electoral para el año próximo.

 La acelerada -si bien dificultosa- construcción del denominado frente de frentes en la oposición y el lanzamiento de Leandro Busatto a la gobernación por la Corriente Nacional de Militancia pueden dar cuenta de ello. Las fuertes convulsiones intestinas en los dos mayores conglomerados a nivel nacional suman volcánicos ingredientes al menú.

La tensión en el Frente de Todos a escala país tiene una traducción particular en Santa Fe debido al irresistible ascenso de Agustín Rossi en la consideración del presidente Alberto Fernández, al punto de estar actuando en la práctica como un ministro político sin cartera formal. La grilla del plenario de la Corriente Nacional de la Militancia de este sábado en el Patio de la Madera en Rosario fue contundente: casi toda la plana mayor del albertismo dio el presente, incluidos ministros severamente objetados por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Que Rossi aún no sea oficialmente funcionario de primera línea nacional puede explicarse por un par de razones bien concretas, más allá de la consuetudinaria indefinición del presidente. Por un lado, que Germán Martínez, un rossista insobornable, haya sido designado titular del bloque de diputados nacionales del FdT tiene como efecto paradójico la obturación del nombramiento de su jefe político: serían dos cargos de alto voltaje para el mismo espacio de la misma provincia, lo cual equivale a celos tóxicos de los peronismos territoriales de todo el país. Por el otro, el enfrentamiento abierto del exministro de Defensa con Perotti hace que cualquier movimiento en ese sentido sea leído en la Casa Gris como poco menos que una declaración de guerra.

 Esta historia, aún en desarrollo y con final incierto, pone en un escenario de confluencia a dos figuras absolutamente disímiles en una mirada superficial: Cristina y el gobernador santafesino. Se podría decir que ambos sólo se unirían por el espanto que les provocan Alberto y Agustín, respectivamente. Pero eso sería obviar que en 2011, 2015, 2019 y 2021 ya fueron aliados electorales.

 ¿Cómo es posible que dos dirigentes con miradas supuestamente tan discordantes de la sociedad puedan asociarse en una misma propuesta política? Justamente por eso. El carozo del asunto aquí está en el pragmatismo y la flexibilidad pero también en el talento para diseñar y tejer una oferta a la sociedad que convierta a dos electorados contradictorios en complementarios.

 En este tablero de ajedrez no se juega sólo con blancas y negras.
 
 
POR GUSTAVO CASTRO PARA AIRE DE SANTA FE

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