Alerta por la alta inflación, el FMI presiona al Gobierno: qué cambios quiere para las tasas y el precio del dólar

ECONOMÍA Por Claudio Zlotnik*
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La confirmación de Martín Guzmán por parte del Presidente, a menos de 48 horas de la difusión de una inflación superior al 6% en marzo por parte del INDEC, intenta poner a salvo al ministro de Economía del vendaval de críticas que seguramente se reforzarán desde ese momento. 

Lo paradójico es que la ola de censura proviene del propio oficialismo. El kirchnerismo veta a Guzmán y quiere que Alberto Fernández le busque un reemplazo inmediato. 

La idea que persigue Cristina Kirchner es que haya un cambio de rumbo en la política económica. Como si la aceleración inflacionaria no fuera un shock externo que está complicando al resto de las economías del mundo. Claro, en la Argentina ocurre sobre una base insoportable del 50% interanual, que ahora se acercará (o superará) el 60%.

Acaso lo más crítico que deba asimilar Guzmán en las próximas horas no sean los reproches del kirchnerismo sino las decisiones que vaya a tomar, a pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El organismo seguramente ya está al tanto de que la inflación de marzo superó el 6% -un récord desde el año 2022, tras la explosión de la convertibilidad- y en las últimas horas hubo contactos para conocer los próximos pasos del ministro de Economía.

El FMI pretende que el Gobierno ajuste la estrategia económica a la nueva dinámica inflacionaria. Al menos, hasta que el salto mensual de los precios vuelva a acomodarse a la velocidad anterior, previo a la guerra en Ucrania, más cerca del 3% cada mes.

Presión desde Washington: ajustes en dólar y tasas

Ese ajuste tiene dos capítulos: una nueva suba de la tasa de interés y una aceleración del "crawling peg" del dólar (minidevaluaciones diarias en el mercado cambiario oficial).

La pregunta cae de madura: ¿tiene margen el Gobierno -y Guzmán, en particular- para tomar esas medidas en medio de la crisis política que lo enfrenta al kirchnerismo?

¿Cómo podría aplicar esas correcciones, de corte ortodoxo, sin el acompañamiento político del kirchnerismo, que se opuso al acuerdo con el FMI y reclama la cabeza de Guzmán?

Esa respuesta la dará el tiempo. Mientras tanto, hay una cosa que es cierta: el Gobierno acordó con el FMI dos cuestiones centrales, que la aceleración inflacionaria ahora impone ajustes de cortísimo plazo.

* Una tasa de interés real positiva. Es decir, que debe estar por encima del ritmo inflacionario. Algo que no se terminaba de cumplir hasta ahora, y que el nuevo escenario de alza de precios pone más presión.

* Un tipo de cambio oficial que no se atrase. Lo obvio: ahora que la inflación es más alta, el "crawling peg" debería acompañar la tendencia habilitando una depreciación más grande.

Lo pide el Fondo: ¿qué dirá Cristina?

En lo que va del año, el Banco Central ya subió tres veces la tasa de interés de referencia. Pasó del 38% anual al 44,5% desde que arrancó este 2022.

Sucedió consecutivamente en enero, febrero y marzo. Esa corrección fue de la mano del recalentamiento de los precios. El IPC fue de 3,8% en diciembre; 3,9% en enero y 4,7% en febrero. ¿En abril volverá a ocurrir?

El anunciado salto inflacionario del mes pasado -que oficializará el INDEC mañana a la tarde- debería impulsar un ajuste adicional. Una medida casi segura si no fuese por el contexto político, que condiciona al Banco Central.

De hecho, en el informe de Política Monetaria (IPOM) que publica el BCRA no se deja lugar a las dudas sobre lo que debería suceder: "El incremento en la tasa de interés de política monetaria busca propender hacia retornos reales positivos sobre las inversiones en moneda local, de modo de impulsar la demanda de pesos. Es por ello que, de cara al futuro, las novedades en materia inflacionaria se verán reflejadas en la calibración de tasas de interés por parte de la autoridad monetaria," afirman los técnicos del Central.

Son los argumentos que se vale el Fondo, ahora, para reclamar una nueva suba en el costo del dinero. 

¿Hasta qué escalón subirán las tasas?

No es fácil determinar el nivel óptimo en el que debe ubicarse la tasa de interés, más allá en que -se sabe- tendrá que ser "positiva" en términos reales. Debe situarse por encima de la inflación. ¿Pero cuánto? Esa es la gran cuestión ahora mismo.

Para el FMI, el piso de la tasa debe ser tal que ayude a disminuir la brecha cambiaria. Ni más ni menos.

Desde las consultoras, los economistas infieren en que "hay que ir probando a dónde está ese nervio".

En las últimas semanas, la brecha cambiaria fue disminuyendo. Contra un contado con liqui o MEP que se estabilizó en $190, el dólar oficial fue subiendo, aunque por detrás del IPC.

Dólar: ¿se acelera el "crawling peg"?

Lo dicho más arriba: el movimiento debería efectuarse mientras, en simultáneo, se acelera el "crawling peg" (minidevaluaciones diarias), que también debería moverse al ritmo de la inflación. Al menos, hasta que las cerealeras terminen de liquidar la producción de la última campaña.

El ritmo de la devaluación vino en aumento en los últimos meses. Pero nunca llegó a alcanzar a la inflación.

El "crawling peg" fue 1,3% en diciembre; 2,2% en enero; 2,3% en febrero; y 3,3% en marzo (la mitad de la inflación, aproximadamente). En lo que va de abril, la devaluación está un escalón más alto, en torno al 4%. Pero tampoco será suficiente. 

En las próximas semanas quedará en claro la implementación de la nueva estrategia. A pedido del Fondo.

Mientras tanto, el riesgo es otro: que los exportadores dejen de liquidar sus divisas en la ventanilla del Banco Central. Se sabe: los dólares son necesarios como el oxígeno para un BCRA que le cuesta comprar divisas en el mercado.

* Para www.iprofesional.com

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