Alemania da un giro en la estrategia militar hacia Ucrania al aprobar el envío de tanques

INTERNACIONALES Por Elena G. SEVILLANO
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La presión, interna y externa, ha hecho su efecto. El canciller alemán, Olaf Scholz, ha tomado la decisión de enviar armamento pesado a Ucrania después de semanas resistiendo críticas y tensiones que se hacían insoportables a medida que pasaban los días. El Gobierno de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales ha anunciado que entregará a Kiev alrededor de 50 carros de combate Gepard de fabricación alemana con capacidades de defensa antiaérea. No solo eso: se ha comprometido a dar entrenamiento a soldados ucranios en territorio alemán, en un giro radical respecto a su postura anterior.

Solo unos días atrás, Scholz justificaba su negativa a enviar tanques a Ucrania con el argumento de que había que evitar una escalada que llevara a una guerra atómica entre Rusia y la OTAN. “Hago lo que puedo para evitar una tercera guerra mundial”, dijo a Der Spiegel. En otras ocasiones, ante la creciente presión de Ucrania, de otros socios internacionales y de sus propios aliados en la coalición de Gobierno, había aludido a la necesidad de tomar ese tipo de decisiones de forma coordinada. Finalmente, ha claudicado, aprovechando un foro internacional de ministros de Defensa celebrado en Ramstein (Alemania).

La ministra de Defensa, Christine Lambrecht, lo anunció antes de que empezara la conferencia, dedicada a acordar mayor ayuda militar a Kiev: “Si Ucrania necesita con urgencia sistemas antiaéreos, Alemania está preparada para darle apoyo”. Otra de las novedades es la posibilidad de que los soldados ucranios reciban entrenamiento en suelo alemán para aprender a usar sistemas de artillería como el Panzerhaubitze 2000. Se trata de un modelo de fabricación alemana que Países Bajos está empezando a enviar a Ucrania, el vehículo más pesado que hasta ahora han entregado los aliados occidentales.

A Ramstein, el epicentro de la fuerza aérea estadounidense en Europa, han acudido los ministros de Defensa de 40 países, un número de participantes superior al de los miembros de la OTAN ―la alianza incluye 30 Estados―. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, ha ejercido de anfitrión del evento en la base aérea con un mensaje muy claro: “Ucrania claramente cree que puede ganar, igual que lo pensamos todos los que estamos aquí”, dijo antes de iniciarse las conversaciones.

El primer acuerdo salido de la reunión de representantes de Defensa es la coordinación constante. Estados Unidos ha pactado con sus aliados reunirse mensualmente para estudiar cómo seguir desarrollando la capacidad militar de Ucrania contra Rusia. Austin subrayó que la ayuda militar que los aliados han entregado a Ucrania ha supuesto una “enorme diferencia en el campo de batalla”, y advirtió de que hay que mantener y aumentar el apoyo no solo para que Kiev pueda ganar la guerra, sino también “de cara a las batallas de mañana”. En una comparecencia al término del encuentro, el secretario de Defensa aseguró que en los dos meses de invasión, Rusia ha sufrido bajas “sustanciales”. “En términos de capacidades militares, son más débiles que cuando empezó”, añadió.

Austin: “No hay tiempo que perder”
Austin destacó también la “importante decisión” de Alemania de enviar tanques y agradeció al Reino Unido y Canadá sus últimas contribuciones. “No hay tiempo que perder”, apremió a los representantes de Defensa: “Los próximos días serán cruciales. Debemos movernos a la velocidad de la guerra”. El encuentro en Ramstein quiere subrayar que todos los presentes comparten los mismos objetivos: “Las naciones de todo el mundo están unidas en la determinación de apoyar a Ucrania en su lucha contra el imperialismo ruso”, aseguró el secretario estadounidense.

Austin y el secretario de Estado, Antony Blinken, llegaban a Alemania tras reunirse el domingo con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, al que dieron su apoyo en Kiev solo unas horas antes de que Rusia bombardeara varias líneas férreas, en un intento de interrumpir el suministro de armas de los aliados occidentales y de mandar un mensaje ante la reunión de este martes en Alemania para aumentar las capacidades militares de Ucrania. A nadie se le escapaba que ambos políticos habían llegado a Kiev en tren.

Blinken expresó su esperanza en que Ucrania pueda ganar la guerra “si cuenta con el equipo y el apoyo adecuado”. No es posible saber cómo se desarrollará el conflicto, dijo, pero dijo saber que “una Ucrania soberana e independiente existirá mucho más tiempo que Vladímir Putin”. Las palabras de Austin en Kiev también dieron una pista del objetivo a largo plazo de Washington: debilitar a Moscú. “Queremos ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania”, aseguró el jefe del Pentágono a los periodistas el lunes. “Ya ha perdido mucha capacidad militar y muchas de sus tropas. Y queremos que no pueda recuperar esa capacidad rápidamente”.

La presión sobre Scholz había aumentado en los últimos días. El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, confirmó el lunes que ya ha enviado tanques a Kiev, aunque sin precisar de qué tipo ni la cantidad. Francia y Países Bajos también habían prometido la entrega de armamento pesado, con lo que en Berlín crecía la sensación de que en breve resultaría imposible defender su resistencia. El peligro de quedar completamente aislado de sus aliados y dando una terrible imagen de falta de liderazgo era ya tangible.

La presión interna también estaba haciendo mella en la imagen de Scholz. La oposición democristiana ha presentado un borrador de moción en el Bundestag en el que exige la entrega de armas pesadas “de las existencias disponibles de la Bundeswehr (las Fuerzas Armadas alemanas) en la mayor medida posible”, lo que incluye blindados, artillería y equipos antitanque. Los partidos de la coalición preparan su propia moción para oponerse a la de la CDU, aunque desde las filas de los liberales han arreciado las críticas a la vacilación de Scholz.

Durante semanas se ha especulado con el tipo de tanque que Alemania podría enviar a Ucrania si finalmente cambiaba de parecer. Se habló de los Leopard y de los Marder, pero el elegido es el Gepard (guepardo, en alemán), un modelo muy usado durante la Guerra Fría, construido sobre el mismo chasis que el carro de combate Leopard y que puede alcanzar objetivos en tierra y aire hasta una distancia de seis kilómetros. Los expertos creen que la Bundeswehr todavía tiene en sus existencias la mayoría de los tanques ―más de 400― que compró en la década de los setenta. Hace más de 10 años que no los usa. El rumano es el único ejército de la OTAN que todavía tiene este modelo en funcionamiento.

Fuente: El País

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