El círculo rojo apoyó a Martín Guzmán en medio de la interna del Gobierno pero reclamó un plan realista y bajar la inflación con urgencia

ECONOMÍA Por Agencia de Noticias del Interior
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El ministro de Economía Martín Guzmán encontró, en el contacto que tuvo este jueves con el círculo rojo reunido en la cumbre del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), un bálsamo en medio de una interna incesante que lo tiene como principal apuntado desde el kirchnerismo.

Los empresarios reunidos en ese foro le expresaron de manera explícita un apoyo general y dieron así su voto en la discusión sobre la permanencia del funcionario en el Palacio de Hacienda, aunque expresaron por lo bajo una serie de cuestionamientos a la política económica, algo que el fuego amigo en el Frente de Todos no modificó.

El presidente de Cicyp –y también de la Unión Industrial Argentina y de Copal, la central alimenticia– Daniel Funes de Rioja, ofició de sherpa del ministro de Economía en el almuerzo en el hotel Alvear Palace, ante una nutrida concurrencia de hombres y mujeres de negocios que se acercaron a escuchar la exposición de Guzmán en el momento más crítico desde que comenzó el mandato de Alberto Fernández y el propio del jefe del Palacio de Hacienda. Las palabras de Funes de Rioja fueron de bienvenida y de apoyo.

Guzmán realizó una exposición ante los ejecutivos de alrededor de 45 minutos, muy similar a la presentaciones que ya venía haciendo, también ante representantes del sector privado. En una serie de filminas, el ministro de Economía planteó cuál fue el punto de partida de la economía, dónde está parada ahora y qué es lo que se puede esperar para el futuro. Gran parte de la charla estuvo centrada en un tema que pasó a ser prioridad para Guzmán: la energía, un tópico que cubre desde la necesidad de suministro en el corto plazo hasta el potencial para el mediano y largo para Vaca Muerta.

Desde temprano, antes del almuerzo, Eduardo Eurnekian, el presidente de Corporación América, hizo declaraciones en contra de la grieta y las internas en el Gobierno y en ese contexto, al igual que la mayoría de los presentes, a favor de la continuidad ministro. Eurnekian también tomó la palabra al final del evento, en el brindis, para destacar dos ideas: optimismo para encarar nuevos negocios y libertad para llevarlos adelante y desarrollar sus empresas. “Usted nos da confianza. Lo agradecemos. Apoyamos totalmente”, afirmó.

“Si el optimismo que usted mostró en su presentación es así, los empresarios acompañamos, porque es nuestro principal ingrediente para la inversión. Como hombres de negocios miramos el largo plazo y necesitamos los horizontes bien delineados”, agregó Eurnekian.

Y cerró con palabras para Guzmán: “Lo felicito, muchas gracias y el mejor de los éxitos. Brindo porque todos podamos decirle el próximo año: ‘Señor ministro, estamos mejor que el año pasado’”, enfatizó el presidente de Corporación América, y levantó su copa. El resto de los empresarios se pusieron de pie y acompañaron el brindis. Hubo aplauso cerrado en el final.

Hubo un tema que no apareció ni en las palabras del funcionario ni en la breve ronda de preguntas y respuestas que dirigió Funes de Rioja: el impuesto a la renta inesperada. Es una idea que surgió con fuerza por parte del propio ministro, que fue presentada en sociedad con la premisa de que sea negociada y conversada con el sector privado pero que no estuvo presente en el mitín de este mediodía en el barrio de Recoleta. Algunos empresarios, por lo bajo, sostenían con alivio que el hecho de que no fuera mencionado como un tema prioritario da alguna pauta de que podría perder impulso.

“¿Alguno sabe qué es la renta inesperada?”, relativizaba un ejecutivo de una multinacional, dando por hecho que la iniciativa podría quedar en una zona gris.

Más allá del apoyo en términos generales, que no fue solo escénico sino que también fue reiterado en conversaciones fuera de micrófono por empresarios de distintos rubros y niveles de influencia en el círculo rojo, eso no implicó, según se encargaban de aclarar, una suerte de cheque en blanco. Hay una serie de cuestionamientos a la hoja de ruta oficial que planteó Guzmán y que los ejecutivos ven como excesivamente optimista.

En rigor, se trata de críticas que no desaparecieron a pesar de la fuerte interna de Gobierno y la metralla que soporta Guzmán por parte del kirchnerismo. La lectura que sobrevoló el Alvear Palace, en ese sentido, fue que el respaldo empresario al ministro de Economía está más relacionado al temor a un cambio de nombres que implique la llegada de un interlocutor menos amistoso en el Palacio de Hacienda.

“Yo escucho la exposición del ministro y me parece muy positiva. Ahora, ¿esa es la realidad?”, se preguntaba, retórico, el presidente de una de las principales cámaras empresarias. “Yo tengo inmensas diferencias ideológicas, pero tiene que haber una continuidad institucional”, mencionaba. Funes de Rioja había cerrado su discurso planteando, como expresión de deseos, “continuar por el camino del desarrollo y el crecimiento”.

No deja de haber dos ideas fijas en el listado de preocupaciones de los empresarios: una más urgente que es la inflación, y otra que tendrá especial relevancia en las próximas semanas que es el abastecimiento de energía para el sector productivo durante el invierno. Respecto a la suba de precios, el diagnóstico es transversal en el círculo rojo: el Gobierno debe tener como prioridad un esquema para evitar que haya un descontrol en los índices que vienen, aunque sea con una desaceleración más o menos sostenible en los próximos meses. “La semana que viene va a ser muy dura para el Gobierno”, anticipaba un empresario, en referencia al IPC mensual de abril que dará a conocer el Indec.

Y sobre el abastecimiento de energía, algunos de los ejecutivos fabril presentes en el Alvear Palace reclamaban reuniones más urgentes con la Secretaría de Energía para buscar planes de contingencia. “Ellos están seguros de que va a haber gas para todos, nosotros no tenemos ese escenario y necesitamos llegar a un acuerdo para actuar si eso pasa”, se lamentaba un industrial.

Entre los presentes estuvieron Daniel Funes de Rioja, presidente de Cicyp y también de la UIA y Copal, Nicolás Pino (SRA), Eduardo Eurnekian (Corporación América), Gustavo Weiss (Camargo), Adelmo Gabbi (BCBA), Mario Grinman (CAC) y Cristiano Rattazzi, entre otros.

El titular del Palacio de Hacienda llegó al tradicional evento del Cicyp en medio de la interna cada vez más intensa dentro de la coalición gobernante, en la que es uno de los blancos centrales de las críticas y cuestionamientos del kirchnerismo. Ayer, luego de la reunión de gabinete de la mañana y de nuevos rumores, el ministro exigió a quienes gobiernan “atenerse a un programa económico”, en un claro mensaje al sector del Gobierno enfrentado al presidente Alberto Fernández. “Le cuesta mucho a la Argentina actuar de forma programática y es necesario que eso cambie”, destacó.

“Esto no fue rebote: es más capacidad productiva hacia el futuro”, destacó y agregó: “La Argentina no solo tiene volatilidad del ciclo económico. Hay volatilidad del rumbo. Eso tiende a generar comportamientos muy cortoplacistas. Es muy importante pensar y actuar con firmeza de forma programática. Eso es lo que pensamos día a día cuando conducimos la política económica. Actuar de forma programática y conectar el mediano y el largo plazo”.

Con información de www.infobae.com

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