La UCR da señales de sensatez política y su resurgimiento condiciona al Pro que es una "bolsa de gatos"

POLÍTICA 22 de mayo de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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Mientras el Pro activa un debate interno sobre su identidad frente a la irrupción del libertario Javier Milei en el escenario político, la Unión Cívica Radical (UCR), uno de los socios mayoritarios de Juntos por el Cambio, se abroquela para fortalecer su posición en el seno de la principal coalición opositora, con el objetivo de disputarle al macrismo la candidatura presidencial del espacio en las próximas elecciones.

Atentos a la feroz interna en Pro, los radicales quieren pelear por el liderazgo de la oposición e incidir en la discusión sobre la nueva fisonomía de JxC y el programa económico que presentará la fuerza para recuperar el poder en 2023. Con distintas fórmulas, Gerardo Morales, Facundo Manes y Alfredo Cornejo ya miden fuerzas en la carrera presidencial. En paralelo, Martín Lousteau, lanzado en la competencia por la Ciudad, fortalece su tropa para influir en los debates internos y el rumbo de un eventual nuevo gobierno de JxC.

 
Pese a que persisten las diferencias entre Morales, jefe de la UCR, y el sector que responde a Lousteau, líder de Evolución Radical –el bloque sigue fracturado en Diputados-, el partido centenario buscará el próximo viernes enviar una señal de unidad desde teatro Municipal Coliseo Podestá de La Plata. Allí, se realizará la elección de autoridades de la Convención Nacional de la UCR, un órgano clave para los radicales, ya que se encarga de definir la estrategia electoral, el marco de alianzas y la fórmula presidencial del espacio -en caso de que no haya PASO-.

Tras varias semanas de negociaciones, el radicalismo bonaerense, a cargo de Maximiliano Abad, logró imponer a su candidato para presidir la Convención Nacional de la UCR. Se trata de Gastón Manes, el hermano del neurólogo y uno de los presidenciables de Juntos por el Cambio. Consejero y armador del médico -es su nexo con la política y el mundo empresario-, Gastón Manes se encamina a suceder a Jorge Sappia, exministro de Trabajo en Córdoba, al frente del estratégico órgano de conducción partidaria. Si bien el postulante no tiene un amplio recorrido en la UCR, más allá de que integró en 2021 la lista que ganó la interna en Buenos Aires, la idea de Abad, Manes y Morales es exhibir que el radicalismo se renueva y abre sus puertas a figuras de la sociedad civil que pretenden incorporarse a la política.

A diferencia de lo que ocurrió en diciembre, cuando Morales y Lousteau midieron fuerzas en la pulseada por la sucesión de Cornejo, la candidatura de Gastón Manes reunió un amplio apoyo -Buenos Aires tiene la mayoría de los convencionales- entre las distintas tribus de la UCR. Evolución Radical se encamina a aceptar la idea de una lista unificada siempre y cuando Morales y Manes, referentes del ala tradicional, respeten los acuerdos de integración. Por eso, será clave el reparto de lugares: además del presidente, se eligen siete integrantes de la conducción. El oficialismo (Morales y Abad) se quedaría con cinco, Lousteau tendría dos y Cornejo, con uno, según fuentes radicales.

Si bien la Convención Nacional del viernes próximo solo tendrá la tarea de votar a sus nuevas autoridades –los mandatos actuales están vencidos-, Morales planea utilizar el encuentro para escenificar un fuerte gesto de unidad. Después de las tensiones que generaron en el seno de JxC su vínculo con Sergio Massa y el coqueteo del ala dura de Pro con Milei, una jugada que rechazan todos los sectores de la UCR, el gobernador de Jujuy planea incluir en la resolución de la Convención Nacional un pronunciamiento para ratificar la pertenencia del partido a JxC. Según fuentes radicales, esa mención no sería explícita. Es decir, se indicaría que la UCR formará parte de una gran coalición opositora al kirchnerismo según las coincidencias programáticas. “Eso puede traer ruido”, advierte un cacique radical. Esa discusión aún no está cerrada.

Morales quiere mostrar que la UCR está de pie y fortalecida y que pretende tener una relación simétrica con sus socios de Pro. “No hay ningún planteo de ruptura”, avisan desde la cúpula radical. Eso sí, el jujeño procura discutir con sus aliados el programa económico y el futuro perfil del espacio. Es decir, hacia qué sectores podría ampliarse la coalición. A Milei, por caso, le cierra la puerta.

En el sector de Cornejo, el antecesor de Morales al frente del partido, también avisan que no hay chances de que el radicalismo no esté dentro de JxC en 2023.

En el pelotón de Lousteau, quien ya avisó que competirá por la Ciudad, advierten que la UCR necesita exhibir un programa, refrescar su estrategia de comunicación y tomar distancia del discurso “estatista” para volver a ser competitivos en las urnas.

Morales se cruzó con Manes esta semana en Barcelona. El encuentro fue casual, según relatan desde el entorno de ambos. En la charla coincidieron en la necesidad de que la UCR se enfoque en la discusión sobre el programa económico que presentará JxC en caso de volver al poder en 2023. Si bien son aliados, Manes y Morales compiten en la carrera por la candidatura presidencial de la UCR. Ambos consideran que lo ideal es que el partido centenario unifique una postulación para enfrentar al Pro en las primarias. Aún no está claro el mecanismo ni las reglas de esa competencia interna, pero los laderos del jujeño y del médico minimizan las chances de que haya un cortocircuito entre ambos. A diferencia de Pro, que no tiene una herramienta interna para dirimir las candidaturas, la UCR podría apelar a la Convención Nacional. Sin embargo, Morales y Manes concuerdan en que irá el que llegue mejor posicionado en las encuestas.

Con información de La Nación, sobre una nota del periodista Matías Moreno

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