Además de repuestos, servicios digitales y otros productos, el nuevo cepo afectará a “bienes sensibles” vinculados a la seguridad

ECONOMÍA 03 de julio de 2022 Por Sergio Serrichio*
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Podrían faltar atún, palta, bananas y otros productos alimenticios, o insumos para empaques, como el poliuretano de los paquetes de pastas, o la lata abre-fácil, según un relevamiento que está realizando la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal) buscando anticipar y resolver eventuales dificultades.

También servicios, como la reparación remota de aparatos complejos, como un tomógrafo, o el almacenamiento en la nube que proveen empresas como Amazon y Microsoft, o herramientas digitales cuya venta no está disponible localmente, o cierto tipo de telas o plásticos, o libros, y máquinas y repuestos de todo tipo, cuyos faltantes o escasez complicarán y encarecerán la provisión de una gama amplia de bienes y servicios. Al fin y al cabo, pese a las denuncias de “festival de importaciones”, precisó la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), la importación de bienes de consumo explica solo el 11,5% las compras argentinas al exterior y el año pasado registró el menor valor en seis años.

Seguridad

Pero también productos cuyo faltante puede llegar a tener efectos más dramáticos, como el rubro farmaceútico. O el transporte, sector en el que desde hace ya varios meses los transportistas de pasajeros de larga distancia penan para conseguir las cubiertas 385 o “superanchas” que se usan en la tracción delantera de los colectivos de dos pisos.

El 80% de esas cubiertas se importan y son clave para la seguridad de tripulantes y pasajeros. “Es difícil conseguirlas”, dijo a Infobae Carmelo Capozzi, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor.

Ya en abril la Asociación le había planteado al secretario de Transporte, Diego Giuliano, la necesidad de un cupo especial de “superanchas”, pero así como de Transporte no depende la provisión de gasoil, a cargo del área de Energía, tampoco está bajo su responsabilidad la compra al exterior de “superanchas”, a merced del ministerio de Desarrollo Productivo y del BCRA, que ahora apretaron el cepo casi hasta el cierre total de importaciones.

Para un parque de 6.500 unidades de colectivos de larga distancia de dos pisos hace falta asegurar la provisión de unas 20.000 unidades (dos y una tercera auxiliar por vehículo) cada 4 a 6 meses, que es la vida útil de estas cubiertas, según la distancia que recorran.

Edgardo Guerini, de Guerrini neumáticos, una firma mendocina, todavía estaba estudiando la nueva normativa, que consideró “intrincada, compleja, difícil de comprender”, pero que dio por seguro “va a afectar fuertemente la ya diezmada provisión al mercado”.

La resolución 5732, dijo Guerrini, va a impactar tanto a las multinacionales instaladas en el Mercosur como a los importadores independientes. En cuanto a las cubiertas 385 o superanchas, reconoció que efectivamente están faltando “como también otras medidas para automóviles y camionetas”.

Los neumáticos no son un ítem de alcance macroeconómico. En 2021 su importación explicó apenas 0,3% de las importaciones totales y 0,53% de las exportaciones del campo y la agroindustria, que ayudan a movilizar y que en 2021 aportaron 68% de las exportaciones del país, había calculado en su momento el economista y consultor Luis Secco.

La escasez de “superanchas”, explicó Capozzi, se nota más en temporada alta, como la del turismo estival. Las vacaciones de invierno, sin embargo, aumentarán la demanda de estas cubiertas asociadas a la seguridad. Conseguir neumáticos es complicado en general, agregó Capozzi, incluso para las cubiertas 315 y 295, para colectivos de un solo piso.

Agua pesada

En tanto, la presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Adriana Serquis, señaló al portal especializado Shale Patagonia que desde la paralización en 2017 de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Arroyito, Neuquén, la Argentina debe importar también entre 12 y 48 millones de dólares anuales de ese material con que refrigeran los reactores de las 3 centrales nucleares de la Argentina (Embalse y Atucha1 y 2).

“Las cantidades de agua pesada que se están importando son muy variables. Este año se habían encargado unas 20 toneladas, pero se pueden requerir hasta 80 por año”, dijo Serquis, y precisó que la importación se hace desde una planta en Rumania actualmente en proceso de liquidación, aunque con un stock de deuterio (nombre químico del agua pesada) de unos 1.200 millones de euros.

Energía

Tratándose de un tema de seguridad y de la importación que hace una agencia estatal, la de deuterio es dudoso que corra peligro. Pero no es la única vinculada a la energía, por donde se va hoy el grueso de los dólares para compras externas. Ayer, Omar Gutiérrez, gobernador de Neuquén, sede de las principales operaciones petroleras y gasíferas de Vaca Muerta, denunció que las empresas del sector están haciendo “malabares para producir” con los equipos que tienen y pidió agilizar la importación de equipos perforadores y de fractura, claves para las explotaciones “no convencionales” que demanda esa formación geológica.

“Ojalá tengamos los equipos cada vez que nos lanzamos a un nuevo desarrollo intensivo y masivo”, dijo el gobernador neuquino, consultado por el diario La Mañana, de esa provincia., en la presentación de dos concesiones para la empresa Pluspetrol. “Es necesario que rápidamente entren los equipos (importados)”, enfatizó, acompañado del gerente general de la petrolera, Germán Machi.

Industria, el sector más afectado

En general, señaló Jorge Day, investigador del Ieral de la Fundación Mediterránea, en los últimos dos años “las importaciones de insumos fueron un factor clave para el desempeño de la industria, ya que es el sector que más depende de ellas”. Las nuevas restricciones, agregó, “hacen prever un encarecimiento de los insumos que generará mayores costos en dólares, menor competitividad de la industria argentina, vía mayor inflación, una reducción del poder de compra de la población”.

Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral, dijo a Infobae que el crédito comercial al que, según la nueva normativa, deberían recurrir los importadores para financiar las compras al exterior “funcionará en muy pocos casos”. Es muy riesgoso, señaló, endeudarse en dólares al tipo de cambio oficial dando por seguro que en 180 días el BCRA suministrará los dólares para repagar el crédito, a un tipo de cambio que ni Nostradamus se arriesgaría a predecir.

Lo cual deja al dólar “contado con liquidación” como la referencia válida para calcular cuánto se encarecerá la mercadería importada. El viernes, la brecha entre el “contado con liqui” y el dólar oficial superaba el 93%, una medida de la incertidumbre en torno de la actual política económica.

* Para www.infobae.com

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