De aquí no se va nadie

OPINIÓN 09 de julio de 2022 Por Mónica Gutiérrez*
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Con la apostura de quien se presenta para ordenar el futuro, Eduardo “Wado” de Pedro habló ante los hombres de negocios reunidos por el Cicyp (Consejo Interamericano de Comercio y Producción). Lo hizo en tono pausado, sereno, seguro, articulando con profundidad cada palabra.

En un discurso en modo precandidato habló de llegar a acuerdos básicos. “Quiero ponerme a disposición a partir de hoy y dejarles mi teléfono cuando escuchen algo que suene raro a lo que voy a decir, porque lo que pienso y siento es lo que voy a decirles hoy”.

Componedor, habló en tono moderado. Impecable orador, aplicó una carga controlada de ironía y sentido del humor. “Escucho más de lo que hablo”, dijo como quien extrae beneficio de la propia dificultad.

“Estábamos esperando una semana tranquila para este encuentro y estamos en la mejor”. Ocurrió en el mediodía del jueves. Habló de trabajar consensos. Llamó a deponer prejuicios.

El Ministro del Interior es un interlocutor privilegiado con el círculo rojo que lo arropó con apoyo y buenos presagios. No hubo reproches ni pedidos de explicaciones acerca de lo que está pasando.

“Ustedes son los verdaderos protagonistas de las inversiones que hacen falta”.

“Yo como kirchnerista quiero convocar al Jefe de Gobierno de la Ciudad también a consensuar cuál es el perfil productivo, cuál la estrategia productiva que nos vamos a dar para la Argentina”.

Todo muy lindo si no fuera que mientras el bueno de Wado hablaba, los teléfonos de los más de 200 caracterizados referentes del círculo rojo ardían viralizando un rumor inquietante. La supuesta renuncia del Jefe de Estado.

El alerta de las notificaciones daba cuenta de una realidad paralela y bullente a la serena exposición del Ministro. Algo parecido a lo que el sábado le pasó a CFK mientras bajaba línea en Ensenada y renunció Guzmán. Solo que en este caso no se trató de un rumor.

Hay que decirlo, “Wadito” nunca perdió la calma. En su esperado discurso de este viernes CFK retomó algunos de los argumentos de quien más la representa en el Gabinete. Ella también salió a pedir consensos, los mismos que a diario se encarga de detonar.

En una semana marcada por la incertidumbre, el desconcierto generalizado y la desinformación, los rumores prenden como el fuego sobre un pastizal seco.

La publicación de una reunión en la noche del miércoles que se pretendía secreta entre Alberto Fernández, Sergio Masa y Cristina Fernández enfureció a CFK. Es probable que la jefa K quiera pasar bajo el radar para desligarse de las consecuencias de la debacle. No le estaría resultando posible.

Si lo que Cristina pretende es hacer control de daños sobre su capital político tomando prudente distancia de esta catástrofe, su hijo Máximo no la está ayudando.

“Se abrazaron a Guzmán, los dejó tirados y ahí está Cristina poniendo la cara para sacar esto adelante”. Dijo en un acto ante la militancia.

La vocera presidencial quedó empantanada ante la pregunta de si la reunión existió. Dijo no estar informada. Es curioso, justo Gabriela Cerrutti, que empoderada habla en primera persona de sus pareceres y comenta la realidad cual panelista en cuanta oportunidad se le presenta.

La misma funcionaria que se deleita a diario reconviniendo a los periodistas, ahora miente y oculta información.

“Estamos gobernando”, dijo este jueves. La vocera que se autopercibe Ministra, esta vez usó el plural.

CFK insiste en ocultar sus encuentros con el Presidente. La ofuscación que le producen los trascendidos habla de su necesidad de despegar. Nunca le gustó hacerse cargo de los fracasos ni emparentar su imágen con los escenarios de una tragedia.

La sensación dominante de la semana fue de incertidumbre y perplejidad.

Más allá del parate, la afiebrante disparada de la cotización de los dólares, las remarcaciones de precios y los faltantes de stock, todos los actores económicos coinciden en algo: la crisis es de la política y sin reordenar el poder no hay salida.

El silencio del Jefe de Estado, la desinformación y la desconfianza son un caldo espeso sobre el que giran con vértigo viral fake news y operaciones digitales que suman confusión en el minuto a minuto de las redes.

Todos coinciden en algo, estamos en una profunda crisis política. Sin salir de esta crisis no hay arreglo para la economía.

Es definitivamente imposible que Cristina salga indemne de este desastre. Es probable que haya empezado a probar el amargo sabor de la derrota este miércoles, cuando se cayó la sesión en la que el Senado debía tratar la ampliación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Hay mucho peronista recalculando. Puede que estén pensando en soltarle la mano.

En su exposición en El Calafate CFK acusó a Martín Guzmán duramente, pero en su diatriba hay una velada advertencia a Alberto Fernández. Nada de renunciar. De aquí no se va nadie.

Dijo que la renuncia de Guzmán fue un acto de inmensa irresponsabilidad política, un acto de desestabilización institucional. Habló de que el voto te compromete y que cuando te eligen asumís una responsabilidad irrenunciable. Está claro que a Martín Guzmán no lo votó nadie.

¿A quién le estaba hablando la Vicepresidenta? También calificó la defección del vapuleado Ministro como una inmensa ingratitud para con Alberto Fernández. A buen entendedor pocas palabras.

“No voy a revolear a ningún Ministro”, al menos no en este momento pareció decir mientras miraba a Alicia Kirchner con complicidad y tras recordar su paso por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Teléfono para Juanchi Zabaleta, el Ministro que ahora distribuye los planes sociales que hoy están en el centro de las tensiones entre el Gobierno de Alberto Fernández y La Cámpora. Le clavo la banderilla al hombre de Hurlingham. Debería poner las barbas en remojo.

La catilinaria de la Vice volvió sobre sus obsesiones y contradicciones.

Después de reivindicar que Santa Cruz produce más dólares que los que consume pasó a denigrar a “los que viven en CABA”. Dijo que la Ciudad gasta millones de dólares sin producirlos.

Fustigó a la empresa Techint por el tema de no haber financiado con dólares propios los caños necesarios para el gasoducto y por haber hecho, en cambio, inversiones en otros países.

El tema del bimonetarismo la pone especialmente agresiva. “Si no los dejás sacar dólares se transforman en adictos y te estallan la economía del país”, dijo en orden a reivindicar las restricciones monetarias y el consabido cepo que tiene paralizada la economía.

No hubo ni una sola referencia a la cantidad de verdes que Néstor Kirchner compró en vida y muchísimo menos a los millones de billetes encanutados por la familia bi presidencial en cajas de seguridad bancaria. Un refugio de valor que siempre les resultó atractivo. Del físico en La Rosadita y los bolsos de López ni noticia. De eso no se habla.

La millonada que Néstor mandó afuera con el argumento de protegerlos de las malas políticas económicas vernáculas pertenecen a historia de vidas anteriores. No cuentan.

Pidió que no se discutan nombres sino políticas. Puede que esto nos ponga en la pista de hacia dónde debe ir Silvina Batakis, a quien bendijo el pasado domingo.

Mientras la Vicepresidente asegura que el déficit fiscal no es tan tóxico como se pretende hacer creer y reivindica la emisión monetaria, la flamante Ministra de Economía baja un discurso parecido al de Guzmán y se compromete a honrar el acuerdo con el fondo para lo cual necesita aplicar políticas restrictivas.

“Siento que abro la puerta para ver que pasa y la vuelvo a cerrar de inmediato porque entra viento y frío”. La alegoría patagónica a la que echó mano CFK pone en la pista de lo que se viene. Quien quiera oir que oiga.

* Para www.infobae.com

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