Biden defiende agotar la vía diplomática con Irán ante la presión israelí de usar la fuerza

INTERNACIONALES 15 de julio de 2022 Por Marc ESPAÑOL |Iker SEISDEDOS
DUOHB7M5B6WVFGFFFBLZRRVCFA

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro en funciones de Israel, Yair Lapid, han firmado este jueves en Jerusalén una declaración conjunta que reafirma el “sacrosanto” compromiso de Washington con la seguridad del Estado judío, así como su resolución a utilizar “todos los elementos” a su disposición para garantizar que Irán no se haga con la bomba atómica. No obstante, en una conferencia de prensa posterior a la firma del documento, Biden y Lapid han exhibido sus diferencias sobre la mejor forma de alcanzar este objetivo, centradas fundamentalmente en el pacto nuclear que Washington intenta retomar con la República Islámica y que el Gobierno israelí rechaza.

El encuentro con los medios ha sido el acto de mayor calado político hasta ahora dentro de la gira de Biden por Oriente Próximo, que arrancó el miércoles y lo llevará mañana a Palestina y el fin de semana a Arabia Saudí, el tramo del viaje que ha generado mayor polémica. En su campaña electoral de 2020, prometió relegar al Reino del Desierto al club de los Estados paria en la comunidad internacional, por la implicación de Riad en el asesinato del disidente saudí Jamal Khashoggi en 2018 en el consulado de Estambul. La guerra de Ucrania y el cambio en los equilibrios energéticos mundiales parecen haber hecho a Biden cambiar de idea.

El líder estadounidense ha asegurado este jueves que sigue creyendo que la diplomacia es “la mejor manera” de contener a Irán, y ha anticipado que continuará trabajando con Israel para “contrarrestar otras amenazas de Irán en la región”. También ha advertido que no esperará “para siempre” a que se reactive el pacto nuclear con Teherán alcanzado en 2015 junto con China, Francia, el Reino Unido, Alemania y Rusia y del que se desvinculó su predecesor, Donald Trump, tres años más tarde.

El líder israelí ha sostenido, por su parte, que las palabras no detendrán al régimen de los ayatolás, y que “la única manera” de que desistan de un programa de armas nucleares sería “poner sobre la mesa una amenaza militar creíble”. “Si continúan desarrollando su programa nuclear, el mundo libre usará la fuerza”, ha dicho Lapid.

En una entrevista con el Canal 12 de Israel emitida el miércoles, Biden ya afirmó que solo recurriría a ese extremo contra Irán como “último recurso”. Israel se opuso al acuerdo nuclear y ha defendido siempre adoptar una línea más dura con Teherán. Las negociaciones para regresar a la senda del pacto están de nuevo en punto muerto y con pocos visos de volver a la vida.

Pese a las divergencias, el presidente de Estados Unidos ha reiterado en la declaración firmada con Lapid su compromiso con preservar la ventaja militar de Israel en la región. Y como parte de esta promesa, ha certificado que mantendrá los 3.800 millones de dólares en asistencia militar que Washington prometió entregar a Tel Aviv cada año hasta 2028. También ha expresado su “entusiasmo” por avanzar en paralelo su asociación de defensa a través de la cooperación en tecnología punta como sistemas láser antiaéreos.

En la conferencia de prensa, Biden evitó decir si pensaba sacar el caso de Khashoggi cuando se reúna con el príncipe heredero Mohammed bin Salmán, al que los servicios de Inteligencia de Estados Unidos consideran responsable del brutal asesinato en Estambul en 2018 del columnista de The Washington Post, saudí residente en Estados Unidos.

“Mis puntos de vista sobre Khashoggi han sido absoluta y positivamente claros”, ha dicho Biden, que ha añadido que siempre está dispuesto a hablar abiertamente con aliados y enemigos sobre derechos humanos. Aún no está claro en qué quedará esa disposición durante los encuentros que mantenga este fin de semana en Arabia Saudí.

El documento conjunto entre Washington y Tel Aviv también elogia la creciente integración de Israel en Oriente Próximo ―con la normalización de relaciones con Marruecos, Emiratos Árabes Unidos y Baréin―, y Biden se ha comprometido a seguir desempeñando un papel activo en la construcción de una nueva arquitectura regional que incluya a Arabia Saudí. Sorprendentemente, entre los países destacados en el texto por haber normalizado relaciones con el Estado judío no está Sudán, que firmó con Israel un acuerdo a finales de 2020 y que hoy se encuentra en una situación de profunda inestabilidad tras vivir un golpe de Estado militar en octubre que Israel ha evitado condenar.

Lapid también ha pedido a Biden que aproveche su inminente viaje al Reino del Desierto para transmitir a sus líderes, y a los de Qatar, Kuwait, Omán e Irak su voluntad de estrechar lazos.

El futuro de Palestina, en cambio, ha quedado relegado al final de la declaración conjunta. Israel y EE UU se instan solo a seguir discutiendo “los retos y las oportunidades de las relaciones entre israelíes y palestinos” y a trabajar para fortalecer la economía y la calidad de vida de la población. Biden reafirmó en solitario su apoyo a una solución de dos Estados, aunque el miércoles ya anticipó que no ve factible que sea posible a corto plazo.

El texto también recoge en un mismo párrafo el compromiso de ambos países de luchar contra el antisemitismo y su rechazo tanto a la campaña de boicot a Israel como a señalar al país “injustamente” en cualquier foro, incluido el Tribunal Penal Internacional. Esta promesa se sella después de que en mayo la Autoridad Palestina anunciara que había pedido al Tribunal de La Haya que investigue el asesinato de la veterana periodista de Al Jazeera Shireen Abu Akleh, abatida mientras cubría una incursión del ejército israelí en la ciudad de Jenín, en la Cisjordania ocupada. Testigos e investigaciones independientes apuntan a que Abu Akleh fue disparada por fuerzas israelíes.

Por la tarde, Biden ha recibido la máxima distinción civil de Israel, la medalla de honor presidencial, de manos del presidente Isaac Herzog. Y está previsto que la mañana del viernes se reúna con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, poco antes de poner rumbo a Arabia Saudí.

Fuente: El País

Te puede interesar