El salario mínimo, vital y móvil sigue condenando a la pobreza al 40% de los trabajadores no registrados

ECONOMÍA 24 de agosto de 2022 Por Alejandro Di Biasi*
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La reunión del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil fue una foto más de las contradicciones de la economía argentina, con indicadores de crecimiento, baja de desempleo, ganancias de las empresas, reservas de dólares deprimida, caída de la confianza, suba de consumo, más producción y exportaciones y una distribución del ingreso que condena a la gran mayoría de los trabajadores y trabajadoras. 

El ministerio de Trabajo informó que "por amplia mayoría" se acordó un aumento del 21% tres tramos de 7% para el trimestre septiembre-noviembre, con cláusula de revisión del acuerdo ese último mes. A pesar del acuerdo, el sector gremial siente que el incremento tiene "sabor a poco" con una inflación galopante y sectores con ingresos por debajo de la línea de la pobreza.

De esta forma, el básico que estaba en $47.850 será de $51.200 en septiembre; $54.550 en octubre y $57.900 en noviembre y servirá como referencia para aproximadamente el 40% del universo laboral que no tiene convenio colectivo y en los beneficiarios de planes como el Potencia Trabajo, como así también en la paritaria de las empleadas domésticas, que se reunirán el jueves para tratar un aumento. 

En términos anuales, el mínimo tendrá un incremento del 66%, teniendo en cuenta que al 45% acordado en la última reunión se suma ahora este 21%.

Massa siguió de cerca las negociaciones

Según fuentes oficiales, la negociación fue seguida de cerca por integrantes del equipo del ministro de Economía, Sergio Massa, quien está analizando la aplicación de un monto que beneficie a los sectores laborales más postergados, con la intención de sostener el consumo, pero a la vez buscando que eso no siga alimentando la inflación.

El encuentro en la cartera laboral que conduce Claudio Moroni pasó por diferentes situaciones. Temprano, movimientos sociales encabezados por el Polo Obrero y sectores de la Izquierda se manifestaron en la 9 de Julio, previo paso por la sede de la CGT, donde dejaron un documento reclamando un paro general frente a la crisis económica. Luego fueron hasta las oficinas del ministerio de Trabajo en el bajo porteño, donde manifestaron reclamando un básico de $110.000, cifra que necesita una familia tipo para no caer en la pobreza.

Según voceros de los sectores piqueteros, esperaban encontrase con los dirigentes gremiales que iban a participar de la reunión. Lo que no tuvieron en cuenta es que el debate se iba a hacer por zoom, como en los tiempos de la pandemia y cuarentena. 

Cómo voto cada central obrera

En tanto, los referentes de las tres centrales -Confederación General del Trabajo (CGT), CTA de los Trabajadores que lidera Hugo Yasky y la CTA Autónoma que lidera Hugo Godoy- se encontraron en cada uno de sus bunkers para analizar las demandas que llevarían  a la mesa de negociación. Quienes la tenía más clara eran los liderados por Godoy, que exigía un aumento del 40% para llevar el mínimo a unos $68.000. 

Justamente la votación de las centrales obreras fue un símbolo de dónde está posicionado cada sector. La CGT aprobó la mejora del 21%, la CTA de los Trabajadores se abstuvo y la CTA Autónoma votó en contra. La propuesta fue respaldada por el sector empresarial, conformado por  la UIA, CAME, Adeba, Bolsa de Comercio, Coninagro, Fauppa y contó con la participación funcionarios de Economía. Después de varias horas deliberaron las Comisiones Técnica y del Salario Mínimo, el plenario por zoom comenzó antes de las 19 y, en poco menos de una hora, fijó el nuevo básico con 30 votos positivos y las citadas decisiones de las dos CTA.

En principio, el encuentro iba a realizarse la semana pasada, pero se postergó para el este lunes en razón a los "diversos planteos realizados" y "con el fin de garantizar la participación de todos los integrantes" del Consejo. En realidad, la UIA solicitó la nueva fecha ya que su presidente, Daniel Funes de Rioja, no estaba en el país. 

Plan para recuperar el salario

Desde la CTA Autónoma señalaron que "una vez más dejamos asentado nuestro rechazo a cómo se acuerda el salario mínimo" y agregó que "es preciso, aunque sea de forma gradual, convenir un plan de recuperación salarial por lo perdido desde la época del macrismo y superar el guarismo inflacionario de este año, que todas las fuentes estiman en no menos del 90 por ciento.

Además, el haber mínimo debe alcanzar a quienes hoy no contempla, como municipales, peones rurales y empleadas domésticas y, aunque no sea el ámbito, hay que establecer el ingreso universal".

Si bien no tienen una silla en la Comisión, la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) en la CGT, que conducen el bancario Sergio Palazzo y el gráfico bonaerense Héctor Amichetti, ratificó que los argentinos deben tener "sus necesidades básicas cubiertas", y sostuvo que las paritarias son la vía para actualizar los salarios del personal registrado en las variadas actividades.

Amichetti insistió con la histórica posición de ese espacio gremial y sostuvo que "ningún trabajador debe percibir un ingreso inferior a 111.298 pesos para no caer bajo la línea de pobreza, según lo afirmó el propio Indec".

"Ningún trabajador debe ganar en el país menos de ese monto, difundido por el propio Indec, pero es muy difícil que este lunes pueda acordarse esa cifra, en especial ante la resistencia de las cámaras. Por lo mismo, tendrán que otorgarse sumas fijas que compensen el desfase existente entre la realidad y los ingresos", subrayó Amichetti.

El organismo tripartito está constituido por 32 integrantes: 16 por la parte trabajadora y otros tantos en representación de las cámaras empresarias de todas las actividades. En caso de no producirse un acuerdo entre los participantes del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, el ministro de Trabajo tiene la potestad de laudar.

* Para www.iprofesional.com

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