Economía acelera el fondeo en el mercado y traza su plan financiero para lo que resta del mandato

ECONOMÍA 22 de septiembre de 2022 Por Juan Strasnoy Peyre*
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Embarcado en su objetivo de cumplir las metas anuales del programa con el Fondo Monetario Internacional para intentar generar algún ancla que aplaque las expectativas de inflación de los grandes agentes económico el Gobierno se aboca a distintos frentes.

En el plano financiero, tras superar lo más álgido de la corrida, traza un plan para sortear el mayor desafío por venir: el escollo que representa en el horizonte el calendario electoral de 2023. La apuesta, según supo Ámbito de fuentes oficiales, es a acelerar el fondeo en el mercado de deuda en pesos en el corto plazo y a extender paulatinamente los plazos de colocación para acercarse a 2024, ya durante el próximo mandato. Así, apunta a cumplir con los topes de financiamiento monetario del déficit.

A caballo de una fuerte suba de tasas, que dejó los rendimientos efectivos anuales en terreno positivo (en torno al 107%), y del canje que despejó buena parte de los vencimientos del trimestre agosto-octubre, el Ministerio de Economía logró acelerar las colocaciones de nueva deuda en pesos. La Secretaría de Finanzas, encabezada por Eduardo Setti, cerró el lunes la primera licitación de septiembre con un fondeo neto de $228.004 millones. Así, a falta de otra subasta, ya se garantizó un plus por sobre los cerca de $140.000 millones que expirarán de acá a fin de mes. Un excedente que ahora apuntará a ampliar.

El objetivo de endeudamiento neto para el último cuatrimestre con el que trabajaban en el Palacio de Hacienda era de $700.000 millones, con los que esperaban cerrar el financiamiento de los 2,5 puntos del PBI de déficit primario pactados con el Fondo para el ejercicio 2022. Pero los números están sujetos a revisión. Por caso, si se confirman los desembolsos por u$s1.200 millones que el BID se comprometió a realizar entre septiembre y diciembre durante la gira de Sergio Massa por Estados Unidos y se suman más fondos del Banco Mundial, podría aliviarse un poco la necesidad de captar recursos en el mercado de deuda en pesos, cuentan en los despachos oficiales.

Por lo pronto, el FMI comunicó el lunes que el acuerdo técnico entre el Gobierno y el staff del organismo contempla un tope de financiamiento monetario del déficit del 0,8% del PIB este año (por debajo del objetivo del 1% fijado originalmente en el programa), como señal de endurecimiento de la política monetaria.

El mayor escollo para el resto del año aparece en el último bimestre: en noviembre vencen títulos de deuda en pesos por el equivalente a u$s5.550 millones y en diciembre, u$s6.018 millones. Fuentes oficiales le dijeron a este diario que lo más probable es que, para renovar esos vencimientos, se lance un nuevo canje voluntario, como ya realizó la actual gestión a principios de agosto, apenas asumió Massa. Se terminará de resolver más cerca de esa fecha.

La barrera electoral y el plan

La premisa que manejan en Finanzas es la de continuar estirando los plazos de colocación, con el foco puesto en sortear la barrera que representa para los principales agentes del mercado la elección del año próximo. No es casual ya que la fuerza que gane los comicios deberá definir su política financiera. Muchos inversores se hicieron eco del fantasma del reperfilamiento que genera el antecedente de 2019, cuando el gobierno de Mauricio Macri optó por defaultear la deuda en pesos. Un fantasma que algunos integrantes de la oposición se encargaron de reavivar en junio, como en su momento reconoció públicamente el diputado de Juntos por el Cambio Ricardo Buryaile. Ese mes se desató la corrida, que tuvo como otros condimentos un contexto internacional más adverso y una política de tasas más bajas a las actuales.

Con todo, superado lo más álgido de las presiones financieras y cambiarias de junio y julio (suba de tasas y cambio en Economía mediante), en el Gobierno esperan poder gambetear “paso a paso” el escollo electoral, que reconocen que existe. “El gran desafío es lograr armar la curva de largo plazo”, señalan. Celebran haber superado la fecha de las PASO en el último canje con un bono dual a septiembre de 2023. Hacia delante, los funcionarios buscarán ir acercándose progresivamente hasta 2024 en las futuras colocaciones y conversiones, con la idea de distribuir los vencimientos a lo largo del tiempo y no generar grandes torres, como suelen llamar en el mercado a los meses de compromisos más elevados. “La idea es ir estirando plazos, acercándose a fines de 2023 y empezando a colocar a 2024”, cuentan.

Para ello, supo Ámbito, apelarán a sostener tasas reales levemente positivas (con un spread por sobre las que paga el BCRA) y ofrecerán instrumentos que demanda el mercado. En el contexto actual, por caso, los títulos indexados a la inflación son los únicos que permiten colocar a mayor plazo. Y en la reciente licitación cerca de dos tercios del monto colocado fue a parar a dos letras con esas características (Lecer).

En las letras a tasa fija las posibilidades de extender los plazos son hoy más módicas. Pero, por lo pronto, en Economía procurarán evitar las colocaciones de Lelites, letras de muy corto plazo exclusivas para fondos comunes de inversión (FCI) y precancelables, lanzadas por Martín Guzmán en octubre del año pasado. “Los FCI no las están usando tanto, están yendo a las Ledes porque tienen mejores tasas y porque ya no tienen una salida tan grande de fondos, entonces no necesitan tener un instrumento tan corto y precancelable”, explican las fuentes consultadas.

* Para www.ambito.com

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