Con urgencia, Massa prepara más medidas para contener la protesta social y evitar la espiralización de los precios

ECONOMÍA 20 de octubre de 2022 Por Claudio Zlotnik*
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Desde que llegó de los Estados Unidos, Sergio Massa se puso al frente de diversos anuncios. Todos destinados a cumplir un objetivo: que la inflación anual, que se encamina al 100%, tenga un impacto negativo controlado. Que no se transforme en un sideral quebranto en los ingresos de la población.

Evitar un recorte "real" en el poder de compra de las familias luce imposible, con una inflación récord para las últimas tres décadas. Massa, en ese contexto, busca que la pérdida sea lo mínimo posible.

La preocupación en la Casa Rosada es que el malestar de la sociedad por esa baja del poder adquisitivo desemboque en un incremento notable de la protesta en las calles.

Massa, ante la presión del kirchnerismo por un bono

En simultáneo, hay una cuestión política ineludible: la presión cada vez más notoria del kirchnerismo para que se tomen medidas de emergencia para este momento.

Máximo Kirchner llevó el reclamo a viva voz en el acto del 17 de octubre en la Plaza de Mayo: "Nuestros trabajadores, quienes ganan menos, aparte de su paritaria que recuperaron durante el gobierno de Néstor Kirchner, también necesitan una suma fija que los saque del ahogo al que están sometidas sus familias", reclamó el diputado.

Esa es, precisamente, una medida que Massa demora, justo en un momento donde les está reclamando a las empresas alimenticias que congelen los precios de una canasta de productos durante los próximos tres a cuatro meses. ¿Cómo podría ser efectivo en el pedido si, al mismo tiempo, obliga a los ejecutivos a otorgar una suma fija?

Desde la Casa Rosada admiten la posibilidad de que ese bono salga en algún momento antes de fin de año.

La propuesta de un bono por $30.000, por una única vez, surgió hace algunas semanas desde el kirchnerismo. Tal como reiteró el lunes desde la Plaza, el diputado Kirchner hizo alusión a esa posibilidad, a modo de reclamo al Gobierno.

Por ahora, esa idea fue rechazada por la propia CGT, ya que los sindicalistas son más proclives a que las mejoras salariales se materialicen únicamente mediante las paritarias. De hecho, varios sindicatos ya reabrieron las negociaciones. O directamente acordaron con los privados un adelantamiento de los aumentos que correspondía efectuar más adelante en el año, o incluso ya a comienzos de 2023.

Cambios en Ganancias

A diferencia del bono para los asalariados, que por lo pronto deberá esperar, hay distintas iniciativas que ya se pusieron en marcha.

Todas con el mismo objetivo: un intento por compensar la aceleración inflacionaria.

Una de las más relevantes fue la actualización del piso de Ganancias, que Massa terminó de definir ayer martes por la tarde. Por decreto, se elevará la deducción especial para que empiecen a pagar el Impuesto a las Ganancias quienes tengan sueldos brutos de $330.000 mensuales. De esta forma, desde noviembre dejarán de tributar unos 350.000 trabajadores.

Lanzamiento del IFE 5

El Gobierno dará un bono especial de $45.000 en dos cuotas -a cobrarse en noviembre y diciembre- para sectores vulnerables. Eso sí, lo cobrarán exclusivamente quienes no reciban ningún plan social y estén desocupados.

"Son personas que sienten que el Estado no los está protegiendo", dijo Massa. El mecanismo de pago será definido en los próximos días por la Anses.

Sueldos: avanzan las paritarias

En el sector privado, la mayoría de los grandes gremios más representativos ya reabrieron los acuerdos firmados durante la primera parte del año. Desde bancarios a empleados de comercio y la UOM, la idea fue adelantar aumentos de salarios ya pautados para el año 2023, y además incorporar cláusulas gatillo para diciembre próximo.

La novedad, si se quiere, vino por el lado del Estado. A diferencia de lo sucedido años anteriores, ahora los trabajadores de la administración pública se aseguraron alzas salariales cercanas al 90%. El gobernador Kicillof anunció ese incremento horas antes de los actos por el 17 de Octubre.

¿Congelamiento de precios?

Tal cual publicó iProfesional, el Gobierno negocia que la nueva canasta de "Precios Justos" -que debería mantenerse sin cambios en los precios durante el verano- incluya entre 1.200 y 1.500 productos de primera necesidad. 

Se busca que incluya, además de alimentos, bebidas, artículos de higiene personal y limpieza del hogar. El nuevo acuerdo debería comenzar el 1° de noviembre y mantenerse hasta finales de febrero.

La negociación viene complicada: las compañías se resisten a comprometerse a un congelamiento de precios, en un contexto de inflación mensual superior al 6%.

La decisión de avanzar en un nuevo acuerdo que contenga la inflación de los alimentos se produce tras la presión del kirchnerismo, y de la propia Cristina Kirchner, para que el Gobierno tome medidas que sirvan para contener el alza de los precios de la comida.

En concreto, desde el ala kirchnerista de la coalición gobernante reclaman que el ministro de Economía avance con un congelamiento de precios de la canasta básica.

El cuidado de las reservas del Banco Central

En simultáneo con las medidas de corte social para hacer frente a la inflación récord, Massa puso en marcha un cuidado muy celoso sobre las reservas del Banco Central.

El ministro sigue convencido de que la única forma de evitar una espiralización inflacionaria es con dólares en el BCRA.

Por eso acaba de debutar un nuevo esquema de controles a las importaciones (SIRA).

Con estos nuevos controles, el Banco Central dejó de vender divisas en el mercado (en forma neta) y entre lunes y martes acumuló un resultado positivo de u$s46 millones.

* Para www.iprofesional.com

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