Rosario se convirtió en una ruta de salida de la cocaína por la hidrovía

JUDICIALES 20 de noviembre de 2022 Por Agencia de Noticias del Interior
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Antes del mundial de Brasil, la organización criminal Primer Comando Capital (PCC), hoy una de las más poderosas de Sudamérica, amenazó que implantarían el “terror” en la Copa del Mundo. El temor irradió la previa del mundial, porque PCC tiene un poder de fuego impresionante. Pero nada de eso ocurrió. La leyenda cuenta que esa presión tenía que ver con que ese grupo criminal negociaba la exclusividad en la provisión de drogas en las principales sedes, algo que denunciaron varios medios de Brasil.
 
En todo evento masivo, como un mundial, las drogas forman parte de un mercado vital, un negocio subterráneo que mueve millones de dólares. En Qatar, el consumo de drogas como de alcohol están prohibidos por la Sharia, la ley islámica que regula la vida de aquellos que profesan la religión musulmana, y penados con hasta la pena de muerte por la legislación local.

 A pesar de este cerco religioso, nadie duda que ese negocio criminal estará presente en la copa del Mundo. En agosto pasado fueron incautados en Rosario y en puertos de Europa y Brasil un total de más de 3.000 kilos de cocaína que tenían como destino final Dubai. Los investigadores de la Policía Federal que intervinieron en los operativos sugerían que se trataba de la “cocaína del mundial”. La hipótesis se imponía por la cercanía de Dubai con la sede de la Copa del Mundo.

 A la par, uno de los máximos gestores del narcotráfico en la hidrovía, como es el uruguayo Sebastián Marset, actualmente con pedido de captura internacional, viajó en marzo pasado a Dubai, donde –según informes del Comando Tripartito, integrado por Argentina, Brasil y Paraguay–, se habría realizado una reunión cumbre entre narcos que tenían en la mira la provisión de cocaína para la Copa del Mundo.

 En la investigación que encabezaron en agosto pasado los fiscales Diego Iglesias y Claudio Kishimoto, y el referente en Rosario de Procunar, Matías Scilabra, terminó por confirmar que Rosario se convirtió en una ruta de salida de la cocaína por la hidrovía.

La Policía Federal secuestró un cargamento de 1.658 kilos de cocaína que estaba camuflado en expellets de maíz y tenía como destino España, y –según se presume– tenía como punto final Dubai. Se sospecha que ese cargamento iba a ser exportado por Terminal Puerto Rosario, según fuentes de la Policía Federal, pero no había certezas porque la droga –valuada en 60.000.000 de dólares– fue incautada antes de ser despachada. Se detectó que otros dos cargamentos por unos 1.800 kilos de cocaína salieron del puerto de Rosario y fueron secuestrados en Santos, Brasil, y Rotterdam, Países Bajos. Esa droga también tenía el mismo destino final, es decir, Dubai.

 Marset, quien está sospechado de abrir esos nuevos mercados en Medio Oriente, tiene tatuada la sigla “PCU” en su brazo derecho. Significa Primer Cartel Uruguayo, algo que genera una contradicción en su propia historia, porque este hombre que jugó con la camiseta número 10 del club paraguayo Capiatá hasta 2021, está acusado de ser uno de los principales operadores en Paraguay de la nueva ruta de la cocaína hacia Europa y Dubai: la hidrovía Paraná-Paraguay, por la que transitaron 50 toneladas de cocaína en los últimos dos años. Hoy ese tatuaje parece haberle quedado chico. La sombra de este narcotraficante excéntrico aparece también en los bombardeos de droga detectados durante los últimos meses en Entre Ríos y Santa Fe, algo que replantea que esas grandes cantidades de estupefacientes podrían estar saliendo por las terminales argentinas.

 
La justicia paraguaya acusa a Marset de ser el que organizó en Asunción la partida de tres cargamentos por la hidrovía por un total de más de 16 toneladas de cocaína que fueron descubiertos el año pasado en los puertos de Villeta, Paraguay; Rotterdam, Holanda, y Amberes, Bélgica.

 Este hombre de 31 años, que reapareció en marzo en Dubai, donde fue detenido con un pasaporte falso, montó una ingeniería de lavado que abarca todo el Mercosur: Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia. Marset sigue prófugo, luego de que tras obtener de manera llamativa y legal un pasaporte uruguayo en Dubai, quedó en libertad y se fugó. Desde hace dos meses su nombre integra la lista roja de buscados por Interpol y la sospecha más fuerte es que podría estar escondido en algún país africano, donde hacían escala los cargamentos con cocaína que navegaban la hidrovía.

 En Argentina este hombre, que está acusado manejar los hilos de esta ruta fluvial, aparece bajo la lupa. Una hipótesis es que los bombardeos de cocaína que se detectaron en Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, y en J.B. Molina, en Santa Fe, podrían tener como objetivo canalizar la droga por terminales portuarias de Rosario y Zárate-Campana. Pero en la Argentina no se detectó ningún cargamento de cocaína. Uno de los embarques con droga que luego fueron descubiertos en Europa hizo trasbordo en el puerto de Buenos Aires el 29 de diciembre de 2021, según los registros de la Dirección General de Aduanas (DGA), donde la carga se trasladó al buque panameño Cap San Artemisso.

 En Paraguay están convencidos que Marset que tiene mil caras, porque se presentaba también como empresario del espectáculo y cantante, no sólo maneja una aceitada logística narco en ese país, sino también en Uruguay y Argentina. “Lo vemos como una especie de gerente de la hidrovía” narco, aseguró el jefe de los fiscales Antidrogas de Paraguay Marcos Alcaraz. Quiénes están detrás de este uruguayo aún es un misterio.

Esa ruta por la que salieron los cargamentos incautados más grandes de la historia tiene un dueño, según los investigadores paraguayos. PCC es el que aporta el territorio que domina en Paraguay y Bolivia para obtener la droga que se produce en el Chapare y Santa Cruz de la Sierra. El kilo de cocaína que se fabrica en tierra boliviana tiene un valor de 2.500 dólares y diez veces más, como mínimo, cuando se coloca la droga en el mercado europeo. Y puede costar diez veces más si llega a Dubai.

 Marset forma parte de una de las causas más importantes en Paraguay que se denomina Ultranza Py, en la que se incautaron bienes por más de 100 millones de dólares. Esa investigación estaba en manos del fiscal de Crimen Organizado Marcelo Pecci, que fue asesinado el 10 de mayo pasado durante su luna de miel en una playa de Barú, en Cartagena, Colombia. Uno de los sicarios que fue detenido hace 10 días confesó que PCC le pagó a este grupo 530.000 dólares para ejecutar al fiscal.

Fuente: Aire de Santa Fe, sobre una nota de GERMÁN DE LOS SANTOS

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