La falta de un nuevo liderazgo y de un candidato a presidente condiciona la reorganización del peronismo

POLÍTICA Por Joaquín Mugica Díaz*
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“Estamos viviendo una situación inédita. En 76 años de peronismo es la primera vez que no hay un candidato firme para competir por la presidencia. Los nombres que están tienen condicionamientos”, fue la reflexión que ejerció un importante ministro del Gabinete, en el cierre de una semana marcada por los primeros pasos de una discusión interna en la que la dirigencia busca reorganizar el peronismo.

En el Frente de Todos advierten que después del renunciamiento de Cristina Kirchner a competir en el 2023 por la presidencia de la Nación, el espacio político se quedó sin candidatos que puedan cumplir con los requisitos básicos previo a la construcción de una estructura electoral. ¿Cuáles? Tener volumen político, intención de voto e imagen positiva en las encuestas, y alineamiento de la dirigencia política.

El análisis que une a la mayoría sostiene que Alberto Fernández no está en condiciones de buscar su reelección. Las encuestas hablan por sí solas. Lo presentan como un presidente golpeado y debilitado. Pero, además de los números de consultoría, la dirigencia peronista ha dado su sentencia hace rato. No hay un intendente, un gobernador o un sindicalista que defienda una posible candidatura del Jefe de Estado.

“La estrategia de demolición de Cristina a Alberto tuvo que ver en que no tengamos candidatos. Destrozamos al tipo que tenía que ser el candidato lógico”, sostuvo un importante funcionario nacional con acceso al despacho del Presidente. El Gobierno se autodestruyó con una interna que le quitó autoridad y confianza a Fernández. Fue un ejercicio, extendido en el tiempo, en el que perdieron todos.

Desde que Cristina Kirchner se corrió del tablero electoral - donde participará pero no como candidata - todos los cañones del peronismo apuntaron a Sergio Massa. Para la mayoría es el único que puede ser candidato el año que viene. “Hay dos opciones. Si la economía mejora, el candidato es Massa. Si la economía no mejora, el candidato que pongamos va a ser testimonial”, sentenció un senador nacional. Si no hay un descenso muy marcado de la inflación, en el oficialismo dan por perdida la elección.

Para muchos dirigentes el peronismo no tiene demasiadas opciones por delante. El único que puede tener posibilidades de competir es el ministro de Economía. Aún con encuestas que, al día de hoy, no le son favorables. A eso se le suma estar al frente de un ministerio que genera un desgaste diario sobre la figura política.

La idea de que el candidato sea el líder del Frente Renovador está ligada a que una baja importante en el porcentaje de inflación mensual puede generar un efecto positivo en la gente. En consecuencia, la sociedad podría premiar a quien logró ese objetivo, que parecía imposible en el comienzo del 2022. El tema es que para fines de mayo Massa deberá definir si quiere aceptar el desafío o no. En esa fecha se decidirán las candidaturas.

Por el momento el ministro no ha dado señales claras sobre su futuro electoral. Cada semana que pasa hay más dirigentes que creen que Massa, finalmente, no terminará siendo candidato, debido a que es difícil ser competitivo con un 100% inflación interanual sobre la espalda. Más allá de la reducción que pueda lograr mes a mes. El pasado reciente es demasiado pesado, aunque con un discurso motivador pueda matizarse.

Eduardo “Wado” de Pedro es el candidato que más empuja el kirchnerismo, pero le falta conocimiento en la mayoría del país, mientras que el gran inconveniente que encuentran en el peronismo es que no hay un gobernador que tenga audacia, volumen político e iniciativa para liderar un nuevo proceso político bajo el amplio paraguas del peronismo.

“Sin un nombre que pueda generar algo nuevo, que mueva un poquito la estructura, va a ser muy difícil reorganizar el espacio y discutirle poder a CFK”, se sinceró un legislador de uno de los distritos electorales más importantes del país. Lo que ven es que la discusión horizontal que propusieron llevar adelante los gobernadores del PJ y la CGT no tendrá éxito si no hay un nombre que se asome sobre el resto y que se anime a liderar.

El único nombre que siempre gira por las oficinas del peronismo es el de Sergio Uñac. El gobernador de San Juan dijo algunos años atrás que tenía intenciones de ser candidato a presidente. Pero desde ese momento hasta la actualidad nunca generó un armado político que le permita sostener sus ambiciones. Con el paso de los meses la dirigencia fue descreyendo de su voluntad y hoy solo esperan alguna sorpresa a destiempo.

Desde renunciamiento de Cristina Kirchner hasta la actualidad en el peronismo ha ido creciendo la idea de que se está viviendo el final de un extenso proceso político liderado por el kirchnerismo. El ocaso en la influencia electoral de la Vicepresidenta que, según retratan algunos intendentes del conurbano, ya no pesa en el territorio lo que pesaba años atrás. No junta tantos votos como antes.

Su imagen ha sufrido un desgaste inevitable que se evidencia en cualquier estudio de opinión. Sin embargo, sin ella al frente de la boleta, el kirchnerismo no tiene el mismo volumen electoral. Por eso toma fuerza, aunque a un ritmo muy lento, la idea de que es el momento de que haya una redistribución del poder a través de una discusión interna en la que emerja un nuevo liderazgo.

“El peronismo necesita un proceso de renovación que es inevitable. Si no lo hacemos ahora, lo tendremos que hacer cuando perdamos las elecciones. Pero tarde o temprano nos vamos a tener que enfrentar a ese momento. El modelo actual, con Cristina a la cabeza de todo, está agotado. Lo expone ella misma con su decisión de no competir el año que viene”, sentenció un intendente peronista del conurbano.

Quizás por eso Alberto Fernández hace más de un año que le viene diciendo a sus dirigentes más cercanos que el kirchnerismo lleva 20 años en el poder y que ha sufrido un desgaste que obliga al peronismo a ejercer una renovación. Es, entiende el Presidente, una consecuencia natural después de tanto tiempo gobernando o liderando la oposición, en el momento que le tocó hacerlo durante la gestión de Mauricio Macri.

La falta de una renovación antes de las elecciones y la ausencia de un nombre propio que pueda liderar el espacio político, genera mucha preocupación dentro del Frente de Todos. ¿El motivo? Hay un sector que no solo teme perder las elecciones en el 2023, sino que creen que podrían salir terceros si Javier Milei sigue aumentando su intención de voto a lo largo y ancho del país.

En abril de este año la Cámara Nacional Electoral definirá el calendario de las elecciones. En mayo el oficialismo tendrá que tener resuelto quien es el nombre propio indicado para representar a la fuerza política en una batalla electoral que, según proyectan en el Frente de Todos, será muy pareja. Con esas fechas por delante el proceso de discusión se centrará en el primer cuatrimestre del año.

El peronismo está condicionado por una batalla interna que un sector no se anima a dar. En el interior del país hay cada vez más convencidos de que la etapa de Cristina Kirchner liderando la fuerza política está llegando a su fin. Creen que quedó anclada en la fecha donde decidió no competir bajo ninguna candidatura.

* Para www.infobae.com

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