Con menos inflación, ¿el Banco Central le pondrá freno al dólar y bajará la tasa de interés?

ECONOMÍA Por Mirta Fernández*
540372

Tras conocerse a mediados de mes que la inflación de noviembre fue de 4,9%, menor a lo esperado por el mercado, y la decisión del Banco Central de dejar sin cambio la tasa de interés, el ritmo de ajuste del tipo de cambio oficial se desaceleró significativamente.

El dólar mayorista cerró el viernes en $174,84, con lo cual subió en la semana $2,14. Y en la semana anterior había subido $2,80. Entonces, la consultora Ecolatina indicó que promediaba "un ritmo del 5,8% de TEM (Tasa Efectiva Mensual)".  Y destacó que, así, "el ritmo de devaluación del dólar oficial perforó el 6% por primera vez desde finales de septiembre.

Tras conocerse la desaceleración inflacionaria de noviembre, la mayoría de los analistas prevén que la entidad monetaria podría ralentizar algo el ritmo de devaluación, teniendo en cuenta, además, que por el dólar soja 2 el BCRA logró acumular esta semana un saldo neto comprador de u$s177 millones y suma desde el debut de la medida poco más de u$s1.231 millones.

En cuanto a la tasa de interés, los expertos consideraron "correcta" la decisión del BCRA de no bajarla pese al mejor dato inflacionario, y creen que no sería prudente reducirla durante el verano, en un escenario de menor ingreso de divisas y la típica caída de demanda de dinero que se registra en enero y febrero.

Dólar oficial: ¿qué hará el BCRA con el ritmo de devaluación?

Ecolatina remarcó que el crawling peg, "habiendo promediado un ritmo de 6,7% entre noviembre y los primeros días de diciembre, perforó el 6% y, de esta forma, deja atrás los máximos niveles del gobierno de Alberto Fernández". Y prevé que "con una inflación que perforaría el 5,5% en diciembre, el tipo de cambio se seguiría moviendo por encima del incremento de los precios, evitando una mayor apreciación cambiaria".

Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, estimó que el ritmo de la micro devaluación "va a terminar en torno a 6% entre puntas y después se va a seguir desacelerando, en parte para ayudar a reducir los niveles de inflación y, por otro lado, porque es un compromiso que tomó el Gobierno" con las empresas en el marco de la firma de los acuerdos de precios.

Por su parte, Andrés Reschini, analista de F2 Soluciones Financieras, destacó que "con el dato de inflación de noviembre se confirmó que van 3 meses consecutivos que el dólar no pierde contra la variación del IPC. Creo que el Gobierno va a tratar de que eso siga así".

"Creo que en diciembre va a terminar cerca de 6%", proyectó.

A su vez, la economista Natalia Motyl señaló que "estamos entrando en un período de 2 meses y medio en el que la gente demanda más pesos y ofrece más dólares por fiestas, aguinaldo y vacaciones. Entonces, se aprovecha el período estacional para aplicar una política monetaria más laxa y desacelerar el ritmo de crawling peg".

En ese marco, Motyl proyectó que el BCRA "va a mantener en 6% el ritmo de ajuste del tipo de cambio, en enero lo va a bajar al 5% y en febrero al 4,5%".

Asimismo, Emiliano Anselmi, analista de PPI, sostuvo que "veía a un BCRA con mucha voluntad de mantener el crawling parecido a la inflación, o superándola un poquito. Ahora, con el dato inflacionario más bajo, podría ser que haya cierta desaceleración,  sobre todo porque se viene un año electoral que suele ser de apreciación cambiaria, de mover el tipo de cambio por debajo de los precios".

En cambio, Juan Pablo Albornoz, economista de Invecq, dijo: "No esperamos que el BCRA desacelere el ritmo del crawling peg", y fundamentó que "con el dólar soja 2 tiene incentivos a acelerar el ritmo de depreciación, dado que reduce la emisión neta que termina realizando para acumular divisas y la pérdida patrimonial por comprar caro y vender barato".

En ese marco, Albornoz indicó que en la consultora proyecta que el nivel de ajuste del dólar oficial en diciembre termine en 7% mensual.

Para Fernando Baer, economista jefe de Quantum Finanzas, el BCRA "va a ir calibrando la política cambiaria en base a cómo evolucionen los precios. Diciembre es un mes particular, donde tenés estacionalmente algo más de inflación, pero también más demanda de dinero, y veremos los meses enero-marzo, que pueden ser los más movidos".

El riesgo de desacelerar mucho el dólar

Según transmitió el ministro de Economía Sergio Massa a los empresarios en el marco de los distintos acuerdos de precios firmados, la intención oficial es llevar en enero el crawling peg entre 4% y 4,5%.

Al respecto, Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum Valores, advirtió que "sería arriesgado desacelerar el ritmo de crawling peg, considerando que el atraso cambiario es muy significativo y muy alejado de lo que estaba comprometido con el FMI".

"De hecho, sin tipos de cambio diferenciales o trabas cada vez mayores para importar al tipo de cambio oficial, la liquidación de divisas no permite acumulación de reservas", resaltó.

De igual diagnóstico, Menescaldi aseguró que "bajar tanto el ritmo de devaluación implica una pérdida de competitividad".

"Para mí, en enero habrá una desaceleración del crawling al 5% y no creo que llegue al 4%, porque después esas anclas terminan complicando. No sería lo ideal, porque lo que se ve es que la economía pierde mucha competitividad. Cada vez hay más empresas que te dicen que mantienen la exportación pero que están yendo a pérdida", comentó.

Asimismo, Albornoz estimó que "quizás, sería esperable que, en el margen, el BCRA desacelere el crawling en enero y febrero (los futuros de dólar oficial reflejan esta dinámica)", pero sostuvo: "Personalmente, no compartiría esta decisión: si la inflación continúa bajando o, al menos, por debajo de 6%, sería un buen momento para aprovechar y recuperar mínimamente algo de competitividad cambiaria. Más aun durante el primer trimestre, cuando estacionalmente las liquidaciones son bajas y no se generan incentivos contrapropuestos para quienes liquidan".

Por su parte, Motyl dijo que no ve factible que el crawling peg se ubique en el 4%-5%, pero coincidió en que "es riesgoso, porque eso implica que el tipo de cambio se va a atrasar incluso más con una inflación que cerraría cercana a los 3 dígitos anuales y un contexto en el que la política monetaria internacional se vuelve más restrictiva".

"Un tipo de cambio atrasado implica que habrá un drenaje de reservas más importante. Eso lleva a que los u$s3.000 millones que entren de la soja se dilapiden en el verano fácilmente y llegues a marzo con una situación crítica. Lo ideal sería incrementar el ritmo de crawling peg en enero-marzo, aprovechar las vacaciones y el parate de industrias claves como la automotriz, en lugar de llegar sin reservas con sectores que necesitan de divisas para abastecer la demanda", juzgó.

Tasas: ¿el BCRA las bajará durante el verano?

Menescaldi tildó de "correcta" la decisión del BCRA de mantener sin cambio la tasa de interés y alegó que "la baja de la inflación hay que confirmarla, no tiene que ser un mes, tienen que ser varios meses de caída, para poder reducir la tasa".

"Si querés evitar que la gente se quiera dolarizar, necesitas que la tasa de interés siga siendo alta. Mantenerla en este nivel alienta a que sigas estando en pesos y no pasarte a dólar", fundamentó.

Consulado sobre si el BCRA podría bajar la tasa de interés en el corto plazo, Menescaldi evaluó: "Veo pocas chances de que la baje en el verano" porque "así como en diciembre tenés alta estacionalidad de demanda de pesos, entre mediados de enero y febrero se da vuelta eso, con lo cual reducirla en ese momento puede ser contraproducente".

Repetto concordó que "está bien que el BCRA no la haya bajado ahora, y esperaría que no la baje, porque si lo hiciera el riesgo cambiario sería mucho más significativo del que ya existe".

Según su visión, "no hay muchas chances de bajar la tasa en un año electoral" y acotó que "pueden hacerlo pero sería un error, excepto que el ajuste fiscal sea significativo, pero no lo vemos muy factible pensando en lo que se juega el gobierno en 2023".

La consultora FMyA juzgó que sería "poco prudente" bajar la tasa "porque rompería el equilibrio monetario en los próximos meses".

"Estamos entrando en el verano 2023 y ya sabemos que serán un meses duros, con muchos pesos y "pocos dólares". Mínimamente, el BCRA debería confirmar una baja a 5% (de la inflación) en diciembre y enero para ensayar alguna baja de tasa. El riesgo de reducirla pronto es un salto del dólar paralelo", adviritió.

Anselmi también calificó de "correcta" la decisión del BCRA, "porque este es el primer mes de inflación por debajo del 5%, creo que la entidad monetaria va a esperar a bajarla,  por lo menos hasta confirmar un dato bajo inflacionario en diciembre y que se moderen las expectativas inflacionarias".

"Estimo que hay muchos condimentos para que la inflación se siga acelerando, no hay que cantar victoria con la cifra de noviembre. Sería imprudente que el BCRA se apure a bajar la tasa", esgrimió el analista, aunque especuló que es probable que del lado político se "presione para bajarla cuanto antes para reactivar el consumo".

* Para www.iprofesional.com

Te puede interesar