Guerra por Precios Justos: las "trampas" de las empresas y la estrategia del Gobierno para salvar el programa

ECONOMÍA Por Claudio Zlotnik*
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La decisión de hacer intervenir a los sindicatos en el control de "Precios Justos" se tomó luego de que Matías Tombolini, secretario de Comercio, recibió la conclusión de los informes que sus técnicos habían tomado sobre el elevado nivel de incumplimiento de ese programa en los supermercados.

De acuerdo a ese informe oficial, al que tuvo acceso iProfesional, el desabastecimiento de los productos que tienen precios congelados hasta fin del mes que viene supera el 40%, pero en algunas cadenas supera con creces ese nivel.

Cualquier consumidor atento sabe que hay productos de la canasta de 2.000 ítems que, directamente, son inhallables en las góndolas.

Los inspectores de Comercio Interior estuvieron todo el fin de semana relevando los centros de distribución de los supermercados -donde llegan los camiones enviados por los proveedores- y detectaron más anomalías: según funcionarios, las empresas fabricantes están desviando mercadería rumbo a otros canales de comercialización en donde no existen los controles oficiales.

Esas empresas, algunas líderes en el negocio de los alimentos, de higiene personal y de limpieza del hogar, serán convocadas en las próximas horas a Comercio Interior. Durante el día de ayer, el equipo de Tombolini estuvo analizando supuestas inconsistencias entre los pedidos de los supermercados y las entregas históricas a esas cadenas con lo que finalmente transportan los camiones.

Por eso mismo, Comercio Interior llegó a un acuerdo con el sindicato de los camioneros para que auxilie en el control de esos envíos. No es sólo ese gremio: también participan delegados de "Alimentación" y de "Comercio", según cuentan desde Economía. 

"Los gremios sólo verifican los ingresos de mercadería en los camiones y nosotros reclamamos los remitos a las empresas para comparar. Detectamos que hay entregas parciales y también que hay camiones que, directamente, no llegan. Queremos saber los motivos y los vamos a citar", cuenta una fuente oficial a iProfesional.

"Los sindicatos no pueden poner ninguna multa. No están autorizados. Sólo hacen ese control y nos pasan los registros", insiste la fuente.

Precios Justos: las "trampitas" que hacen las empresas

En una economía con inflación del 5% mensual, las compañías fueron perdiendo incentivos para participar en el programa oficial con el correr de las semanas.

El acuerdo con el Gobierno consta de dos partes: el congelamiento de precios de una canasta de 1.900 productos hasta finales de febrero y un aumento máximo del 4% mensual sobre otros 30.000 artículos de primera necesidad que venden las grandes cadenas de supermercados.

Según el Gobierno, el problema se da con los productos que mantienen sus precios desde fines de noviembre.

Sin embargo, hay empresas -sobre todo medianas y pequeñas- que decidieron dejar de entregarles mercadería a las grandes cadenas porque prefieren abastecer a los comercios más chicos (autoservicios y mayoristas), que no firmaron el acuerdo con Comercio Interior. En ese canal pueden poner los precios sin controles.

Ese corrimiento de un canal a otro es el que también está provocando desabastecimiento en las góndolas de las grandes tiendas.

Además, el equipo de Tombolini abrió expedientes para saber si las grandes empresas proveedoras de alimentos, bebidas y productos de higiene están faltando a su compromiso y entregan menos mercadería.

De ahí el pedido de ayuda a los sindicatos.

"Estamos procesando la información obtenida el fin de semana. Vamos a convocar a las empresas y, si amerita, a ponerles multas", advirtió una fuente oficial a iProfesional.

Inflación y sueldos: un desafío para Massa

La movida de los funcionarios de Massa se produce días después de que el INDEC anunciara una inflación del 5,1% para diciembre, algunas décimas por encima a lo esperado por el ministro de Economía.

Pero, además, quedó en claro que si no fuese por la estabilidad del precio de la carne, la inflación de los alimentos estaría más arriba. Incluso por encima del 4% del tope mensual de aumentos habilitada por Massa.

La dinámica da cuenta de la enorme dificultad para desacelerar el proceso inflacionario, que ya lleva varios años y que se fue agravando.

El ministro quiere que, sí o sí, haya un enfriamiento en la suba de los precios. Lo necesita porque él mismo se comprometió a que la inflación de abril bajaría al 3% y, además, porque en los próximos días se abrirán las negociaciones salariales para este año, y el ministro quiere que se ajusten con el pronóstico de inflación del 60% para este 2023.

Si la inflación se encamina al 5% mensual, eso significa que la inflación anual será de por lo menos el 80%, veinte puntos por encima de su promesa.

En ese caso, ningún gremio querrá firmar por menos de ese porcentaje. Massa les sugirió a los gremialistas de la CGT que firmen paritarias que se adecuen a la expectativa de inflación del 60% anual, que figura en el Presupuesto.

Algunos creen ver que detrás de la nueva ofensiva contra las empresas formadoras de precios se trasluce un guiño a los jefes sindicales, de cara a las paritarias que arrancan en las próximas horas.

Sin dudas, la baja de la inflación, aunque sea gradual, se trata de un desafío enorme para Massa y su equipo. El ministro sabe que ese descenso no depende de la pelea en los centros de distribución. Ahora bien, ¿cuál es el menú que acompañará a esa iniciativa que poco tiene que ver con el proceso inflacionario que ya lleva casi dos décadas en la Argentina?

Mostrar ese atajo, pretenciosamente agresivo hacia las empresas, parece hablar más de confusión, debilidad y fracaso que de otra cosa.

* Para www.iprofesional.com

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