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Se abrió el huevo de la serpiente: Hamás busca levantar, desde Gaza, el Cuarto Reich

OPINIÓN 03/11/2023 Mario MACTAS
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Sí, el nazismo sin disimulo y sin vueltas ha vuelto.

Así lo interpreto a partir de los hechos -desde luego espantosos- que ocurrieron en la invasión de Israel el 7 de octubre, la cual tuvo un saldo de 1.400 muertes y la toma de 230 rehenes. Las atrocidades sin nombre en el ataque se vieron de inmediato: violaciones, familias enteras asesinadas, bebés degollados delante de los padres, exposición de cuerpos sin vida y profanados. Los invasores salieron de Gaza, un territorio autónomo gobernado por Hamas, donde se hacinan dos millones de humanos vigilados por los israelíes, ya que, de todos modos, entraban a trabajar en Israel unos 15.00 por día. Se presume que buena parte de ellos trabajaron en una digamos inteligencia para informar acerca de los lugares y personas con los que se relacionaban.

 
En Israel, como israelíes de derecho hay ocho millones de habitantes, la mayoría judíos religiosos ultraortodoxos que niegan la legitimidad del estado sin más, religiosos con observación de fechas, tradiciones y rituales, agnósticos, ateos -de derecha y de izquierda-, más drusos, cristianos y musulmanes. No es un Estado confesional, aunque sí con identidad predominante y, como resultado, con las guerras y el desarrollo de la ciencia que lo posicionaron como el segundo a la cabeza del mundo al diseñar el proceso para desalinizar el agua, la técnica del goteo en el riego con frutos florecientes y una modernidad asombrosa en la única democracia de la región.

Gaza pertenecía a Egipto y fue cedida por los israelíes después de una de las guerras contra los países árabes coaligados que se desataron apenas la Organización de las Naciones Unidas (ONU) resolvió aceptar un país judío con la condición o mandato de que se formaran a la vez dos equivalentes. Por su parte, las naciones árabes hicieron naufragar los históricos intentos, no sin presión de sectores integristas israelíes en la visión política.

Puede verse, por ejemplo, el juicio de respeto y conocimiento realizado por el estadista Julio María Sanguinetti, quien fue presidente dos veces de la República Oriental del Uruguay, ministro de Cultura y de Comercio o Industria y es una personalidad de gran elevación con testimonios a la mano para conocer esa resolución sobre los conflictos inmediatos y continuos contra Israel con el propósito de la exterminación, no sin gritar que era necesario echarlos y ahogarlos en el mar, según la opinión del coronel y presidente de Egipto, Gamal Abdel Nasser, por ejemplo, aliado de la URSS. La vociferación y la difamación de los que fueron a los hornos durante la segunda gran guerra -donde fueron recluidos también en tal infierno gitanos, testigos de Jehová, enemigos políticos de la dictadura, sacerdotes católicos y homosexuales.

Como baby boomer, no fue seguido ese proceso con detenimiento hasta más tarde. En mi familia no se cumplía religión puntual y los antiguos llegaron como colonos pobres hace ya mucho tiempo y balconea sobre fechas cercanas a los dos siglos, lo que no es mérito alguno. Sobra decir que con una influencia marcada por el campo en las parcelas destinadas, donde parte permaneció. A lo largo de veraneos infinitos de cuatro meses hice amistad con la lectura bien temprana y el amor de los caballos, criaturas maravillosas, sanadoras, prolongado incluso cuando me tocó viajar un montón por asuntos del oficio, por ver más allá de un país con fuerte infección de soberbia y cerrazón y contra mi voluntad durante años felices. Nunca llamaría a ese período sin volver en ningún momento a nuestro país como exilio porque fueron once años sin volver en ningún momento de felicidad inolvidables. En mi caso, el exilio empezó volver al suelo natal y encontrarlo en estado de ruina política, social y mental que continúa.

Pero dejemos este terrible e implacable momento que habrá de ser prolongado y crucial, para centrarme en que ha salido del huevo de la serpiente, el nazismo. Con seguridad, ha sido esperado por los derrotados del ‘45 que nunca dejaron de soñar y construir un Cuarto Reich, ahora, resueltamente, por medio del nazismo musulmán. La Argentina vio esvásticas en el Banco Alemán y en la embajada, un ministro de agricultura de Hitler fue argentino -Richard Walther Darré- y la mayor concentración de nazis fuera de Alemania fue en Luna Park con 20.000 participantes, uniformes, una muerte, para celebrar la anexión de Austria. La lista puede ser de verdadero shock.

En el centro de la guerra mortal de estos días, está -a mi juicio y como factor decisivo- el renacer del nazismo y del consecuente antisemitismo. Claro que si se acepta la noción de raza -motor del nazismo-, palestinos y judíos pertenecen al mismo tronco: son semitas. De manera que lo que se planifica con salvajismo es la judeofobia suelta por el planeta con casas con estrellas de David marcadas, tumbas rotas y la definitiva transformación de Eurabia: Oriana Fallaci tenía razón. Lobos solitarios y ulemas que llaman a matar, ven en la Europa Occidental cómo crece en su vientre la criatura monstruosa.

Israel -ver los poemas de Borges “Israel” y “A Israel”- es Occidente, como Grecia, como Roma, como el cristianismo, como la Biblia y los Evangelios, como Jesús y Salvator Mundi, aquella pintura de Leonardo Da Vinci que se mantiene como la única en su especie en ser un bien de propiedad privada.

Pido en silencio la posibilidad de frenar lo que ocurre allí. Pero, pienso, para ello es necesario frenar la criatura aterradora que ha salido del huevo de la serpiente.

Fuente: Infobae

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