La culpa no la tiene el rugby

OPINIÓN Por Matías Giliberti
El deporte "jugado por caballeros" quedó en el ojo de la tormenta tras el brutal asesinato de Fernando Báez Sosa, en manos de rugbiers de un club bonaerense
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Al igual que el fútbol, el rugby nació en Inglaterra. Fue a mediados del siglo XIX. Con el tiempo y las historias que giran en su órbita se lo denominó "el juego de villanos jugado por caballeros", y se posicionó en el top de los deportes que mejoran la vida de las personas e inculcan valores a quienes lo practican. Casi todo lo contrario que su primo más comercial, dicen.

Quienes juegan o han jugado rugby coinciden en una expresión: "no te da amigos, sino hermanos". Puedo dar fe de tal afirmación sobre unión interna, aunque parcialmente. Jugué un tiempo este deporte y lo conocí por dentro. También cubrí partidos y entrenamientos de otros equipos, incluso de los más importantes. Siempre unidos para todo. Hasta para armar líos.

 
Sería una mentira decir que en el rugby no hay violencia. Está visto en las canchas. Claro, la mayoría de las veces es contenida por un reglamento y un árbitro. Además, en la cabeza de los que están en cancha hay instalado un precepto: "Si uno es expulsado, afecta al funcionamiento del equipo ya que cada uno tiene una función específica". Entonces "se cuidan".

 
 Todo muy lindo e inspirador... hasta ahí.

 Pero ¿qué pasa fuera de las líneas de cal o más allá del portón de su club?

 Son varios los casos de violencia ligados al rugby que se han hecho públicos desde que tengo memoria, pero voy a decirles algo: la culpa no es de este deporte. Sino de lo que pasa por la cabeza algunos de sus jugadores.

¿Acaso escucharon de algún ataque de mujeres rugbiers, en patota, a la salida de algún boliche? Yo no.

 La culpa no es del rugby.

 Si es verdaderamente un deporte inclusivo o si sus "bautismos" rozan lo vejatorio, tal vez sea materia de otro debate.

 
Creo que el problema es en realidad la necesidad constante que tienen algunos "machos" de reafirmar su masculinidad a través de la violencia. Hola patriarcado.

 El crimen de Fernando Báez Sosa lo demuestra claramente. "No vamos a dejar que se salga con la suya", habrán pensado algunos de los muchachos luego de ser expulsados del local Le Brique. Posiblemente se hayan sentido con el orgullo herido... Pibes "facheros", de físico trabajado y con buena posición social, avergonzados ante la mirada del resto, al ser arrastrados por el personal de seguridad hasta la vereda.

 Lejos de dejar todo como estaba, esperaron y atacaron cobardemente a su víctima. Actuaron en manada y lo mataron a patadas.

 A Fernando no lo mató el rugby. Lo mataron pibes que se creyeron superiores. Muchachos que hicieron abuso de su condición física y lo molieron a golpes. A Fernando lo mataron pibes que creyeron que su vida no valía un centavo. Y de esos, lamentablemente, hay en todos lados. No solo en el rugby.

Fuente: Que pasa Salta

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