El Gobierno quiere que Uruguay deje de recibir aviones militares del Reino Unido en sus aeropuertos

POLÍTICA Por Gustavo Alzirac
Felipe Solá habló del tema con el futuro canciller uruguayo. Según el oficialismo hubo 13 vuelos militares británicos en Montevideo en 2019.
FELIPE SOLÁ

Argentina quiere que el próximo gobierno uruguayo no permita más que aviones militares del Reino Unido aterricen en sus aeropuertos en su ruta hacia y desde las Malvinas. Y quiere, además, estar en alerta por la relación de los orientales y británicos, que suelen realizar ferias y misiones comerciales en un lado y otro y en la que las islas son tratadas con una categoría similar a las de un estado y como Falkland Islands.

Aunque no se abordó esta cuestión como un tema de queja en medio de una agenda más grande en materia política, económica bilateral y regional, el conflicto de soberanía por las islas y el rol de los orientales sobrevoló incluso la visita de quien será el canciller de Luis Lacalle Pou, Ernesto Talvi. El futuro ministro fue recibido el martes último por el ministro Felipe Solá en el Palacio San Martín.

Un rato antes, el designado embajador ante Uruguay, Alberto Iribarne, decía en la Comisión de Acuerdos del Senado durante la presentación y debate legislativo sobre su pliegos que la cuestión Malvinas iba a ser uno de los ejes en su futura misión.

Y en ese tren reveló que hubo "13 vuelos militares desde Uruguay a las Islas Malvinas" en 2019, lo cual, aseguró "viola una suerte de acuerdo tácito" con los vecinos. Porque, remarcó, "la única posibilidad de abastecer aviones británicos en Uruguay era cuando se trataba de cuestiones de emergencia”.

El también ex ministro de Justicia afirmó que además había que trabajar desde Argentina sobre las visitas mutuas de diputados uruguayos a las Malvinas, y de miembros de la Sociedad Rural de uno y otro lado, que según remarcó eran "ejemplos de que existe un lobby británico en favor de su presencia en las Malvinas".  

Por otro, lado, llamó la atención que a la reunión entre Solá y Talvi sumaran a Daniel Filmus, el nuevo secretario del Área Malvinas e islas del Atlántico Sur, quien con el vicecanciller, Pablo Tettamanti, y el propio Iribarne estuvieron conversando con Talvi de Malvinas. Fuentes consultadas por Clarín, recordaron que Talvi aún no está en funciones hasta el 1 de marzo cuando asuma Lacalle Pou. Y manifestaron que se le agradeció al futuro canciller el apoyo de Uruguay histórico en el reclamo de soberanía de las islas. Dijeron que se habló de cooperación conjunta en la Antártida y de profundizar el trabajo en las bases de la Argentina y la Artigas de Uruguay. "Sobre los otros temas quedamos en hablar más adelante", confiaron a este diario. Alberto Fernández dijo al asumir que la cuestión Malvinas será una prioridad de su agenda, pero no ha desenfundado las mismas "armas" del kirchnerismo entre 2003 y 2015.

A lo que se refería Iribarne en el Congreso es a los aviones de la Royal Air Force que desde la victoria británica en la guerra con Argentina de 1982, suelen cubrir la ruta entre las islas y el Reino Unido. Cuando había más tropas en la base de Mount Pleasant hacían más frecuencias. Por lo general hacían escala en la isla Ascensión, otra colonia británica ubicada frente a la costa de África. Y ante emergencias humanitarias o desperfectos técnicos de la aeronave, utilizan el aeropuerto de Carrasco y otras terminales de Brasil para aterrizar en la ruta a Europa. Trece aterrizajes en Carrasco en un año es más que uno por mes y muchos para emergencias.

Pero ocurrieron varias cosas en el último tiempo que explicarían esos aterrizajes. La pista de Ascensión entró en reformas y los vuelos no pudieron seguir aterrizando allí. De allí incluso la ansiedad de los isleños para que Argentina permitiera que un segundo vuelo comercial las uniera con el continente y así surgió el que semanalmente une San Pablo con Mount Pleasant y una vez al mes hace escala en la ciudad de Córdoba.  

Y por otro lado el gobierno de Mauricio Macri mantuvo una política de diálogo con Londres que relajó situaciones en favor de los isleños comparadas con la dureza del Kirchnerismo en el pasado. Igualmente, contrariamente a lo que se dice, el macrismo protestó contra la existencia de esos vuelos. E incluso reclamó por unos vuelos en Brasil cuando se detectaron aterrizajes similares.

La relación de Uruguay con las Malvinas es tan antigua como la de la Argentina. Incluso antes de la conformación de ambos estados. Y durante la administración de Buenos Aires, había barcos que iban y venían entre Montevideo y lo que era Stanley. Lo cierto es que hoy día, también muchos miembros de la sociedad rural y empresarios orientales van y vienen a las islas con temas comerciales y también los isleños. 

Una relación que también ampliaron los chilenos de la Patagonia, pero después de la guerra de 1982. Ellos administran el vuelo semanal de Latam de los sábados entre Punta Arenas y Chile.

En ese tren, Argentina siempre vio con molestia que los isleños montaran sus stand en distintas exposiciones en Montevideo con su propio stand como "Islas Falkland". El régimen de Augusto Pinochet apoyó a los británicos durante la guerra, pero en la actualidad todos los países del Mercosur apoyan el reclamo de soberanía. Con todo, durante el bloqueo que el kirchnerismo le aplicó a las islas entre 2003 y 2015, los barcos que precisaban de sus puertos fueron recibidos igual pero camuflados.

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Natasha Niebieskikwiat

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